sábado, 1 de agosto de 2015

La fiesta de la insignificancia


En la segunda quincena de este mes, los acalorados miembros del Club de Lectura 2.0, hemos leído “La fiesta de la insignificancia” a propuesta de ND, una novela corta escrita por Milan Kundera, uno de esos escritores cuya sola mención impone cierto aura de respeto y una promesa de trascendencia sobre lo vulgar y cotidiano. Desafortunadamente, esta novela, o lo que sea (porque ND en su lucha contra la novela nos lleva por un camino de mezcla estrambótica), es tan insignificante (valga la redundancia) que cuando vas a comenzar a bostezar ya la has terminado, lo cual es muy de agradecer en un libro que se tuerce porque, como hemos dicho tantas veces, la vida es demasiado corta y hay muchos buenos libros esperándonos.

Tusquets Editores, que publica la novela, nos hace esta sinopsis: “Proyectar una luz sobre los problemas más serios y a la vez no pronunciar una sola frase seria, estar fascinado por la realidad del mundo contemporáneo y a la vez evitar todo realismo, así es La fiesta de la insignificancia. Quien conozca los libros anteriores de Kundera sabe que no son en absoluto inesperadas en él las ganas de incorporar en una novela algo «no serio». En La inmortalidad, Goethe y Hemingway pasean juntos durante muchos capítulos, charlan y se lo pasan bien. Y en La lentitud, Vera, la esposa del autor, dice a su marido: «Tú me has dicho muchas veces que un día escribirías una novela en la que no habría ninguna palabra seria… Te lo advierto: ve con cuidado: tus enemigos acechan». Pero, en lugar de ir con cuidado, Kundera realiza por fin plenamente en esta novela su viejo sueño estético, que así puede verse como un sorprendente resumen de toda su obra. Menudo resumen. Menudo epílogo. Menuda risa inspirada en nuestra época, que es cómica porque ha perdido todo su sentido del humor. ¿Qué puede aún decirse? Nada. ¡Lean!”

Y uno va y lee, y piensa que se va a encontrar ante un festival del humor digno de los dioses y como mucho de unos pocos héroes, y claro, parece que un servidor, mortal ingeniero, no es lo suficientemente intelectual y sofisticado como para carcajearse con la fina ironía del señor Kundera, que la tiene, pero que a mí me deja tan frío como la esperanza de que algún día llegará el mes de Febrero. Pero lo peor no es pensar que el escritor ha decidido gastarnos una pequeña broma a sus 85 años, llevando a término lo que dice el refranero respecto a nuestros últimos días de nuestra existencia y un convento, que va, lo peor es que uno se queda con la duda de si es un zote y no entiende nada. Y esa duda lleva a una cierta angustia existencial que se ve muy acentuada cuando, buscando auxilio en otros lectores zozobrados, se leen las crónicas y reseñas publicadas el año pasado con motivo de la edición en castellano del libro.

Porque si nos quedamos con esas opiniones nos encontramos con “un minúsculo tratado encubierto de ética y descreimiento”, “una magnífica comedia que nos deslumbra con su exaltación de la vida y su ironía sobre las diferentes facetas del ser humano, que ama sin saber por qué, desea sin entender qué le mueve y espera sin albergar ninguna certeza”, “un digno entretenimiento vodevilesco-surrealista con algún que otro disparo con bala a la sociedad moderna”, “una desenfadada y espléndida composición en forma de fuga que se nutre de las más sutiles variaciones en torno al tema que da título al libro”. Y yo todo eso no lo veo, por más que me esfuerzo, por mucho que cavilo no consigo que ese puñado de páginas, de escritura tan impecable como intrascendente, puedan ser un tratado de nada, ni una exaltación de la vida y mucho menos una crítica de la sociedad moderna, sobre todo porque la sociedad de la que habla Kundera, la sociedad en la que él ha vivido, lleva bastante tiempo muerta.

Sin embargo, al margen de la sociedad en la que uno ha tenido la tenido la fortuna de nacer y vivir que, por cierto, es uno de los hechos insignificantes de los que nos habla Kundera, el libro sí que nos pone en frente de ciertos temas que son universales aunque, en mi opinión, sin entrar a fondo en ellos. Se ironiza sobre la tiranía, la injusticia, el perdón, la amistad, la existencia, la muerte, la enfermedad, la sexualidad, las moralidad, con leves pinceladas de pretendido humor pero dejando la mayor parte de la reflexión en el lado del lector, por eso digo que nunca podemos estar hablando de un tratado, más bien hablaríamos de un recuento de poca monta, del atraco de un editor o de un puedo y no quiero.


Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, y espero que os dejen mejor sabor de boca que la mía, ya sabéis ¡corred a leerlas!

jueves, 16 de julio de 2015

De brillante porvenir


Este mes, los descerebrados (esto lo explicaré a continuación) miembros del Club de Lectura 2.0, hemos leído, y es un decir, “De brillante porvenir”, una novela de John Dos Passos. Digo que somos descerebrados porque, en un momento de exaltación de nuestra voluntad lectora, decidimos que durante los meses de verano si no queríamos caldo pues dos tazas, que si somos cinco y propusimos tres libros cada uno era una pena dejar tres fuera de la programación tras el tradicional sorteo. Y así nos vemos, no conformes con irnos arrastrando por el fango lector ahora leyendo a la carrera y reseñando cada quince días. Vamos de mal en peor.

De brillante porvenir” intuyo que es una obra menor de un Dos Passos que, según dicen los que saben de esto, ya había dado lo mejor de su obra en Manhattan Transfer y la trilogía U.S.A. En mi juventud recuerdo haber leído Manhattan Transfer en una edición antiquísima que rondaba por casa, imagino que esta edición sería prima hermana que la que me ha prestado Carmen de Alianza Editorial publicada en 1973 y que era de su padre. Hemos tenido que ir recurriendo al préstamo del libro en papel porque no hemos encontrado una edición digital del mismo, y es una pena, porque cada día me es más difícil e incómodo leer en papel, y yo amo a mis libros en papel, pero de forma platónica y nada más. Queda hacia ellos el mayor de los cariños pero creo que recurriré al libro electrónico cuando quiera tener sexo.

Dicha esta barbaridad, comenzaré a reseñar el libro sin entrar en muchos detalles de la trama para no destriparlo, aunque total, podría fotocopiarlo y ponerlo aquí que no creo que nadie tuviera el valor de leerlo. Y tampoco es para tanto, porque yo creo que “De brillante porvenir” es un libro que, si tienes la mala suerte de cruzarte con él, al menos no se puede considerar una total pérdida de tiempo, a pesar de que en ciertos momentos coquetea peligrosamente con el aburrimiento. Porque he de admitir que Dos Passos no es la alegría de la huerta, tiene una prosa poco colorista, sobria, seca como un verano manchego. Probablemente sea una forma de escribir muy cuidada para no dar concesión alguna a cualquier detalle que nos aparte del argumento, para plasmar ese mundo sórdido en el que viven sus protagonistas de la forma más descarnada posible, para no dar lugar a dobles interpretaciones, para que no nos dejemos llevar mucho por los sentimientos.

De brillante porvenir” nos cuenta diferentes etapas de la vida de Jed Morris, el protagonista, un juntaletras ingenioso que, según he leído, tiene mucho de autobiográfico para Dos Passos. La novela tiene tres partes bien diferentes, en la primera Morris es periodista en un Marruecos convulso en el que vive extrañas aventuras, en la segunda es escritor teatral de poco éxito en Nueva York y en la tercera cruza todo el país para trabajar como guionista de éxito en Hollywood. Todo ello transcurre en paralelo a su pertenencia semiclandestina en un partido comunista que trata, con relativo éxito, de infiltrarse en el mundo cultural estadounidense. Esto da mucho juego para dibujar un personaje que comienza siendo pobre e idealista y termina siendo pudiente y mucho más receloso con un partido que le tiene atrapado, para el que trabaja filtrando ideas que promuevan la revolución y del que en cierto momento se plantea salir, sin mucho éxito.

Dos Passos, que parece ser que recorrió este camino ideológico, aprovecha el libro para satirizar a los oscuros personajes que forman el partido, ajusta cuentas con su doble moral, y los presenta como pérfidos y decadentes. A mí me interesa porque me vale como una pieza más del puzzle que trato de ir montando sobre la sociedad norteamericana del siglo pasado, a la que tanto había dado de lado en mi vida y que cada día me fascina más, sobre todo por esa mezcla de poder e ingenuidad propias de un adolescente que comienza a darse cuenta de que ya no es un niño. “De brillante porvenir” retrata con frialdad un episodio que fue real y que culminó en la caza de brujas que fue el Macarthismo, aunque no llega a nombrarlo, pero sí que nos pone delante de un mundo cruel de gente sin escrúpulos y agentes dobles para los que el fin justifica los medios. Y si no que se lo pregunten a Jed Morris.


Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas (o no reseñas) de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, corred a leerlas.

miércoles, 1 de julio de 2015

Honrarás a tu padre

honraras a tu padre-gay talese-9788420407180

Este mes, los indisciplinados miembros del Club de Lectura 2.0, hemos leído, o no, “Honrarás a tu padre”, un ensayo muy novelado, o una novela muy ensayada, escrita por un periodista llamado Gay Talese. El libro nos cuenta la historia de una de las cinco familias neoyorquinas de la Mafia, la familia Bonanno, desde su auge en los años de la prohibición hasta su declive a finales de los años sesenta. Este señor convivió durante unos años con algunos de los miembros de la familia, especialmente con el hijo del primer capo, Bill Bonanno, de manera que es capaz de narrar por primera vez una historia de no ficción sobre la Mafia en la que los hechos son reales y los personajes son de carne y hueso.

La editorial Alfaguara nos hace este resumen del libro: “Inmediatamente después de su publicación, en 1971, Honrarás a tu padre se convirtió en un bestseller y fue llevado a la pantalla televisiva en miniseries de la CBS; luego inspiraría Los Soprano. El primer libro de no ficción que desveló los secretos de la Mafia y puso en jaque la vida de su autor, quien viajó a Sicilia y se infiltró en la intimidad de los Bonanno durante seis años. Ningún otro libro ha contribuido tanto a desvelar los secretos,la estructura, las luchas de poder, las vidas familiares y las personalidades fascinantes y aterradoras de la mafia,organización que, como demuestra el éxito de Gomorra,despierta un gran interés entre los lectores.Se trata del primer gran éxito de Gay Talese, un libro que marcó toda su trayectoria y un hito en la aplicación de las técnicas del Nuevo Periodismo, revisado y actualizado por el autor..”

Cuando comencé a leer el libro, y llevado por la poca información que de él tenía, me imaginaba que Guy Talese era un señor que llegó de verdad a estar infiltrado en la Mafia, pero como bien dice el resumen lo que hizo fue infiltrarse en su intimidad, vamos, que le dejaron comer con ellos algunas veces y les contaron su historia de primera mano, lo cual es una infiltración consentida y colaborativa de la que nace un libro muy distinto a otros que giran sobre el mismo tema que yo haya leído, especialmente de “El Padrino”, a pesar de que cualquier referencia que se busque del libro ligue de alguna forma el uno al otro.

Porque “Honrarás a tu padre” es una historia vista desde dentro en la que hay una implicación sentimental del escritor evidente con la familia Bonanno, que no da detalles muy truculentos de las operaciones de los Mafiosos, que parecen simplemente unos hombres de negocios con unas actividades que están fuera o en los límites de la ley. Por eso quien vaya al libro buscando escenas estremecedoras y cabezas de caballo cercenadas no las va a encontrar. El libro nos habla más de la parte organizativa y digamos que política de la banda, de su día a día, de las relaciones entre bandas, de las relaciones con el poder y con la policía, pero sobre todo nos habla del día a día lleno de problemas y contradicciones de unos individuos atrapados en un mundo paralelo al de los demás al que se entra prácticamente por nacimiento y del que es prácticamente imposible salir.

“Honrarás a tu padre” tiene esa virtud, que sobre todo habla de personas por encima del colectivo, aunque al hablar de ellas va formando un puzle que tal vez ofrece una imagen más completa del conjunto que si hubiera reunido a todos y les hubiera sacado una fotografía. Tiene la gran virtud de que a pesar de empatizar claramente con los miembros de la familia es capaz de tomar cierta distancia y no hacer una historia de buenos y malos, de no juzgar ni para bien y para mal, además es capaz de dar los diferentes enfoques de cada protagonista, enfrentándolos y poniéndolos bajo la perspectiva de los demás, algo que realmente me ha gustado del libro.

“Honraras a tu padre” no es un libro ligero pero creo que es una buena lectura de verano, así que animo a quien quiera tener una visión real de lo que fue la Mafia norteamericana durante el siglo pasado a que lo lea. Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas (o no reseñas) de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, corred a leerlas.

jueves, 25 de junio de 2015

Para Paula

Hoy es un día muy especial, Paula cumple 40 años y sus compañeros del Club de Lectura hemos decidido que un acontecimiento tan importante merece escribirle un post para que sepa cuanto la queremos. Esta frase en sí misma no significa mucho, porque podría ser prácticamente nada, pero no, como creo que ella ya se imagina la queremos un montón, la queremos como dice la canción, con la fuerza de los mares y el ímpetu del viento, porque a Paula hay que quererla así, a lo loco, dándolo todo, como lo hace ella, que menos.

Conocí a Paula porque es amiga de Bichejo, por entonces se hacía llamar Livia y claro, no podía pasar desapercibida para alguien que sea muy de romanos. Creo que rompimos el hielo jugando al Apalabrados, aunque debería decir que la que jugaba era ella porque admito con cierto bochorno que es una de las pocas personas a las que no he podido ganar NUNCA, y juro que yo no soy manco, pero nada. Es más, una vez cuando estaba a punto de conseguirlo va y se le ocurre hacerme una jugada de cien puntos en la última jugada, y no sería sincero si no admitiese que en ese momento la hubiera estrangulado con mis propias manos. Menos mal que no lo hice.

Después vino el club, y a pesar de todo lo que penamos leyendo el club es algo maravilloso, es tan maravilloso que preferimos penar a pasar página, y es tan maravilloso porque además de la pasión por leer nos une una fuerza invisible que nace del cariño, y aunque Carmen me tilde de cursi, que lo soy, en el club hay mucho cariño y mucho respeto por los demás, algo que forma parte de las amistades que vas haciendo cuando eres adulto, porque sin respeto no hay amistad, o como diría alguno de mis compañeros “si no hay mata no hay patata”.

 También hay en el club una parte que nos lleva a aprender de los demás, porque yo quisiera tener el buen gusto y la templanza de Jorge, la capacidad crítica de Carmen, la vitalidad y entusiasmo de Bichejo y los conocimientos de literatura de Paula, algo que tal vez me convertiría en alguna especie de súper-héroe lector. Curiosamente Paula nos ha llevado por caminos muy tortuosos, caminos que al principio corrían paralelos a la cordillera de los Andes y más allá, y ahí ha habido mucho dolor, bueno, prácticamente el mismo dolor que hemos pasado en otros continentes, y lo peor no era leer el libro y ya, no, de eso nada, lo peor era encima leer su reseña, pulcra y razonada, descubriendo mil matices que a mí se me habían pasado y que me hacían sentir como un vendedor de crecepelo a la puerta de una asociación de calvos.

Pero todo esto es anecdótico, lo importante de Paula es que una vez que formas parte de tu mundo te hace sentir que eres importante para ella, pero de verdad, porque notas que te abre su corazón y hasta su casa. Me encanta que sea así, y me encanta que sea arrebatada e impetuosa defendiendo sus opiniones, las cuales comparto CASI siempre; admiro su capacidad de lucha y que no exista trinchera suficientemente profunda que no pueda asaltar cuando cree que la causa es justa. Me parto de la risa o me acongojo cada vez que nos enfrenta al abismo del mundo cucú, un mundo chungo al que hay que derrotar poniéndole delante el espejo de su propia estupidez, y eso Paula lo hace como nadie, aunque me tenga siempre en vilo pendiente de si con tanto arrojo un día se pasa de frenada.


Paula cumple hoy 40 y está radiante, y yo, que ya he pasado por ahí, creo que es un momento estupendo de la vida, y más si como ella afrontas una maternidad que nos hace felices a los que la queremos, a los que esperamos que ya no salga de nuestra vida y que podamos ver como educa a su hijo feliz y lejos de la estupidez. Paula se merece que la quieran y post mucho mejores que éste para demostrárselo, aunque espero estar demostrándoselo con algo más que con palabras. Feliz cumpleaños Paula, de mi parte y de mi pequeña familia, te queremos.

lunes, 1 de junio de 2015

La isla de los pingüinos


Este mes, los ya casi ex-miembros del Club de Lectura 2.0, hemos leído “La isla de los pingüinos”, una novela satírica escrita nada más y nada menos que por un premio Nobel, Anatole France, a propuesta de Paula. Si se creía Anatole que eso ablandaría nuestros corazones estaba apañado, porque aquí hemos venido a odiar y nosotros odiamos con la fuerza de los mares, nosotros odiamos con el ímpetu del viento, nosotros odiamos en la distancia y en el tiempo, nosotros odiamos con nuestra alma y con nuestra carne, nosotros odiamos como el niño a su mañana, nosotros odiamos como el hombre a su recuerdo, nosotros odiamos a puro grito y en silencio, nosotros odiamos de una forma sobrehumana, nosotros odiamos en la alegría y en el llanto, nosotros odiamos en el peligro y en la calma, nosotros odiamos cuando gritas cuando callas, nosotros odiamos tanto, nosotros, nosotros odiamos tanto.

La editorial nos hace este resumen del libro: “En esta parodia de la historia de la civilización. Anatole France ha elegido como protagonista a un animal gracioso y endomingado que recuerda a la caricatura de los burgueses de finales del XIX y principios del XX: los pingüinos. La isla de los pingüinos arranca con un episodio hilarante: el bautizo por error, a cargo de san Maël, de los pingüinos del ártico. A partir de ahí, Anatole France describe en forma novelada los rasgos más notables de la historia de la humanidad, mezclando el amor y la guerra, el poder absoluto y la revolución, la religión y la especulación financiera, incluso insinuando la guerra nuclear y denunciando los rasgos más característicos del actual proceso de globalización, que a lo que se ve, no son nada nuevos. Es difícil a veces contener la risa al leer este texto heredero de Rabelais y Swift y que se anticipa a Orwell.”

Dicho todo esto, que no es más que marear la perdiz, tengo que empezar diciendo que el libro me ha gustado, a pesar de que no sea nada ameno, pero es que la aspirar aquí, en el club de tortura, a la diversión es utópico. Sin embargo tengo que abrir el debate de si está reñida la diversión con la buena lectura, si leemos para matar el tiempo o para tratar de aumentar nuestra perspectiva del mundo, porque si lo importante es lo primero no os leáis este libro, pero si al contrario pensáis que merece la pena un esfuerzo como parte del intercambio que nos propone el escritor le podéis dar una oportunidad, porque a pesar de que el libro se estira más de lo que seguramente muchos desearíamos, en su interior sigue habiendo perlas que merecen ser leídas, y tal vez son las mismas que habría en la mitad de páginas, seguro que sí, pero eso no hace que dejen de existir y que su lectura sea maravillosa.

Anatole France, que debía ser una persona tremendamente inteligente, seguramente debía saberse todo esto, porque sin duda tiene pinta de importarle poco la opinión de lechuguinos de su siglo y del nuestro, pero a este lechugino le gusta más la letra que la música de su novela, y empatiza con un señor nacido más de un siglo antes que él y que es capaz de sacarle los colores a la propia historia en sí misma, a los cuentos de hadas que nos han ido contando, a la obra y milagros de la iglesia, a la virtud de Juana de Arco, que no es otra que la virgen y santa Orberosa querida Bichejo, a los emperadores, a los burgueses y hasta a los mismos revolucionarios, sin dejar títere con cabeza, algo tan francés como ganar todas las guerras, incluso las que se han perdido.


Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, daos prisa, que se acaban.

viernes, 1 de mayo de 2015

Canciones de amor a quemarropa



Este mes, los inasequibles al desaliento miembros del Club de Lectura 2.0, hemos leído “Canciones de amor a quemarropa”, una novela escrita por el debutante Nickolas Butler, a propuesta de Bichejo que es la que nos lleva por el camino, para algunos tortuoso, de la narrativa actual norteamericana. La verdad es que, después del esfuerzo (gratificante pero esfuerzo al fin y al cabo) que supuso la lectura del libro del niño paseante, una novela sin grandes pretensiones ni comeduras de coco me apetecía leerla, hecho que confirma el habérmela leído en unos pocos días.

Como anticipo tengo que admitir que a mí el libro me ha gustado, mucho más al principio que al final, porque soy de la opinión de que está malísimamente rematado en un claro caso de “cómo salgo yo ahora de este jardín”. Pero estoy seguro de que esto no es lo que habéis de leer en el resto de las reseñas del club, porque ya en el primer capítulo me di cuenta de que teníamos un caso Irving a la vista, aunque ya quisiera este señor escribir lo bien que escribe Irving. Desde ahí sabía yo que Bichejo iba a pasárselo sensacional, que Carmen valoraría lanzarlo por la ventana, y que ND lo iba a odiar con todo su corazón, que es muy grande y por tanto capaz de albergar mucho odio (me relamo de placer solo de pensar en lo que me voy a reír leyendo su reseña). Y Paula como está en modo positivo dirá que el mundo es un lugar maravilloso y punto profundo.

Libros del asteroide nos hace este resumen del libro: “Henry, Lee, Kip y Ronny crecieron juntos en el mismo pueblo de Wisconsin, Little Wing. Amigos desde niños, sus vidas comenzaron de manera similar, pero han tomado caminos distintos. Henry se quedó en el pueblo y se casó con su primera novia, mientras que el resto lo abandonó en busca de algo más: Ronny se convirtió en un famoso cowboy de rodeo, Kip en exitoso agente de bolsa y Lee en una estrella de rock de fama mundial. Cuando se vuelven a reunir en una boda, todos tratan de recuperar su vieja amistad pese a lo mucho que han cambiado. Entre la alegría del encuentro las antiguas rivalidades renacen y los viejos secretos amenazan con destrozar amistad y amor. Una novela sobre las cosas que importan: el amor y la lealtad, el poder de la música y la belleza de la naturaleza. Un relato maravilloso, emotivo y profundo que trata de un viejo tema: ¿podemos sentirnos alguna vez realmente en casa?”

La verdad es que, a pesar de que yo recomendaría leer el libro, sigo alucinando en como se pasan algunas opiniones y críticas de frenada, porque, si bien a mí llegan a interesarme las relaciones que se establecen entre los personajes, no creo que estemos ante nada trascendental que desnude con tal sensibilidad conceptos tan abstractos. Imagino que de esto hablaremos largo y tendido en el podcast, pero sin ir más lejos en la página de Amazon se pueden leer estas críticas que o bien yo soy un cacho de carne con ojos o bien yo me he leído otro libro:

«Una novela sobre una pequeña ciudad de Winsconsin y un grupo de amigos que están ligados a ella. Las partes más líricas de este emotivo libro hablan de como los personajes están casi físicamente ligados los unos a los otros. Impresionante y original.» The New York Times

«Una de esas raras novelas que pese a estar ambientadas en un lugar y tiempo muy concretos hablan de verdad de la condición humana. Un libro breve y notable. Una novela que una vez leída no se olvida.» The New Yorker

Vamos, que yo no he encontrado ni la lírica ni la verdad de la condición humana, a pesar de que no hay que ser de un pueblo de Winsconsin para entender los conflictos básicos que nos plantea la novela ligados al desarraigo, la amistad, el amor y la lealtad enfrentados al desgaste del tiempo. Pero debe ser que algo no me deja completar el puzzle y es por eso que no llego a ese nivel de emoción al que por ejemplo si llego con otra historia de amigos que tratan de reencontrarse en otro pueblo de esa América profunda tan recurrente como es la película Beautiful Girls, en la que los personajes son puestos ante tesituras muy parecidas con mucho más éxito.

Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, este mes, como siempre, son de lectura obligatoria, justa y necesaria.

miércoles, 1 de abril de 2015

El tiempo de los regalos



Este mes, los esforzados miembros del Club de Lectura 2.0, hemos peregrinado durante el mes de marzo leyendo “El tiempo de los regalos”, de Patrick Leigh Fermor, a propuesta de ND, por segundo mes consecutivo. Un libro que los que entienden de estas cosas catalogan como uno de los clásicos de la narrativa de viajes, y sí, efectivamente, después de pasar muchas horas de este mes, pero muchas, recorriendo media Europa a través de sus páginas, puedo dar fe de que es así, es un libro de los que en este club catalogamos “de señores que caminan”.

¿Qué significa esto? Pues que a ND le va a encantar, que Paula y Bichejo van a quejarse más que un rabino en el muro de las lamentaciones y que Carmen va a aburrirse más que viendo un partido amistoso de los suplentes de la selección contra la República Checa. ¿Y yo? Pues depende, en general me gustará, pero de diez minutos en diez minutos, tras los que o bien cambiaré de lectura o bien decidiré si reposo en la almohada la oreja izquierda o la derecha. Y es que esta vez, desgraciadamente, la cosa ha sido así, una lucha titánica por seguir leyendo cada día un poco más, y no porque el libro no me haya gustado, al contrario, me ha dejado una sensación buena, justo la misma que cuando acabas entre calambres y medio deshidratado la carrera popular de tu pueblo.

Afortunadamente, el bueno de Patrick, que también le tuvo que poner empeño en escribir el libro, fue publicando sus viajes en varios libros, y, más afortunadamente todavía, ND sólo nos pidió leer el primero, por lo que sus andanzas han quedado del todo inconclusas y no sé si algún día le daré otra oportunidad, posiblemente la respuesta será sí, porque aunque el protagonista y autor pueda parecer por momentos algo soso y mojigato, no se tarda nada en tomarle cariño en sus andanzas.

RBA nos hace este resumen del libro: “A finales de 1933, a punto de cumplir diecinueve años, Paddy Leigh Fermor se cargó la mochila a la espalda y emprendió un viaje iniciático que le llevaría desde su Londres natal hasta Estambul, cruzando a pie el corazón de una Europa milenaria por la que entonces empezaba a extenderse la sombra del nazismo. El vital y despreocupado viaje significaría para el joven Leigh Fermor dar ese paso tan trascendental de la adolescencia a la edad adulta. Más de cuarenta años más tarde, con la participación activa en una guerra mundial y una vida a cuestas, el sexagenario Leigh Fermor quiso plasmar por escrito aquella experiencia única. Fruto de ese deseo son El tiempo de los regalos y Entre los bosques y el agua, dos magníficos libros en los que plasma diferentes etapas de aquel itinerario repleto de bosques, paisajes, castillos, pueblecitos y una multitud de personas de la más diversa clase y condición. Teñidos de una leve pero inequívoca melancolía y narrados con la sabiduría que dan los años, El tiempo de los regalos y Entre los bosques y el agua son dos excepcionales joyas literarias únicas en su género. ”

En primer lugar, este señor me infunde un profundo respeto. Hay que ser alguien muy especial para con 19 años calzarse unas botas, meterse unas pocas libras en el bolsillo e irse caminando hasta Estambul. Creo que sólo por eso ya me tiene metido en su bolsillo, pero es todavía mucho más impresionante conocer las inquietudes de su vida, que nos va contando por el camino, y muchísimo más impresionante aún ver su nivel cultural, especialmente en el arte y en la literatura, a su edad y reconociendo que no había sido nunca un estudiante especialmente brillante. Al principio piensas que hay bastante de pose y bastante de realidad inventada, hasta que, terminando el libro, descubres algunos extractos sacados literalmente de su diario y ves que no hay trampa ni cartón en lo que cuenta.

Me ha resultado muy interesante la parte del libro que se centra en todo lo que tiene que ver exclusivamente con el viaje, de manera que no es difícil visualizar el camino, pero sobre todo me llega a emocionar la descripción de la gente con la que se va encontrando porque es capaz de describirla dentro de su contexto politico-social del periodo de entreguerras que me parece fascinante. Sin embargo, me ha hecho sufrir con las constantes descripciones infinitas y las frecuentes enumeraciones que no aportaban al conjunto tanto como el autor pudiera pensar, más bien provocan el efecto contrario; son fuente de desesperación e invitan al abandono en los brazos de Morfeo. Y haber abandonado este libro hubiera sido una lástima, porque es buena literatura y está escrito con un estilo claro e impecable, todo lo impecable que podríamos esperar de un caballero inglés con mucho mundo a sus espaldas.

Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, seguro que me equivoco muy poco respecto a la previsión que hago en el segundo párrafo. Corred a comprobarlo.