Mostrando entradas con la etiqueta Autobombo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autobombo. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de febrero de 2011

Doscientos

 A veces pierdo el norte; A Esperrancia; Cómo conquisté el oeste (I); El baúl de los sentimientos; ¿Qué haces en mis sueños?; De la vergüenza y de las miradas; El reencuentro; A mi padre; Fe, fútbol, religión; Akenatón; El mal amigo; Juanjo Bronkovich; Una llamada en la noche; Sí, es difícil, pero... ¿por qué no?; Et maintenant?; Del amor propio; Quita los putos antinieblas de los cojones, por favor; Post para jugar; La gran melopea; Propósitos de año nuevo; El mensaje navideño del ser superior; Vuelta a la obra (... y feliz navidad); Se armó el Belén; Cuando no te quieres; Historia increíble que nunca sucedió; El monstruo comelotodo; Del pudor y otros animales; Diez fobias y un chuletón; De la paciencia; Sit tibi terra levis; Imilce; Tamerlán; La encuesta de satisfacción laboral; Olenska; Interpretaciones bíblicas (I); El sufrimiento no sabe a fresa; Estimado Neptuno; La casa de trapo; Siempre adelante, siempre a la izquierda; Las muñecas rusas; No se puede vivir sin música; El cavernícola; The show must go on; 1973 (musicalmente hablando); La guerra de Troya; El pozo de los deseos; If I could turn back time; El puto payaso; Maybe Someday; El miedo atroz; La niña ñoña y el payaso; Un año en Cartago; ¿Comer es adictivo?; Marco Ulpio Trajano; Pour Some Sugar On Me; ¿Qué puede haber peor?; ¿Quieres otra vuelta? Compra una ficha; Cómo estropear unas vacaciones; Una de ciclismo; La vida con alfileres; Mega-call-meeting-of-the-death; Súper Campeones; Eliza debe estar enfadada; Calor; Una (des)ventura holandesa; De lo grande y de lo pequeño; Verdades infantiles (como puños); De la cobardía; Tocando las nubes, mordiendo el polvo; Here comes the moon; Trepas y otros animales; Desengrasando el blog; Extremoduro (y yo); Estúpidos pensamientos inconexos; Muerte en Venecia; ECC – La Traición de Enemigo (cantar popular); Campeones, campeones, oe oe oe!!!!!!!!!!!!!!!!!!!; Vacaciones, ¡por fin!; La Excelencia; Crónicas futboleras; ¿Quién eres? ¿Qué haces ahí?; La lección de cetrería; I'm so tired; Proyectos internacionales (o la lucha contra el infiel); Problemas de la convivencia; El reparto de cerebros; El apartamento (50 años); ¡Qué sueño más cabrón!; Desgastando las suelas; Ingeniero busca esposa; Antínoo (y Adriano); Delenda en français; Hoy declaro la guerra a los kilos (otra vez); ECC – El Sacro Imperio Romano Castellano; Yo, el niño concha; Este blog es una ruina; ¿Merece la pena?; El día que nací; Barcelona rojiblanca; Absurdas ideas infantiles; Hasta las pelotas… y más allá; Ahora es la hora; Buscando culpables; Primavera; Y la carne se hizo carne; Cursos; Brico-chapuzas; Con la iglesia hemos topado; ECC – La I Guerra de Sucesión Castellana; Voy a montarme un chiringuito; La banda del Maligno, el Tortuga y Techines; Una de romanos; La libertad; Viajar con niños; Miedo al fracaso; El porqué de las cosas; Yo me acuso; ECC – La abdicación de Froilán II; Añoranza; Valoraciones laborales; Buenos y feos verdes; Cosas que me gustan (Y no deberían); Una de colores; De cómo terminé casado (III, El desenlace); De cómo terminé casado (II, La trama); De cómo terminé casado (I, La decisión); DLG; Ser pequeño; Blas de Lezo y Olavarrieta; Ser guay; Cuentos infantiles; Mis problemas con las mujeres; Monstruos al volante; Canciones de amor; ¿Cuándo va a ser la última vez?; Ser gordo sigue siendo una maldición; ECC – Los I juegos ibéricos; De cómo nació Dani (II); De cómo nació Dani (I); Experiencias turcas (III); Cuestión de fe; Pesadilla; Ingeniero multiusos; Lo que sé y lo que ignoro; Reuniones; Crisis de identidad; La vida es un partido de fútbol; ¡Cielos!, tengo un blog; Declaración de amor a mis musas del cine; Defensas bajas; ECC - El reinado de Froilan I; Perseverar; El poder de los caramelos; Paraíso perdido; Carta a los Reyes Magos; Escáner corporal; Hace diez años; ECC - La defensa de Castro; Personalidad múltiple; ECC - La formación del estado; Si eres ingeniero ¿qué haces leyendo un blog?; ¿Hay que salvar a la especie?; Había una vez un circo; Todos vivimos en el manicomio; Nostalgia; Atila, rey de los hunos; WC de empresa; No me gusta diciembre; Consultor hidráulico; Dibujos animados; De Camarón a Harry Potter; Fiesta fin de carrera; Políticamente correcto; Gripe ¿A?; Negociación; Desmontando a Juanjo; Experiencias turcas (II); Experiencias turcas (I); I have a dream; Grandes inventos de la humanidad: El matasuegras; Enmienda Beckham; El día de la marmota; Calabazas; Alcorcón; El cielo puede esperar; Watchmen; Enfisema pulmonar; Laboratorios Radio; Ramses II; Deporte escolar; El Padrino III; El Padrino II; El Padrino I; Mi nombre es válvula de control; Colonia Bellas Vistas; Ingenieros; Ser gordo es una maldición; Yo soy de romanos; ¿Por qué un blog?

lunes, 25 de octubre de 2010

No se puede vivir sin música


No se puede vivir sin música, al menos a mí me resulta imposible. Por múltiples motivos, aunque afortunadamente con la música nunca llegaría a la conclusión de que son demasiados. Podría aburríos haciendo una lista y un post insufrible, pero creo que no es necesario, con uno que os cuente va a ser suficiente. La música es el único arte que me emociona hasta las lágrimas, aunque las demás las disfrute no es lo mismo, puedo tener amores puntuales y pasajeros con ellas pero jamás nada tan intenso. La música es pasión, es sentimiento, es un impulso eléctrico que inunda el cerebro, es el caparazón donde me puedo aislar y cerrar los ojos hasta olvidarme del resto.


Muchos días, cuando no me apetece nada escribir, pienso que con una canción lo podría resumir todo, pero no he construido mi Carthago virtual para acabar siendo un pinchadiscos, así que me he ido con la música a otra parte y he creado una nueva página donde hacerlo. Si miráis un poco a la derecha veréis un nuevo enlace, allí, además de poner enlaces a mis listas de música, iré colgando ese video que resuma el día, y como vivo en una montaña rusa imagino que habrá sitio para todo. Si os apetece por allí nos vemos.


¡Ah! y de paso he cambiado el contador por uno que no haga saltar una ventana con publicidad, espero que este no sea tan molesto.

jueves, 29 de julio de 2010

Desengrasando el blog


Esto del blog se me ha ido de las manos, lo admito. Nació con tan poca ambición y me lo tomé tan poco en serio que después de colgar el primer post se me olvidó la dirección que le puse y también la contraseña, lo sentí mucho por mi amigo Antonio que se curro una respuesta buenísima que se perdió en el ciberespacio. Fue el pasado mes de agosto, ha pasado casi un año. Desde entonces no ha vuelto a escribir, bueno, escribió una segunda vez para llamarme fumeta en mi primera entrega de los ECC, un comentario de lo más acertado, también imagino que estuvo tentado de llamarme rojo de mierda, pero claro, somos gente civilizada y no vamos insultando a la gente en su propia casa.

Tan poco en serio me tomé esto del blog que le puse el primer nombre que se me pasó por la cabeza, un nombre perfecto para pasar desapercibido y que no te lea ni el tato, un nombre con error ortográfico incluido, pero es que aunque parezca mentira todas las combinaciones posible de “Delenda est Carthago” ya estaban utilizadas, el mundo está lleno de freaks. Ahora el cuerpo me pide cambiarlo, pero no me apetece empezar otra vez de cero. Sigo con interés la mudanza de mi admirada Gordi para decidirme a seguir sus pasos. Al principio pensé que me dedicaría a escribir de historia, pero rápido me di cuenta de que me aburría hasta a mí mismo, algo he escrito, pero poco poquísimo y con un tono bastante ligero, mi primer post iba de romanos, de Aníbal y de Julio Salinas, no digo más.

Desde entonces he descubierto varias cosas, buenas y malas. Solo me quedo con las buenas. Una de las mejores es la inexistencia de fronteras que proporciona la red, salvando la del idioma, me parece genial, otra es el poder del anonimato, aunque yo me haya negado a renunciar a mi nombre y a mi fea cara, algo que por un lado me humaniza pero por otro me limita un poco las expresiones, las formas y los temas, trato de tocar mi propia vida un poco de refilón, cosa que arreglaría siendo anónimo y empezando otro blog, pero ya le he tomado cariño a éste, ¡cáscaras!, al final las personas tendemos a apegarnos a las cosas. Desde hace tiempo no le hablo a nadie del blog y poco a poco mi entorno se va olvidando de él, mejor así.

Pero lo mejor de la red es que es democrática y pone a cada uno en su sitio, lees lo que te da la gana, te quedas en los sitios que te gustan e incluso cuando te cansas de ellos te vas con la música a otra parte. Yo no debo ser nada del otro jueves porque me siguen visitando mis entrañables cuatro gatos, y creo que alguno se va de picos pardos y aparece muy de pascuas a ramos, lo cual me parece muy bien, dicho sea de paso. Hace un par de meses caí en un bache enorme con el blog y varias veces se me pasó por la cabeza abandonarlo y dedicarme a otra cosa para matar el tiempo, pero no, es que resulta que por muy mal que lo haga me encanta escribir, me relaja, me hace pensar y me sirve de vía de escape.

Tampoco quiero que parezca que escribo un blog solo para mí y que me da igual si me leen o no, porque no es verdad. Al final me he convencido que quien escribe y publica es un exhibicionista, porque si mi blog fuera algo meramente personal escribiría los textos y los guardaría en el disco duro, a todos nos gusta que nos lean y ver a nuestro contador de visitas crecer. Incluso de vez en cuando miramos desde dónde nos visitan e identificamos lectores que no dicen ni pío en el blog. Ese es otro tema, a mí me encantaría que quien me visite escriba algo, aunque sea para ponerme a parir, porque esa es la otra gracia de un blog, ser interactivo, si no es un monólogo y se convierte en algo aburrido. Pero tampoco es una orden, que además no puedo hacer cumplir, solo un deseo lanzado al aire.

Por eso, pese a las desilusiones que a veces me llevo cuando creo haber escrito algo estupendísimo y pasa inadvertido pienso seguir con el blog y el año que me había autoimpuesto se va a prolongar, he llegado a un punto en el que además de ser Juanjo tengo un blog y eso ya es parte de mí. Como paso por horas bajas después de las vacaciones me va a tocar currármelo un poco para levantar el nivel y las visitas. A ello me pongo, con las pilas recargadas y la ilusión del primer día. Nos leemos, si queréis.

viernes, 15 de enero de 2010

¡Cielos!, tengo un blog


Éste es un post atípico, estoy de celebración y me apetece darme un homenaje en plan porque yo lo valgo. Como también me he atizado de lo lindo cuando ha hecho falta creo que estoy moralmente legitimado para darme unos besitos de autocomplacencia. ¡Qué asco!, ¿verdad?, por eso advierto que este post puede herir la sensibilidad del lector, si crees que tu inteligencia corre el riesgo de verse herida por favor no sigas leyendo, no voy a escribir nada ni medianamente interesante aún para el nivel de mi blog, pero gracias por la visita. Bueno, si eres nuevo prueba suerte en otro post antes de descartarme por pedante, no me sobran los lectores.

Según mis cuentas, que son las que valen (esa frase la aprendí de mi mujer durante el embarazo), éste es mi post número cincuenta. ¡Guau!. Quién lo iba a decir cuando un día, aburrido, se me ocurrió escribir que yo soy de romanos. Entonces lo escribí y ni por la cabeza se me pasó que aquello derivaría en esta aventura donde los únicos límites son los que pone mi imaginación (forma muy fina de decir que aquí escribo lo que me sale de las pelotas). Ignoro, no sé si porque tengo unos amigos muy discretos, si la percepción que la pequeña porción de humanidad que me rodea tiene de mí ha variado, pero sigo manteniendo la frase de mi descripción en el blog “si crees que me conoces no sigas leyendo”. El milagro es que todo el mundo que me hablaba me sigue hablando aunque he visto alguno que me mira raro, seguramente me dicen que leen el blog pero no lo hacen, ¡bien por ellos!

En este tiempo no solo me he desahogado (que era y es la misión principal, todavía no entiendo la reprimenda por el post en el que desmonto a Juanjo) y he tratado de compartir mis ideas peregrinas, fruto de mi mente no de alguna sustancia alucinógena, también he contado parte de mi vida, he recordado mi infancia, he viajado por el mundo, he salvado a la especie, he entrado y salido del manicomio y he descubierto a más de uno (ni os imagináis lo que busca la gente en el Google) que existe un puticlub en Alcorcón. Y no solo eso, he destronado monarquías y he pulverizado en mil pedazos a España para que vivan en ella seres tan surrealistas como Ibarretxe III y Froilan II, que al paso que vamos igual no son tan surrealistas como yo creo.

La sorpresa mas grande ha sido descubrir lo bien que me lo paso escribiendo, no, no tengo más tiempo libre que de costumbre como se cree alguno, el tiempo que tardo en escribir un rollo de estos es un tiempo invertido en olvidarme del mundo que me rodea, luego bien invertido, y generalmente robado a Morfeo. Podría dedicarme a hacer punto de cruz pero soy un paquetón haciendo cosas con las manos, aunque bloguero en prácticas creo que esto se me da mejor. Y además me puedo dar el gusto de que he visto a gente reír al leerme, aunque inmodestamente admito que eso no me sorprende porque he aprendido a parecer gracioso para sobrevivir, pero si me ha sorprendido ver a gente emocionarse e incluso contener alguna lagrimilla cuando no he podido resistir a la tentación de caer en la solemnidad, ¡qué poderosas son las palabras!

También bastante gente me ha dicho que soy un pelmazo y que mis post son más densos que la argamasa (ya creíais que os ibais a librar de una de mis analogías), a ellos también los quiero a pesar de su evidente mal gusto, estoy seguro que son ellos precisamente los que han aguantado como campeones leyéndome hoy hasta el final, gracias mil. Como fin de fiesta pongo una pequeña encuesta en el blog para que me zurréis por la tropelía que acabo de cometer y con permiso de Antonio Molina comparto una versión particular del soy minero, no caigáis en la tentación de cantarla en alto que nunca se sabe por donde puede aparecer un esbirro de la SGAE, como mucho tatareadla bajito.

Soy bloguero, y escribí mi último post con pico y barrena
Soy bloguero, y escribiendo en mi blog me quito las penas
Yo soy bloguero porque a mí nada me espanta
Y solo quiero compartir mis pedaladas.
Compañero, déjame un comentario que lo lea el niño
Que al cumplir cien post quiero repetirle al mundo entero yo
Yo soy bloguero