AVISO A NAVEGANTES: Si crees que me conoces no sigas leyendo, seguramente habré logrado engañarte. Si la curiosidad te vence, pues nada, encantado de haberte conocido porque yo soy así. Si no me conoces... ¿seguro que no tienes algo más interesante que hacer?
jueves, 25 de junio de 2015
Para Paula
miércoles, 4 de febrero de 2015
Felicidades Bichejo
lunes, 26 de agosto de 2013
Para E
domingo, 24 de febrero de 2013
Soneto para Desgraciaito
lunes, 23 de mayo de 2011
El post que nadie me va a escribir
jueves, 16 de septiembre de 2010
La niña ñoña y el payaso
Desde su ventana no puede ver el mar porque está pixelada y cuando se asoma a ella no llega a ver más que el reflejo de su cara en la pantalla, pero su imaginación va y viene, como las olas. Es la niña ñoña, la que rellena cuadernos de una raya con pastas de cartón. Vive en un mundo que ella misma ha creado y que transforma a base de golpes de sus dedos contra un teclado, allí ella es la reina y todo el mundo la sigue embrujado por el sonido cascabelero que hacen las pupilas cuando recorren como hipnotizadas cada uno de sus párrafos.
Él es el payaso de las tortas, de gran nariz roja y enormes zapatos, nada del otro mundo, sin embargo tiene un don, sabe hacer reír y también sabe hacer llorar, con él a veces lloras de la risa y a veces ríes de la pena, pero si das con el día bueno no puedes evitar quedarte en su circo para ver como termina la función. Un día el payaso pasó delante de la casa de la niña ñoña y encontró uno de los cuadernos, aquel que parecía un diario y estaba adornado por la pelota amarilla de la risa burlona. Ella lo había dejado abierto por una hoja, que luego arrancaría, esperando que pasara él, o alguien como él, o alguien distinto que él, como si fuera una enorme telaraña de hilos de plata en la que por mucho que forcejees te quedas enganchado.
Comenzó el diario por el final y leyó su historia al revés de que como ella la había vivido y le gustó porque al leer entre líneas pudo reconocerse en historias que hablaban de él sin haberlo mencionado. Por eso dejó una nota manuscrita, doblada entre las hojas, una llamada silenciosa que de ser atendida la situaría en la casilla de salida del camino que lleva a Carthago, allí, enterrado en las ruinas de algo que ya no existía, él había colocado otro cuaderno en el que también trataba de contar su historia, no porque tuviera algo que decir, simplemente para usarlo de válvula de escape y tratar de no volverse loco.
Lo leyó y se comprendieron como se pueden comprender los que han llorado por lo mismo y los que muchas veces se han hecho daño, los que viven encerrados en una concha que no saben como atravesar para mostrarse al mundo tal y como verdaderamente son. Se fueron dejando notas, e incluso se juntaron en un dibujo la pelota y el romano, hasta que la niña ñoña se hizo amiga del payaso. Una amistad de un mundo irreal sin rostros que juntar con nombres, de palabras que viajan en líneas paralelas sin esperanza de jamás juntarse, de ideas grabadas en unos y ceros que surcan por haces ópticos el ciberespacio, un mundo de mentira que sin embargo se nutre de los sentimientos y desde el que quiero desearte feliz cumpleaños.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Un año en Cartago
Hoy es un día especial, al menos para mí, hoy hace un año que me mudé a Cartago, bueno, la verdad es que fue un mes antes pero como perdí la llave al volver de las vacaciones me metí, de una patada en la puerta, en esta casa que estaba vacía
Nunca pensé en que esta aventura fuese a durar tanto tiempo porque soy un inconstante que enseguida se aburre de todo, nunca pensé que fuera a publicar 150 posts porque no creía que tuviera tantas cosas que contar, de muchos me he arrepentido después de publicarlos pero el caso es que buenos o malos ahí están. Pero lo que nunca me esperé es que gente a la que no conozco absolutamente de nada comenzara a seguirme y leerme (bueno tampoco lo esperaba de los conocidos y estos no me han defraudado). No son muchos pero cada uno de ellos es un pequeño tesoro. Mil gracias por venir a verme y comentar mis pedaladas.
Iba a hacer una recopilación de mis post favoritos pero he desistido, me parece muy forzado, si a alguien le apetece que bucee un poco entre las entradas antiguas, en los primeros meses muchas eran hasta divertidas, si no me creéis leeros mis aventuras por Turquía ;) A cambio os dejo este vídeo cumpleañero que me encanta, disfrutadlo.
domingo, 23 de mayo de 2010
El día que nací

El día que nací Su Excelencia el Jefe del Estado y su esposa, doña Carmen Polo de Franco, se trasladaban a su finca de la Piniella, cercana a Oviedo, donde pasarían unos días de descanso, durante los cuales Franco se dedicó a la pesca del salmón. Hoy ya no existen dictadores pescadores, los salmones lo agradecen.
El día que nací el príncipe don Juan Carlos presentaba “Por España con los españoles” en el Club Internacional De Prensa en el que se recogían todos los escritos y discursos del príncipe de España. Hoy si hiciera lo mismo presentaría una enciclopedia de 30 tomos, sería aburridísima.
El día que nací un hombre, parapetado en una casa, disparó contra las personas que circulaban por una calle de Memphis (Tennessee), causando la muerte a cuatro. Más de cien policías armados cercaron la casa consiguiendo al final abatir al asesino. Hoy la vida sigue igual, ¡qué poco aprendemos!
El día que nací la prensa denunciaba que era “auténticamente lamentable” la lentitud con que se llevaban a cabo las obras de la futura avenida de la Paz. Hoy en día la avenida de la Paz está terminada, aunque en 1973 no conocían todavía a Gallardón y sus túneles para gastar tan contundentes calificativos.
El día que nací un tal Nixon se encontraba contra las cuerdas. El mundo esperaba su decisión de dimitir y se calificaba la situación de insostenible. Aún tardaría un año más en ser obligado a renunciar, algo que no ha vuelto a repetirse por más vestidos manchados que han aparecido en un tribunal sin pasar por la tintorería. Hoy en día conocemos a Nixon casi por las películas en las que aparece como un súper-villano, y nos encanta el nombre de garganta profunda, sí, por esto también.
El día que nací tres personas morían en el choque de un automóvil con un camión en un pueblo burgalés. Hoy por más radares que existan, puntos y multas que nos quiten y pongan siguen muriendo gente en las carreteras, aunque creo que vamos mejorando.
El día que nací se pronunciaban en Madrid unas conferencias sobre la importancia del problema de la contaminación: “Tecnología química y bienestar”, “Contaminación atmosférica; fuentes de emisión” y otra sobre “Detección de los contaminantes”. Hoy, después de habernos cargado la capa de ozono, haber convertido Europa en un invernadero, haber vertido petróleo en las costas a diestro y siniestro, pulirnos el Amazonas y mil tropelías más, miles de conferenciantes siguen dando conferencias denunciándolo... y lo que te rondaré morena.
El día que nací un analista publicaba que “La integración en Europa nos obliga a adecuar urgentemente nuestra estructura institucional a la de los países que forman parte del Mercado Común”, imagino que no se refería a terminar con la dictadura, pero visto en la distancia o eran muy cándidos o ¿qué otra cosa podía ser? Hoy en día estamos perfectamente integrados en el mercado común, tanto que como se descuiden nos lo llevamos, euro incluido, por delante.
El día que nací un anuncio proclamaba a toda página que “Los ordenadores se cuentan sus cosas a través de Telefónica”, con una larga lista impresa de empresas apuntadas a la modernidad para corroborarlo, me ha dejado a rayas. Hoy no sólo los ordenadores se cuentan sus cositas, todos nos contamos nuestras cositas y el mundo sí que es en realidad un pañuelo.
El día que nací se publicaba que España tenía 33.956.376 habitantes, habitante más habitante menos. Hoy rondamos los 47 millones, me parece un salto brutal para tan poco tiempo.
El día que nací el Español ganaba 2-0 al Atlético de Madrid y lo eliminaba de la Copa del Generalísimo. Hoy la vida sigue igual, aunque no queremos ganar mas copas del generalísimo.
El día que nací las temperaturas máximas y mínimas en Madrid eran 24 y 12. Hoy son 27 y 16, moraleja, el calentamiento global del planeta se ha consumado, ¡quién lo hubiera dicho hace una semana!
El día que nací una pareja extremadamente joven, viviendo de alquiler y sin un duro tenía a su primer hijo, un acto de valentía casi impensable en los tiempos que corremos, por lo demás fue un día normal y corriente del mes de mayo. Hoy solo puedo darles las gracias por lo bien que lo han hecho e invitarles a tarta, por supuesto.
miércoles, 3 de marzo de 2010
DLG

Cuando nos conocimos éramos un par de pipiolos que tuvieron la mala suerte de caer en las garras del malvado JAN, algo que sin saberlo iba a comprometer nuestro futuro cercano y, aunque no lo podíamos imaginar entonces, también el lejano. Y así es como comenzaron nuestras penurias compartidas, los viajes a Valencia en el 205 que amenazaba ruina, los portes y mudanzas en furgonetas de alquiler, las broncas y amenazas de los clientes, esas cosas del inframundo que tanto unen a los que las comparten. Éramos jóvenes y tontos, nos dejábamos llevar por el entusiasmo del que hace algo que le gusta, aunque en los ratos que nos quedaban, en un hostal al que llamábamos “casa”, nos lamentábamos de que así no iba a haber forma ni de tener vida social ni de echarnos novia. Nos equivocábamos, al final hay tiempo para casi todo.
Como buenos titiriteros que éramos nos tocó peregrinar de obra en obra, de ciudad en ciudad y también de país en país. Siempre puteados y siempre con problemas, durmiendo mal y con el estómago a punto de decir basta, pero siempre cumpliendo y siempre sacándonos las castañas del fuego, reflexiva y recíprocamente. Y eso no quiere decir que nuestra convivencia laboral haya sido idílica, porque más de una vez poco nos debe haber faltado para terminar a tortazos, pero nunca llegó la sangre al río, al contrario, nuestra relación siempre ha salido reforzada. Porque DLG es una de esas personas que tienen sentido de la responsabilidad y yo estaba convencido de que nunca me dejaría con el culo al aire y no me he equivocado.
Esa rutina duró unos años, hasta que él no aguantó más y se largó. Yo me alegré infinitamente, porque se merecía algo mucho mejor de lo que tenía, pero me quedé huérfano y llorando por las esquinas. A él le sentó fenomenal, fue justo en esa época cuando conoció a su princesa, a la que tanto había buscado y a la que tanto sigue queriendo. Comenzaron sus años hidráulicos en los que dejó el listón bien alto porque él le pone pasión a todo lo que hace, puede parecer si no le conoces un poco trepa pero es un error de bulto, le gusta lo que hace y no se anda con remilgos, seguirle el ritmo es jodido pero por lo menos no te llena la cabeza de zarandajas y de política, lo que hay que hacer se hace, punto pelota.
Su aventura acuática después me vino muy bien a mí, cosas de la vida, porque cuando yo tampoco pude ya más en la empresa patera allí estaba él para lanzarme un cabo que tenía el otro extremo en Turquía, me agarré tan fuerte a ese cabo que me cambió la vida y yo, que soy un chico agradecido, no lo olvido. Recuerdo las palabras de nuestro nuevo jefe común: “con que seas la mitad de bueno de lo que dice DLG o con que seas la mitad de bueno que él a mi me basta”, ni me hizo la entrevista, por teléfono lo arreglamos todo. Y aún nos iríamos juntos una vez más con la música a otra parte para que el muy mamón pueda darse el gusto de tocarme las pelotas diciéndome que le persigo.
Porque él es así, un chinche y un tocapelotas, le encanta, no lo puede evitar, además pone una cara de niño travieso digna de su nombre, pero se le perdona porque con una sonrisa te desarma y sabes que en el fondo es buena persona y tiene buen corazón, en el sentido metafórico, porque a su corazón físico debería cuidarle más para ahorrarnos disgustos y preocupaciones. DLG es un buen amigo de sus amigos, le gusta rodearse de ellos y hacer mil planes, lo mismo te implica en un concurso de tortillas que en un viaje a la Patagonia, del que por supuesto traerá unas fotos perfectas que serán la envidia del personal.
DLG y yo tenemos muchas cosas en común, a los dos nos encanta lo que hacemos aunque muchas veces juremos en arameo, los dos somos unos rojos de mierda como alguien nos llamó una vez y los dos somos del Atleti aunque él no lo sepa y se crea merengue. No sé si podría decirle muchas de estas cosas a la cara sin que nos descojonáramos antes de la risa, pero para algo tengo un blog, DLG eres un tío estupendo, me alegro de haberte conocido, ¡feliz cumpleaños!