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martes, 21 de enero de 2014

Enjoy the silence

El viernes pasado fue un día muy extraño, un día que llevaba muchos días marcado en el calendario como especial desde hace muchos meses. Teníamos entradas para ver el concierto de Depeche Mode, compradas en Julio, como parte del regalo de 40 años de E, porque ella es muy fan de Martin Gore y sus chicos. E se lo merece todo, especialmente este año en el que ha perdido a su hermano.

Iba a ser un día perfecto, pero el destino es muy caprichoso y hace que cosas que no tienen mucha relación sucedan a la vez. Quién me iba a mí a decir en Julio que, justo el 17 de enero, mis padres iban a firmar el acuerdo para su divorcio, algo que ha sucedido como parte de una pesadilla que nos ha llevado la ilusión por delante, solo nos queda enfrentarnos al vacío que queda tras 41 años que ahora no son nada.

Cualquiera se puede imaginar con qué ánimo fuimos al concierto y, sin embargo, es lo mejor que podíamos haber hecho. Todo el mundo sabe ya a estas alturas lo que para mí significa la música, lo importante que es, lo feliz que me hace. No puedo concebir un momento de mi vida sin asociarle una canción, un disco, un concierto... Y aunque Depeche no han sido nunca de mis favoritos, sí que están asociados a una persona que fue muy importante para E y para mí, como ex-novio y como ex-mejor amigo. Tal vez sin él ahora no estaríamos juntos.

Así que allá nos fuimos, temprano, tan temprano que terminamos en primera fila, y asistimos a un espectáculo MARAVILLOSO. Podría hablar de la sensualidad que transmite Dave Gahan, de lo emocionante que es escuchar como solista a Martin Gore, de lo bien que suena Depeche con una batería potente y una guitarra, pero eso, aún siendo increíble, no es lo más importante. Lo que quiero intentar contar es cómo una canción, durante cuatro eternos minutos, puede hacer que olvides todas tus penas.


Y es lo que sentí al escuchar y cantar el “Enjoy de silence” junto a ellos, una de mis canciones favoritas. Porque durante ese momento te abandonas y sientes que no eres material y que nada malo te puede pasar; notas como el tiempo se ha ralentizado para ti de forma que, por unos segundos, te crees inmortal, inundado por una alegría que te hace comprender que vivir tiene sentido, pensando que esa felicidad, aunque efímera, es importante, que no necesitas más, que estás cantando con todas tus fuerzas “All I ever wanted, all I ever needed, is here in my arms” y sabes que es de verdad.

martes, 9 de julio de 2013

Canciones de película (los 80)

Como lo prometido es deuda, a petición de @ZoeRavenclaw , vuelvo a subir otro post de música de cine, esta vez de los 80. Aunque la verdad visto el éxito del anterior...

Pero lo haremos bien, vuelvo a comprometerme a escribir un post para el que gane, así que si siguen los mismos concursantes y la misma línea de peticiones me voy a ir montando ya el mismo post para películas de los 70. Vuelvo a moderar los comentarios y hay de plazo hasta que termine el jueves. Creo que esta vez es más fácil.

La lista de películas es:

  • Érase una vez en América
  • Cuenta conmigo
  • Good morning Vietnam
  • Mad Max, más allá de la cúpula del trueno
  • Regreso al futuro
  • Los inmortales
  • Panorama para matar
  • Un pez llamado Wanda
  • La chaqueta metálica
  • Cuando Harry encontró a Sally


1 Chuck Berry – Johnny B. Goode
2 Cole Porter – Night and Day
3 Duran Duran – A View to a Kill
4 The Rolling Stones – Paint it, Black
5  The Beach Boys – I Get Around
6 Queen – One Year of Love
7 Frank Sinatra – It Had to be You
8 Domenico Modugno - Nel blu, dipinto di blu 
9 Tina Turner – We Don't Need Another Hero 
10 Ben E. King – Stand by me

viernes, 5 de julio de 2013

Canciones de película (los 90)


Estaba preparando un post sobre lo buenísimas que eran antes las bandas sonoras de las películas (que en ello estoy y lo terminaré haciendo) y mientras miraba y escuchaba unas y otras me ha ido dando un pequeño ataque de nostalgia, pero de buen rollo, de recordar con cariño canciones que aparecían en las películas de los (a)dorados años 90. Creo que fue una década de películas inolvidables que marcaron a los que ahora tenemos cuarenta.

Por eso, me he entretenido en buscar canciones, que éstas sí que son de todos los tiempos, que formaban parte de sus bandas sonoras y casi de mi vida, porque todas estas películas por algún motivo u otro son especiales para mí. Así que os propongo un pequeño juego, pero sin mirarlo por ahí, tiene que ser de manera espontánea y sin hacer trampas. Escucháis las canciones y escribís las películas en las que aparecen en los comentarios. Yo creo que no es muy difícil así que animaos.

Como premio me comprometo a escribir un post el martes que viene del tema que me proponga y en el tono que me proponga el ganador, en este blog o si quiere y tiene en el suyo, que hay gente para todo. Pondré la moderación de comentarios y en caso de que haya más de un acertante lo echaré a suertes el lunes por la mañana. Aquí os dejo la lista de películas y detrás las canciones. A por ellas.
  • Fargo 
  • Pulp Fiction
  • Cadena Perpetua
  • Atrapado en el tiempo
  • LA Confidential
  • El gran Lebowsky
  • Atrapado por su pasado
  • En el nombre del padre
  • Las aventuras de Priscilla reina del desierto
  • Persiguiendo a Amy
RECTIFICO: Gana el que más acierte, o el que se atreva a jugar o a este paso el que renuncie con más estilo :___)

1 The Kinks - Dedicated follower of fashion

 2 The Hang Ups – Jump Start

 3 CCR – Looking Out My Backdoor

 4 Jackie Gleason- But not for me (A falta de encontrar el original nos conformaremos con Ella Fitzgerald que no es moco de pavo)

 5 Al Green -Let's Stay Together

6 Johnny Otis - Willie and The Hand Jive (Aquí sólo he encontrado una versión del gran George Thorogood)

7 Ce Ce Peniston – Finally

8 Santana – Oye como va

9 Tony Orlando - Tie a Yellow Ribbon Round the Ole Oak Tree
10 Sonny and Cher – I got you babe

sábado, 16 de marzo de 2013

Se puede (homenaje a Rodríguez)

Esta tarde he visto el documental ganador del Oscar de este año “Searching for sugar man”, que nos cuenta la historia de Rodríguez, un cantante y compositor de principios de los 70 que publico un par de discos y que, injustamente, no tuvo éxito y cayó en el olvido ¿O no? Si no os apetece verlo, aunque os aconsejo con fervor que lo hagáis, al menos deberíais escuchar su música... y amarla.

Mientras que me he puesto sus discos en bucle he escrito estas pequeñas notas:

Se puede ser duro y ser frágil al mismo tiempo, se puede ser sensible cuando todo lo que conoces está rodeado por la injusticia y la miseria, se puede ser tierno cuando las cosas van mal y se puede mirar hacia delante cuando lo que dejas a tu espalda es el fracaso.

Cause I see my people trying to drown the sun
In weekends of whiskey sours
Cause how many times can you wake up in this comic book and plant flowers?

Se puede disparar a matar, con una simple guitarra, palabras que ponen boca arriba los sentimientos, se pueden decir cosas extremadamente complicadas de la forma más simple, se puede gritar en voz baja y se pueden llorar por dentro lágrimas invisibles hasta ahogarte sin que nadie se dé cuenta. Se puede seguir viviendo, acompasando la respiración veinte veces por minuto, cuando para muchos, tal vez para ti mismo, ya estás muerto.

And you claim you got something going
Something you call unique
But I've seen your self-pity showing
As the tears rolled down your cheeks

Se puede ocultar la desnudez tras el refugio de unas gafas de sol evitando que los demás vean cómo eres realmente por dentro, se puede vivir con la fantasía de que son un escudo protector que te permite ver sin ser visto, se puede creer que, de esa manera, tus sentimientos pueden ser expresados sin el temor de que te los adivinen a traición o antes de tiempo. Se puede ser tímido y tener mucho que decir, se puede vivir menos intensamente por fuera que por dentro.

Now you sit there thinking feeling insecure
The mocking court gesture (jester) claims there is no proven cure
Go back to your chamber, your eyes upon the wall
'Cos you got no one to listen, you got no one to call

Se puede cantar al amor desde el desamor, como si fueran una misma cosa, se puede cantar a la luz desde las tinieblas y se puede reír y llorar, sin saber los motivos, al mismo tiempo. Se puede hacer poesía sólo con intentarlo, de cualquier cosa, se puede elevar lo cotidiano a la categoría de arte si dentro de ti habitan los sentimientos. Se puede uno alimentar de la melancolía si sabe cómo hacerlo.

The generals hate holidays
Others shoot up to chase the sun blues away
Another store front church is open
Sea of neon lights, a boxer his shadow fights
Soldier tired and sailor broken
Winter's asleep at my window
Cold wind waits at my door
She asks me up to her place
But I won't be down anymore

Se puede ser fiel a uno mismo, se puede ser puro, se puede ser de una forma porque no se conciba otra forma de ser, porque no exista en nuestro corazón otra alternativa que nos parezca digna de ser vivida. Se pueden tener valores y sentimientos nobles aunque la ruleta premie al que va predicando lo contrario, se puede ser sencillo pero ser digno, se puede soñar con la igualdad desde la desigualdad, se puede pensar que cada uno de nosotros tiene el mismo valor aunque su alma se compre a distinto precio.

I've played every kind of gig there is to play now
I've played faggot bars, hooker bars, motorcycle funerals
In opera houses, concert halls, halfway houses.
Well I found that in all these places that I've played
all the people that I've played for are the same people
So if you'll listen, maybe you'll see someone you know in this song.

Se puede, claro que se puede.

jueves, 14 de marzo de 2013

Del orgullo bloguero

orgullo.
(Del cat. orgull).
  1. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.
Nunca me he sentido muy orgulloso de mi mismo, eso es así, y me moriré con la sensación de no haber hecho nunca nada del otro mundo. A ver, no quiero decir que no haya cosas de las que me sienta orgulloso, que no hay tampoco que pecar de falsa modestia, pero sé que no pasaré a la historia por nada relevante. Hay una canción de Bénabar, un cantautor francés que me gusta mucho, sobre todo por lo irónico de sus letras (no ésta precisamente que es pura melancolía), que me recuerda mucho a lo que siento ahora:
 
Moi qui frôle les quarante ans
J'ai pas fait progresser la science
J' découvrirai pas de continent
Faut voir les choses en face

Al borde de los cuarenta ni he hecho progresar la ciencia ni descubriré un continente, las cosas como son. Os la enlazo al final del post.
 
Es algo que asumo, sobre todo en estos tiempos de vacas flacas emocionales que me van limando las aristas a palos, hasta hacerme blandito, ¡quién me ha visto y quién me ve! En estos tiempos en los que junto con mi pelo veo desaparecer buena parte de mi rabia juvenil, siento cosas que antes me parecían secundarias y una de las principales, y que además me llama mucho la atención, es la exaltación de la amistad, y donde escribo amistad quiero decir realmente del cariño. Si me hubierais conocido con veinte años, cuando era arisco como un gato, entenderíais mejor la importancia que tiene para mí ahora al tema.
 
Lo disfruto como un niño.
 
Mucha culpa de ello, la tiene alguna de la gente que pasa por aquí, y que espero que no haya sucumbido todavía a la tentación de dejar de leer este rollo repollo, gente que empezó haciéndose un huequito muy pequeño en mi vida y que ahora me resulta necesaria, que me hace la vida divertida y que, afortunadamente, me regala parte de su tiempo y me hace feliz con su compañía. Pero, y a eso es lo que iba en el post, es gente absolutamente brillante, por mucho que intenten aparentar cualquier otra cosa, en el mundo 2.0, por mucho que vayan de rubias, o de cualquier otro color, por la vida de los unos y los ceros.
 
Por eso, cuando veo que sacan al mundo su lado más talentoso, y las leo por esos blogs del mundo escribiendo cosas realmente fantásticas, cambiando de registro y estilo con la facilidad que lo han hecho, noto como una ola de orgullo me recorre el cuerpo, y me gustaría tenerlas delante para comérmelas a besos y decir a todo el mundo sacando mucho pecho que son mis amigas. Y es que, claro, si volvemos al principio del post y hacemos caso de la definición de orgullo que nos proporciona el diccionario, y vamos a eso de la estimación propia, solo me cabe pensar que me siento orgulloso de lo que ellas hacen porque las considero ya algo mío, forman parte de mi vida 1.0.
 
Pero nunca hablaré de estas cosas con ellas, ni las haré un post bonito que las haga llorar, a no ser que sea de risa, porque ellas y yo sabemos que, en el fondo, estas cosas sentimentales son una pérdida de tiempo.
 

martes, 18 de octubre de 2011

Vídeos heavies horteras pero no por ello exentos de sentimientos


De mi pasado heavy creo que he hablado muy poco en el blog, ¿verdad?. Pues sí, viví una juventud llena de marginalidad rodeado de gente que no entendía mi afición a las guitarras poderosas y al doble bombo de las baterías, mis amigos no me entendían, mis enemigos menos . Creo que la culpa fue de mis primos, con lo que nos íbamos de acampada todos los meses de Julio, ellos, además de mayores, eran heavies, de Aluche y ligaban, no digo más, eran gente de mundo, mis primos partían con la pana. Entonces, las cosas no eran como ahora, para escuchar heavy tenía que recurrir a un mercado clandestino de cintas piratas que vendían personajes de no muy buena reputación, pero lo mejor era grabarse uno sus propias cintas de los programas de la radio, recuerdo pasarme las tardes dándole simultáneamente al “rec” y al “play” escuchando Radio las Águilas y las noches con el Discocross y la Emisión Pirata que, por cierto, vuelvo a escuchar camino al trabajo todas las mañanas.

El heavy tenía de todo desde grupos venerables como Motorhead, AD/DC, Megadeth, Iron Maiden o Judas Priest a auténtica morralla. A mí me gustaban casi todos y que conste que me siguen buscando, el problema viene cuando empiezas a ver desde una perspectiva de hoy las cosas que pasaban en los ochenta, es el horror. Las veías y así se quedaban en tu cabeza, idealizadas, pero ahora, de repente, tenemos las herramientas para volver al pasado sin anestesia y, claro, te decepcionas y descojonas por igual. Los vídeos heavies son un buen ejemplo. Yo también llevé en su momento pantalones elásticos, botas Puma y una buena melena, hasta donde me dejaba mi padre, porque esa combinación de educación falangista y militancia en CCOO no entendía de pendientes ni de rizarse la cabellera, pero lo que antes me parecía molón visto ahora me parece hortera a más no poder. Por fortuna la música ha aguantado mucho mejor el paso del tiempo y ni de coña voy a renegar de ella.

He preparado una serie de vídeos que voy a publicar en tres entregas de seis vídeos, vamos con la primera, disfrutadlos.

1: Fooling - Def Leppard



A ver, yo no puedo ser más fan de Def Leppard de lo que soy, me encantan y el Hysteria me parece uno de los mejores discos ever, pero en lo referente a los vídeos dejaban mucho que desear. No sé que puedo decir de un vídeo en el que sale una tía con cara de máscara tocando un arpa sobre unas llamas, ¿que es insuperable?, pues no, es superable, puedes meter la cabeza de un tío que me recuerda a Falete en una quesera y mezclarlo todo en una combinación inenarrable. ¿Insuperable aún?, pues no, salvo por ellos mismos, porque a continuación se puede ver al cantante atrapado con unas esposas que explotan bajo el embrujo de una bruja con cara de ir colocada, al batería tocar con unos calzoncillos con la bandera británica y una huida entre explosiones con espasmos dignos del mejor chiquito de la calzada. (8 puntos en la escala Glam Rock)

2: 18 and Life - Skid Row


Los Skid Row no eran muy santos de mi devoción, eran un grupo de guaperas diseñados para recoger los despojos que por entonces dejaban los Duran Duran y los Spandau Ballet en el extrarradio. Destacaban por sus melenas perfectas dignas de un anuncio de crema suavizante para el cabello porque ser rockero y estar guapo no tenía por qué ir reñido, nada que ver con el desgreñado de Axl Rose, que parecía que le había robado la peluca a un espantapájaros. Este vídeo es tremendo, cargado de mogollón de contenido social, violencia doméstica, hijos que se van de casa a los 18, y no es ciencia ficción, que beben de sus botellas a la luz de una hoguera (lo de las hogueras es un tema recurrente en estos vídeos), que roban la pistola de su padre y se lían a balazos con su mejor amigo para dar con sus huesos en la cárcel. Escalofriante documento, ¡temazo! ¡temazo! (7 puntos en la escala Glam Rock)

3: Talk Dirty to me – Poison


Una cosa es fija cuando se sacan este tipo de bandas en la conversación, los Poison siempre son mencionados haciendo una dura competencia con Europe, si mal no recuerdo a ambos los descubrimos en el 'Un, dos, tres' haciendo dura competencia a Samantha Fox y a Sabrina. Este grupo pasará a la historia por su música fácil y pegadiza y sus cardados imposibles, lideraban sin dudas eso que se conocía como Hair Metal. El vídeo no tiene nada de particular, salvo por ser una pasarela de todos los modelitos que los chicos malos llevaban en aquella época con total desvergüenza y un punto de provocación, uno solo puede sentarse a mirar y disfrutarlos. (8 puntos en la escala Glam Rock)

4: Kickstart my Heart - Montley Crüe


Ya podías tener la cara del mismísimo Monchito (y obviamente no me refiero a Tommy Lee), que con unas buenas melenas, una cinta en el pelo y unos tatuajes gamberros molabas mil en los ochenta. Este es el típico vídeo de la época que mezclaba una actuación en directo, destacando unos magníficos planos a contraluz de esos cardados eléctricos, y accidentes de vehículos variopintos a toda velocidad, rock y riesgo, el cóctel perfecto de los chicos malos de la época. Si eras español, a lo máximo que podías aspirar era a coger el Renault 12 de tu padre y cambiar la cinta de Los Chichos por la de Montley Crüe, ir a un descampado y ¡hala! a tirar del freno de mano para hacer unos trompos, así, a lo loco. Un grupo estupendo y un disco buenísimo, nadie me podrá negar que la canción se pega. (6 puntos en la escala Glam Rock)

5: I Believe in You – Stryper


Stryper se autodenominaba el primer grupo de rock cristiano, ahí queda eso, a su talento y a su fe debemos agradecer la existencia de grandes clásicos del rock como “In God we Trust” y “To Hell with the Devil”. Desgraciadamente, no he encontrado vídeos de la época que hagan justicia a su grandeza, porque había que ser muy grandes para salir al escenario vestidos como una mezcla de Diana, la de V, la abeja Maya y enfrentarse al público melenudo con esa voz que solo es posible después de una orquiectomía. Este vídeo con piano, violines y una letra supercurrada con mogollón de contenido, tuvo que mojar alguna que otra casta braga porque es todo vocación y sentimiento. Os ánimo a ver algunos vídeos más de esta banda que no debería faltar en ninguna JMJ que se precie de serlo. (10 puntos en la escala Glam Rock)

6: We're not Gonna Take it - Twisted Sister


Unos de los reyes indiscutibles del horterismo. Los Twisted Sister combinaban unas pintas terribles con un maquillaje aterrador y, ademas, eran feos de cojones. Pero no hay que dejarse engañar por ello, dejaron un ramillete de temas imprescindibles. El vídeo es muy típico en ellos, una crítica brutal a las relaciones paterno filiales y a la forma de educar a los niños en América, eran los años de Rambo y Reagan. El protagonista, acosado por un padre capullo, se pone a dar vueltas como una peonza y se convierte en un híbrido del diablo de Tasmania, la mediana de las Supremas de Móstoles y El Último Guerrero, sus hermanos bajo su influencia se transformarán en seres parecidos para curtir el lomo a su padre que se lo tiene bien merecido, humor de Climalit y Pladur. (9 puntos en la escala Glam Rock)

domingo, 17 de octubre de 2010

1973 (musicalmente hablando)


Una de las verdades universales de esto que denominamos vida es que cada uno nacemos cuando nos toca, nos guste o no, pues a mí me toco nacer en 1973, un año como otro cualquiera para muchos, muy especial para mí. Fui niño en una dictadura que no conocí y que sorprendentemente se desvaneció hasta en el pensamiento, como se desvaneció (o le desvanecieron) Carrero Blanco ese mismo año, y Allende, y Picasso, y Neruda, y John Ford, y Tolkien y hasta Nino Bravo, por suerte o por desgracia yo no soy la reencarnación de ninguno de ellos. Era una época marcada por el fin de la guerra de Vietnam, precisamente en 1973 dijeron hasta luego Lucas los americanos, también estaba en el candelabro el conflicto árabe israelí, con una crisis del petroleo de regalo. Agonizaban los tiranos en Europa y nacían en Latinoamérica, la homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad, por lo menos en el mundo civilizado, y el Atleti ganaba la liga de fútbol, ¡cuanto ha llovido!, cómo hemos cambiado...

Pero hoy el post no va de eso, va de música, de una música que no viví pero que si he podido disfrutar con el paso de los años, seguramente demasiados, porque en mi adolescencia y juventud alcorconera no todo era tan accesible como ahora, ni por medios ni por conocimiento, en mi mundo del barrio del otro lado de la vía el rock sinfónico o el progresivo no se habían inventado y el inglés era un idioma tan extraño como el arapajoe, algo que ni nos iba ni nos venía, cosas del imperialismo yankee para volvernos unos depravados y unos golfos. Por eso crecí al ritmo de las palmas y de las castañuelas, menos en esporádicos paréntesis vacacionales en los que mis primos mayores, carabancheleros ellos, escuchaban una música potente y extraña que llamaban heavy metal que a mí me gustaba. No voy tampoco a hablar de heavy metal porque hoy estoy en 1973 y no existía, en plena agonía del movimiento hippie y de la psicodelia lo que triunfaba era el rock, grupos que serían la semilla de los impresionantes 80, grupos que he ido conociendo a base de curiosidad y echarle ganas y tiempo.

En 1973 pasaron cosas musicalmente maravillosas, se formaron AC/DC y Kiss, grabaron su primer disco Black Sabbath, Bruce Springsteen, Lynyrd Skynyrd y Queen, solo con eso ya hubiera valido la pena, pero no, hubo muchísimo más, incluyendo drogas, pantalones acampanados que sin embargo cortaban la circulación en la entrepierna, y melenas al viento no tan cardadas como la de los 80. Vamos al tema.

Los cuatro Beatles sacaron disco. Olvidando a Ringo y al inolvidable George Harrison, John Lennon publicaba “Mind Games” y Paul McCartney y sus Wings “Band on the run”. Ahí es nada.











Viejos grupos de los 60 seguían dando guerra, The Who a lo suyo con una ópera rock llamada "Quadrophenia", The Rolling Stones sacaban un disco prescindible “Goats Head Soup” con una canción imprescindible Angie, y es que claro, uno no puede todos los días inventarse Sticky Fingers.











En USA, además de su country, su soul y su R&B iban apareciendo buenas bandas que tomaban un poco de todo, lo cocinaban y lo devolvían como una especie de ensaladilla en la que cabía casi cualquier cosa. Por ejemplo los Californianos The Doobie Brothers con su “The Captain and me” que incluye el temazo "Long Train Runnin'", uno no sabe si está escuchando folk, rock, country o soul, son estupendos. Como también lo son los tejanos ZZ Top, que publicaban en 1973 “Tres Hombres”, rock potente con tintes sureños. De Florida eran Lynyrd Skynyrd, grupo de nombre impronunciable aunque que trataban de dejarlo claro con se “Pronounced Leh-Nerd Skin-Nerd”, más rock sureño o blues-rock o como le quieran llamar, en definitiva buena música que pereció en un accidente aéreo.

















Los británicos mientras tanto hacían su agosto con grupos de rock progresivo con tintes psicodélicos y sinfónicos, me gustan, pero creo que no he consumido suficiente LSD en mi juventud (y drogas en general) como para apreciarlos en toda su grandeza. De 1973 es el mítico “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd. Genesis publicó “Selling England by the Pound”, la época que más me gusta del grupo, a fin de cuentas uno es más de Peter Gabriel que de Phil Collins que, no sé por qué, siempre me ha caído un poco gordo.











Y también en la pérfida albión se estaban poniendo las semillas de lo que se llamaría rock duro, o metálico, grupos como Deep Purple (en plena descomposición en 1973) y Led Zeppelin fueron los pioneros. Con el tiempo he comprendido que eso del heavy no era más que una estética, una pose, porque el buen heavy metal no era más que muy buen rock tocado por melenudos, la mayoría de los que lo critican no han escuchado buen rock en su vida. En 1973 Led Zeppelin sacó “Houses of the Holy”, un cambio de tendencia en la banda hacia música más instrumental y melódica. Además dos debutantes soltaban un bombazo, en mi opinión mejor no se puede comenzar una discografía, Black Sabbath con “Sabbath Bloody Sabbath” y Queen con “Queen”, si los primeros fueron grandes los segundos lo fueron todo, galácticos, cósmicos, siderales, los echo de menos.

















Y me dejo para el final un par de joyas de aquel año, aunque hay muchísimo más de lo que se podría hablar, un tal Billy Joel se sacaba de la manga “Piano Man”, con una canción homónima que cuando la escucho, y la canto, me desgarra el alma. También un jovencísimo y desconocido Mike Oldfield, hombre orquesta donde los haya, sacaba Tubular Bells justo dos días después de que yo naciera, música destinada a ser recordada mucho tiempo después de que yo haya muerto, porque la música es eterna.









jueves, 9 de septiembre de 2010

Pour Some Sugar On Me

Hubo una época en la que no era ingeniero, no tenía el bachillerato acabado, no había pisado una universidad y no sabía lo que quería ser. Hubo una época en la que no tenía ni hipoteca ni una cuenta en el banco, ni un buzón con mi nombre al solo llegan recibos. Hubo una época en la que era virgen, en la que no me había nunca enamorado ni me habían roto el corazón. Hubo una época en la que solo importaban los amigos, en la que jugábamos por el día en los billares y por la noche bebíamos litros de cerveza en un banco del parque. Hubo una época en la que no iba nunca a clase pero sacaba las mejores notas, en la que tenía el pelo largo, vestía pantalones elásticos y una chupa de imitación al cuero. Hubo una época en la que fui adolescente, en la que era feliz y me encantaba esta canción.

lunes, 2 de agosto de 2010

Here comes the moon

No, este blog no era un lugar para poner vídeos musicales, este blog era para otra cosa, pero cada vez se parece más a un diario, por más que intento que no lo sea con alguna pedalada que otra. ¡Qué le voy a hacer!

Esta noche estaba tratando de convencer a Dani de irse voluntariamente a la cama y me he acordado de esta canción de George Harrison, mi Beatle favorito si tuviera un Beatle favorito. ¿Por qué ha venido de repente a mi cabeza?, pues ni idea, pero allí estaba, para recordarme que Dani ya no es un bebé, que cada día es más independiente y de que cada vez me costará más trabajo que acepte irse a la cama casi siendo de día.

A mí me gusta más “Here comes the sun” pero ya llegará el día que la recuerde mientras espero que Dani vuelva de juerga a casa, conociéndome lo haré, es cuestión de tiempo.



Buenas noches

martes, 27 de julio de 2010

Extremoduro (y yo)


Si existe algo en este mundo que no soporto son los anti todo, la gente con prejuicios, los predicadores, los que solo pueden ver en blanco y negro y además lo llevan a gala. Teniendo en cuenta lo que voy a escribir después casi me parece que empiezo con una justificación, pero no lo es, es simplemente una reivindicación. Y lo digo porque a muchos que no hayan escuchado una canción de extremoduro el título de este post les echará para atrás, peor para ellos, tampoco quiero decir que a todo el mundo les tenga que gustar, pero por lo menos el que hable que hable sabiendo lo que está diciendo.

Todos tenemos una historia personal y por supuesto yo también, mi historia no se puede entender sin la música, no es que me guste escuchar música, no, es que necesito escuchar música, no entiendo la vida sin la música, todos mis recuerdos tienen banda sonora, y por supuesto no estoy hablando solo de rock, porque me gusta todo, o casi todo, depende del momento. No voy a empezar ahora un debate sobre mi cultura musical, pero seguro que la canción en la que estás pensando ahora, la conozco, sé quien la toca y chapurreo la letra.

Yo crecí escuchando copla y flamenco, no sabía quiénes eran los escarabajos pero podía cantar con soltura a Manolo Caracol, Rafael Farina o a La Paquera de Jerez, es lo que había. Tuvieron que pasar muchos años para que en mis recuerdos se cuelen canciones de las Bangles o Madonna, pero fue algo transitorio porque pronto caí en las redes de mis primos mayores con los que compartía vacaciones. Es ley de vida querer ser como tus primos, así que comencé a pedirles prestadas sus cintas TDK o BASF de 90 minutos con los últimos éxitos de Judas, Iron Maiden, AC/DC o Black Sabbath. Me hice Heavy, y sí, he llevado pantalones elásticos, chupa llena de chapas y largas greñas. Hasta que llegué a la universidad y mis gustos musicales se fueron ampliando al ritmo que disminuían mis melenas. Desde entonces he escuchado música compulsivamente, es más, he llegado a un punto en el que no sé concentrarme si no consigo que la música me aísle del mundo, estudiaba con música a todo volumen, trabajo con los auriculares con el volumen más alto que me permite escuchar el teléfono y, por supuesto, escucho música mientras junto estas palabras.

Extremoduro pertenece a aquella época, a mis universitarios noventa. Al principio me parecían unos tíos graciosos con letras divertidas, ni siquiera sabía aún que Extremoduro no existe y que de lo que hay que hablar es del Robe, pero eso duró lo que tardé en escuchar el Deltoya y su “Ama, ama, ama y ensancha el alma”, era un gran disco y descubrí que alguien capaz de cantar “hay que volar libre al sol y al viento repartiendo el amor que tengas dentro” podía ser un drogadicto, sí, pero también alguien especial. Hasta que llegó mayo del 96, un mes que recordaré por dos cosas, la primera es que salió a la venta el mejor disco de rock español de todos los tiempos “Agila” y que lo compré por mil pelas en Doctor CD, esa tienda de la calle Luna a cien metros de la FNAC donde se podían comprar los discos superventas, eso sí, siempre desprecintados y con dudosa legalidad. La segunda es que me rompieron el corazón como nunca antes ni después lo han hecho, en mitad de unos exámenes, que no recuerdo haber hecho.

De eso no quiero hablar, no merece ni un mal recuerdo, pero recuerdo haber escuchado esos días canciones de Extremoduro sin parar buscando consuelo, hice mío aquello de “Desde que tú no me quieres yo quiero a los animales y al animal que más quiero es al buitre carroñero. Desde que tú no me quieres yo todos los días me muero y alimento con mi carne en Monfragüe buitres negros”. También llegué a pensar que la estrofa “Mi corazón, que lo perdí en un mes de mayo se lo encontraron en un bar donde se moja con luces rojas” de la canción Tu Corazón la habían escrito pensando en mí. Pero sobre todo recuerdo pasar tardes infinitas escuchando la canción So Payaso en modo continuo perdiendo la cuenta de las veces que ya la había oído. Así me sentía yo por haber confiado en quien no lo merecía.

Desde entonces he ido comprando todos sus discos y he cantado hasta quedarme afónico en sus conciertos. Me han acompañado durante veinte largos años y creo que forman parte de mi vida, como tantas otras cosas, importantes o no. Ahora que escribo lo que me pasa me apetecía escribir de ellos, ¿por qué?, porque en medio de la crisis existencial que me inunda he escuchado por azar La Vereda de la Puerta de Atrás, la frase “Y si fuera mi vida una escalera me la he pasado entera buscando el siguiente escalón, convencido que estás en el tejado esperando a ver si llego yo” resume lo que me pasa, no sé dónde voy ni quien me espera al final del camino. Es difícil de explicar, ni yo me entiendo, pero ellos ya lo habían cantado “Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz ¿Cómo quieres que yo sepa lo que digo? Si entre los dedos se me escapa volando una flor y ella solita va marcando el camino”.

No quiero seguirla ni alcanzarla, solo quiero que no se marchite.

lunes, 21 de junio de 2010

I'm so tired





Cansado, demasiado cansado