domingo, 1 de noviembre de 2009

Alcorcón



Esta semana se ha puesto de moda Alcorcón, desafortunadamente no ha sido por tener la tasa de desarrollo más alta de España, ni siquiera de la Comunidad de Madrid, ni por tener el hospital con la lista de espera más pequeña, no, eso hubiera sido de buten pero no. Afortunadamente por lo menos no ha sido por un asesinato con arma blanca, que ya llevamos unos cuantos, o porque el botellón en las fiestas fue más pacífico que el de Pozuelo, lo cual no era muy difícil porque a los de la zona sur la policía siempre nos ha zumbado más fuerte que a los pijos del oeste y a base de porrazos se nos ha ido grabando en el código genético cierto respeto por los representantes de la autoridad.

Hasta hoy cuando uno decía que era de Alcorcón ni el tato sabía donde ponerlo en un mapa, e imagino que seguirá pasando lo mismo a pesar de todo, nuestros referentes culturales eran la inefable Terremoto de Alcorcón y el tarugo de Mariano Mariano. Como guinda de la cutrez Rodolfo Chikilicuatre decidió que debíamos bailar el Chiki Chiki emulando a los ciudadanos de la china comunista. ¡Yo te maldigo Soraya!, uy, perdón, ¡Yo te maldigo Chikilicuatre! En que estaría yo pensando.

Pero hoy somos famosos porque el equipo de fútbol que luce el nombre de la ciudad ha ganado a todo un Real Madrid, bueno, no solo le ha ganado, le ha chorreado, expresión que no entiendo muy bien pero que me permito la licencia de utilizar porque parece ser un término de uso futbolístico. Como alcorconero y atlético de pro no puedo evitar una sonrisa burlona cuando pienso en ello, pero a la vez me sorprende (y me toca las pelotas) que se nos trate como si en lugar de ser una ciudad de casi doscientas mil personas fuéramos un pueblo de la España profunda, con todos los respetos. Solo nos debe faltar un puticlub en las afueras para cumplir con las expectativas creadas. La realidad es que Alcorcón tiene el título de “Gran ciudad de la Comunidad de Madrid” y es mayor que la mitad de las capitales de provincia de España. Admito que también tiene su puticlub, La whiskería “El conejo”, pero no está en las afueras, está en pleno centro.

Y es que hace mucho tiempo que muchos de los que vivimos en Alcorcón hemos dejado de ver nuestra ciudad como una ciudad dormitorio y vemos a Madrid como algo extraño y externo. Es más si por mí fuera pediría la completa independencia de Alcorcón del resto de la comunidad y me proclamaría estado libre asociado a la república portuguesa. Así de un plumazo me libraría de la casa real, de EsPPe (lideresa con sabor a cocido y olor a gallinejas) y de la retahíla de alcaldes ineptos, populistas y serviles que hemos tenido los últimos veinte años. Aprovecho para reclamar que los pisos de protección oficial que nuestro alcalde vendió en las últimas elecciones a bombo y platillo se terminen antes de que a otra generación se le pase el arroz para formar una familia.

El Alcorcón actual es una amalgama curiosa. Un centro de la ciudad que no tiene nada que envidiarle a Lavapiés, multirracial y multicultural, lleno además de viejecitos que viven en un tercero sin ascensor porque a estas alturas de su vida no tienen a dónde ir, pero que flipan leyendo los letreros de la tiendas escritos en chino, árabe y algo que supongo que será ruso. Las barriadas populares siguen llenas de currelas de los de toda la vida y la periferia se ha poblado de urbanizaciones cerradas con piscina donde habitan familias con dos sueldos algo más que mileuristas y que no salen de la misma si no es para ir a trabajar o a hacer la compra en un centro comercial. Porque de eso si que vamos bien servidos, de centros comerciales, los tenemos de todos los colores, lástima que las calles y carreteras sean las mismas de hace dos décadas y andar o conducir por Alcorcón de literalmente asco. Ir a los centros comerciales es de locos o de suicidas.

A pesar de estos defectos y de muchos más que podría contar yo quiero a Alcorcón y además mucho. Aquí crecí y estudié, hice a mis amigos y también a algunos perdí, me enamoré en sus bares y me rompieron el corazón en sus cafeterías, me emborraché en sus parques y vomité en sus aceras, perdí la virginidad y me casé, vi tropezar por primera vez a mi hijo y le vi aprender a levantarse. Creo que son motivos suficientes para reivindicar que Alcorcón es algo más que un partido ganado cuatro a cero.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Mariano Mariano era de Alcorcón?, pues a mi me parecía muy gracioso....

Juanjo ML dijo...

Sí, casi tan gracioso como una serpiente de cascabel :)

phaakyy dijo...

Whiskeria el conejo....
Impresionada me dejas. No me digas que no es genial. Supongo que ahora cambiarán whisky por GT, y harán lo mismo con las trabajadoras.
Y si.
ERES UN VISIONARIO

phaskyy dijo...

Wiskeria "el conejo " ...... Anda que se comieron la cabeza con el nombre.
Dentro de poco pondrán una placa que dirá: Casa fundada en 19..... primer puticlub del pueblo.
Y si.
ERES UN VISIONARIO.

phaskyy dijo...

Esto va como una mi.... y he tenido que repetir comentario y ahora salen los dos.
Perdón

el chico de la consuelo dijo...

Yo escuchar hablar de mariano mariano y recordar el sublime capitulo 2 de Pablo en "con pelos en la lengua" es todo uno.
Te pongo enlace, por si, caso improbable no sabes de que hablo:

http://conpelosenlalengua.com/pablo/pablo2.html