viernes, 3 de septiembre de 2010

Una de ciclismo


Desde que tengo uso de razón me ha gustado el ciclismo, me parece un deporte alucinante, lástima que siempre haya algún tramposo que lo ensucie, pero es ley de vida, en todos lados, en cualquier faceta de la vida siempre existe un tramposo, una verdadera lástima. Mis recuerdos ciclistas se remontan a tiempos para mí muy lejanos, a una infancia en la que en los kioscos se vendían pegatinas con los rostros de los ciclistas que, como auténticos tesoros, acababan adornando nuestras chapas. En mi barrio las chapas daban más juego que ahora una Playstation, y cada niño teníamos nuestro equipo ciclista, el mío era el Orbea con sus jovencísimas estrellas Peio Ruíz Cabestany y Pedro Delgado; a golpes del dedo índice las chapas se propulsaban a lo ancho y largo de un descampado que, por supuesto, ahora está urbanizado.

Esta introducción sirve para recordarme cuanto nos gustaba entonces el ciclismo, cuando los ciclistas eran héroes con gorras y no extraños seres de otras galaxias con cascos aerodinámicos y gafas de sol venusianas. Entonces íbamos a ver las etapas, lo seguíamos por la televisión pero sobre todo por la radio, y nos hacía muchísima ilusión si un español ganaba una etapa del Tour por ser algo extraordinario. Eran otros tiempos, para mí solo un recuerdo medio enterrado, hasta esta semana, ¿por qué?, pues porque esta semana una etapa de la Vuelta a terminado en el pueblo de mi padre, que antes fue el de mis abuelos, y mucho antes el de mis desconocidos antepasados. Y el tiempo ha retrocedido de repente, por unas horas he vuelto a tener los mismos sentimientos que tuve con diez años.

El pueblo del que hablo se llama Valdepeñas de Jaén, típico pueblo andaluz de calles estrechas y casas blancas situado en plena Sierra Sur jienense ( http://www.sierrasurjaen.com/ ). Desde hace unos años esporádicamente termina una etapa en La Pandera, coloso rocoso de casi dos mil metros que tiene unas rampas de mil demonios. La Pandera pertenece a Los Villares y Valdepeñas, pero cada vez que la vuelta ciclista terminaba allí solo se mencionaba a Los Villares para desesperación de los valdepeñeros que se trataban de vengar escribiendo por la carretera “La Pandera es valdepeñera”, cosas de los vecinos. Este año como reivindicación absoluta del pueblo se las han ingeniado para que la etapa no termine en La Pandera, sino en el mismísimo pueblo y vaya si lo han conseguido. La etapa ha terminado en El Chaparral, barrio del que siempre he huido debido a sus rampas y cuestas, aunque mi padre siempre me ha dicho que es donde siempre vivieron mis desconocidos abuelos.

Desde que vi en el libro de ruta de la vuelta que el día 31 de agosto la etapa era Málaga-Valdepeñas de Jaén decidí que aquello había que verlo, y sin dudarlo tomé la semana de vacaciones, y vaya si ha merecido la pena. No por el ciclismo en sí, que por cierto ha sido del bueno, sino por vivir in situ la ilusión de una gente que se ha sentido por una vez importante y con su pueblo puesto en el mapa. Todo el mundo se ha echado a la calle, niños y mayores con banderines y globos verdes y morados, los colores del pueblo, han animado hasta desgañitarse a unos ciclistas que no conocían, y de los que posiblemente no vuelvan a saber nunca más. Después de estar varias horas de pie derecho bajo un inclemente sol de verano, han gritado de alegría al ver a su pueblo por las pantallas gigantes, narrando con orgullo por dónde los ciclistas iban pasando, se han sentido importantes y de alguna manera obligados a ser hospitalarios y dar lo mejor de ellos mismos, a demostrar que los andaluces son entusiastas en cualquier cosa que se proponen, y yo, que no lo soy, puedo confirmar.

Posiblemente sea algo que solo pase una vez en la vida, algo insignificante para la mayoría, pero ellos no lo olvidarán nunca, y yo tampoco, sobre todo cada vez que fije mi vista en La Pandera que, como todo el mundo debería saber, es valdepeñera.



4 comentarios:

Anniehall dijo...

Siento quitarle épica al asunto, pero desde que el ciclismo es competición, la trampa es lo que impera. Comod dirías tú, sad but true.

Hace unos días leí en el periódico que ¿en los años veinte del siglo pasado? empezaron con la cocaína, luego se pasaron a las anfetaminas, luego,... así hasta lo que se metan ahora que todavía no se detecta. Y cuando les pillen pues encontrarán otra cosa.

Mi suegro, que es bastante sabio además de médico, dice que hay muchas carreras (evoluciones profesionales) de ciclistas que no se explican. De todos modos, en la mayoría de los casos, en mi opinión el ciclista es otra víctima del negocio.

Sil dijo...

Yo me estoy empezando a aficionar ahora. Bueno, en concreto desde el pasado Tour de Francia. De la Vuelta todavía no he visto nada, porque en esta casa es imposible... Pero bueno, ésa es otra historia.

Que te quería preguntar yo... ¿Qué opinas de la actitud de "fair play" de Contador con el temita de marras de la cadena de Schleck? ¿Debía esperarlo o no? Tú que sabes más... Lo mismo acerca de la subida al Tourmalet, donde todo el mundo esperaba ataques mutuos.

La verdad es que yo antes era del grupo de ignorantes que considera el ciclismo aburrido. Una vez descubiertos los puntos claves, me enganché a ver las etapas cada día.

Juanjo ML dijo...

Annie, seguramente es como cuentas pero al final, como en todo, pagan justos por pecadores. Lo que es una barbaridad es hacer correr a unos tíos en pleno julio y agosto 200 km 21 días seguidos, con puertos que casi no puede subir ni mi coche. Para mí son súper heroes por mucho que se metan, aunque espero que cada vez lo hagan menos.

Sil, lo del fair play es una soberana tontería, un invento propio de este época del buen rollo. Cuando yo era crío a los ciclistas les faltaba darse de puñetazos, bueno, yo les he visto darse de puñetazos alguna vez, y tampoco pasaba nada. A Schleck se le salió la cadena porque cambió mal, y eso es parte del juego. Es como si en F1, que sé que te encanta, un piloto traza mal una curva o pincha una rueda y los demás se dejan adelantar porque les da pena, pues no, es parte de la competición y punto pelota :)

Sil dijo...

Es que yo pienso como tú. Pero como no entiendo, no sé si en el ciclismo esa ley no escrita, propia de la ética del buen ciclista (o eso creía yo) se ha de cumplir a rajatabla o qué. Desde luego, más que esa escapada, para mí fue decepcionante lo que pasó en el Tourmalet. Porque lo de la contrarreloj sí que estaba más o menos previsto. Hale, besotes :)