domingo, 7 de febrero de 2010

ECC – Los I juegos ibéricos


Año 2599. “Alcorcón 4-0” es ahora un barrio residencial de la colonia “Madripolis”, capital de los “Estados Confederados Castellanos” (ECC), pequeño estado mesetario que hace varios siglos formaba parte de un país llamado España. Hace siglos que desapareció cualquier tipo de referencia a todo aquello, vivimos años de ignorancia y barbarie tras la quema de bibliotecas, museos y universidades. Sin embargo y a pesar de la inquisición esgaeliana algunos relatos han ido pasando de padres a hijos para perpetuar nuestra historia, aunque muchas de ellas surcan por el delgado estrecho que separa la verdad y la leyenda, una dice así:

En tiempos del reinado de Froilan II de Castilla tuvieron lugar los primeros juegos ibéricos de la historia, esto es un hecho seguro porque hemos encontrado placas grabadas que ensalzan el valor de aquellos que llevaron honor y gloria a sus patrias. También hemos encontrado un busto en bronce de un tal Milinko Pantic pero no podemos confirmar que participara en los juegos, aunque sí que fue un insigne castellano porque portaba el glorioso escudo con el oso y el madroño en su camiseta.

La idea de los juegos ibéricos parece ser que fue un clamor de los diferentes estados peninsulares acostumbrados a medirse las fuerzas y a tocarse los huevos (recíprocamente no reflexivamente) durante siglos, ahora que eran independientes lo echaban de menos. En una conferencia de líderes celebrada en un carguero de bandera maltesa en aguas internacionales, porque en aquellos tiempos nadie se fiaba de nadie, se pusieron las bases del CID (Comité Ibérico Deportivo), organismo que debía determinar que deportes eran los elegidos para participar en los juegos, no faltó quien expresara su protesta más enérgica por el nombre del CID ya que evocaba a un castellano opresor que según la leyenda murió con las botas puestas.

Muchos fueron los deportes presentados a examen pero pocos los elegidos, el CID decidió que la lista final de deportes ibéricos estaría compuesta por: El lanzamiento y esquiva de piedras, el tiro de cuerda, el lanzamiento de boina, las carreras de burros, el corte de troncos, el tiro de reja, el lanzamiento con honda, el lanzamiento de hueso de aceitunas, la calva, la rana y los bolos. La delegación catalana trató sin éxito de incluir los Castellers para gran disgusto de Joanlaporta III que ya veía un título seguro para su delegación sin sospechas de ayudas arbitrales. Pero no fue el único que tuvo que ceder en sus pretensiones, la delegación navarra vio desestimada su propuesta de correr los 800 metros lisos delante de manada de toros bravos e incluso Zetapé Jr., haciendo una vez más gala de su gran visión política, en un gesto altruista se auto boicoteó vetando la lucha leonesa por ser un deporte violento que en nada ayudaba a su alianza de las ibernaciones (no confundir con hibernaciones que era lo que le sucedía al cerebro de todos los Zetapés desde tiempos inmemoriales).

De esa manera comenzaron los I Juegos Ibéricos Sidney 2092. ¿Qué por qué Sidney?, pues porque fue el terreno más cercano a la península ibérica que todos los participantes consideraron suficientemente neutral, Ibarretxe IV propuso ir a Marte que era territorio de Euskal Herria tras la colonización iniciada por el comandante Egibar pero los castellanos temiéndose una encerrona alegaron que era imposible jugar a la rana con la gravedad marciana. El alcalde de Madripolis, Ruin Rapiñón, intentó que le concediesen la organización alegando que además de tener una corazonada llevaba casi un siglo intentando organizar algo, pero no coló y las delegaciones pusieron rumbo a Sidney para asombro de los australianos que no entendían que hacían un grupo de tipos raros lanzando boinas, palos y piedras.

Las competiciones estuvieron muy disputadas, y se desarrollaron en un ambiente de deportividad y nobleza digno de alabar, como ejemplo de esto último se puede destacar la final del torneo de lanzamiento y esquiva de piedras. El representante aragonés que ya había demostrado su puntería escalabrando a gallegos, canarios y valencianos, en una jugada al borde del reglamento le atizó con un canto de doscientos gramos en todas las pelotas al representante extremeño. Después de que los jueces deliberasen durante media hora, la misma que se estuvo retorciendo en el suelo el golpeado, se dio al lanzamiento por válido ya que se consideró que la posición adelantada del testículo derecho lo validaba. El golpeado camino de la ambulancia aceptó con caballerosidad el resultado.

En el lanzamiento de hueso de aceitunas no hubo color, el murciano en su segundo lanzamiento propulso el hueso hasta Nueva Zelanda entre bravos y vítores, pero el representante andaluz en su tercer lanzamiento consiguió que el güito adquiriese un movimiento uniformemente acelerado que atravesó Australia, la Antártida y al alcanzar la velocidad de escape de la atmósfera se desintegró dejando un haz de fuego tras él. En el lanzamiento de boina se tuvo que abrir la mano y dejar a cada representante utilizar su gorro típico, llegaron a la final una boina castellana, una txapela, una barretina y un sombrero cordobés. Fue el primer título para los vascos, al cual siguió el de corte de troncos, que estaba cantado. Para no abusar en lugar de dar con el hacha al tronco daban con el tronco al hacha pero ni por esas, fue una victoria clara. Ibarretxe IV no cabía en sí de emoción al escuchar el Eusko Abendaren Ereserkia en Sidney, afueras de Bilbao.

Pero el momento cumbre fue el de la carrera de burros, la delegación catalana daba por segura la victoria ya que contaban con la fortaleza de su propia raza autóctona de burros. Los castellanos fueron descalificados porque se descubrió que su burro no era un burro sino un canguro tuneado, el pobre Froilan II no sabía donde meterse. Y en eso apareció el burro asturiano dejando a la grada con la boca abierta. ¡Qué belleza de burro!, herraduras de fibra de carbono, orejas perfectamente modeladas en el túnel del viento, alerón trasero y doble difusor. Porque los asturianos desde hace siglos son grandes amantes de los deportes de competición, su burro pilotado por un tal Flipando Alonso dobló a todos los participantes varias veces.

Los juegos terminaron y todos se dieron por ganadores, a la vuelta a la península siguieron las hostilidades y los típicos roces que se dan entre vecinos mal avenidos, pero eso ya es otra historia que contaremos otro día.

3 comentarios:

Explorador dijo...

"¿Qué por qué Sidney?, pues porque fue el terreno más cercano a la península ibérica que todos los participantes consideraron suficientemente neutral..." xDDDDDDDD

Poco me parece ;) . Te sigo :)

Juanjo ML dijo...

Bienvenido :)

Explorador dijo...

Bienhallado, gracias :)