domingo, 1 de agosto de 2010

Trepas y otros animales


Trepa.
3. com. coloq. vulg. Arribista

Arribista. (Del fr. arriviste).
1. com. Persona que progresa en la vida por medios rápidos y sin escrúpulos.

Entre la variada fauna que habita en cualquier empresa, oficina o antro de mal vivir, existe una especie que, desafortunadamente, nunca falta, una especie que existe para tocar persistentemente los cojones al personal y que milagrosamente no se lleva ni la décima parte de las hostias que debería, son los trepas.

Los trepas básicamente se pueden definir como esos repugnantes hijos de puta, falsos, taimados y carentes del menor escrúpulo que si tienen que pisarte la tráquea o arrancarte el corazón para conseguir sus perversos objetivos lo hacen sin el menor de los miramientos. Para ellos el fin justifica los medios y tú, piltrafilla, no eres más que un insignificante trozo de carne al que hay que aniquilar y destruir con el fin de demostrar lo buenísimos que son y conseguir, a tu costa o a la de cualquiera, un puesto más alto en la pirámide laboral, un lugar donde caiga menos mierda y ésta pase más deprisa al escalón inferior.

Si el mundo fuera un lugar más justo, y los jefes fuesen jefes por méritos propios (cosa que no suele suceder aunque admito que existen honrosas excepciones), los trepas tendrían los días contados, no serían más que una panda de patéticos payasos de los que nos descojonaríamos hasta un minuto antes de introducirles un bate de beisbol, una rama de olivo o una motosierra por la garganta, pero como la justicia no deja de ser un ideal romántico y una patraña que solo habita en el cuento de caperucita, somos los demás los que terminamos con cara de gilipollas y con un trozo de carne del tamaño de una salchicha bratwurst taponando nuestros esfínteres.

Los trepas son una especie poco homogénea, aunque sus objetivos sean básicamente los mismos, están los depredadores solitarios, los que cazan en grupo, los carroñeros y existen especímenes de marcado carácter coprófago. Todos son malos por naturaleza y al final te la van a intentar meter hasta por las orejas, pero su modus operandi es marcadamente distinto. ¡Ojo!, no hay que confundir a los trepas con los pelotas, los pelotas son así de babosos por amor al arte, el pelota vocacional continua siéndolo aunque con su actitud no se coma un rosco y se arrastre de fracaso en fracaso, el trepa puede llegar a ser pelota pero solo como una táctica ante su presa, un trepa puede llegar a ser un gran “felador”, si lo necesita, para después no tener el menor remordimiento en arrancar de un mordisco los genitales del adulado.

Yo, si me dan a elegir, me quedo de todas todas con los trepas depredadores, a primera vista pueden parecen los mas hijoputas de todos, pero solo a primera vista, como lo tienen tan claro no se andan con remilgos ni tonterías, van a por ti desde el primer día sin disimularlo, y entonces existen dos opciones, si el depredador tiene más ínfulas que dientes acabará desdentado, aunque no escarmentado (seguramente cambie su estatus al de carroñero), pero si sus ansias por medrar están sustentadas por su intelecto entonces hay que ponerle una alfombra roja y dejar que transite por ella a la mayor velocidad posible, hay que aceptar con deportividad su triunfo y rezar por que su ascensión sea tan vertiginosa que en poco tiempo se olvide de ti y te haya perdido de vista.

Otro tema muy diferente son los carroñeros, estos sí que son el enemigo verdadero, a simple vista no parecen muy distintos de las personas normales, es más, pueden llegar a tener pinta de mosquita muerta y de no haber roto en su vida un plato, si eres débil o miope incluso te pueden llegar a caer bien, pero no se debe caer en tamaño error, tu debilidad es su alimento. Si bajas la guardia ante ellos les estás haciendo el trabajo sucio y antes de que te puedas dar cuenta te la habrán liado, su táctica es tan sencilla como repugnante, ir poco a poco poniéndote chinas en los zapatos hasta que puedan dar el golpe mortal que acabe contigo. Como las hienas se mantendrán a distancia hasta que ya no puedas defenderte y en ese momento comenzarán a devorarte aunque todavía estés vivo.

De los coprófagos, o vulgarmente llamados comemierdas, poco hay que decir, en el pecado llevan la penitencia. Son tan viles y ruines como poco inteligentes, a base de hacer los trabajos más sucios, de reptar por las cloacas, van poco a poco prosperando, pero todo el mundo sabe los medios que han utilizado, su triunfo sabe a heces y ellos mismos se sienten miserables y hediondos. Sin embargo es tan grande su necesidad de elevarse que prefieren tener barcos sin honra que honra sin barcos, allá ellos.

Sea como sea el trepa, sea como sean las circunstancias, la realidad es que los trepas triunfan, pero mucha culpa la tenemos nosotros, por blanditos. Al menor indicio de que alguien es un trepa deberíamos pararles los pies, sin miramientos y sin escrúpulos, a hostia limpia, porque ellos cuentan con ello, con que los demás no vamos a rebajarnos a jugar su juego. Pues no, amigo trepa, hasta aquí hemos llegado, a partir de ahora prepárate porque voy a hacerme con tu escroto un billetero.

3 comentarios:

Gordi dijo...

Si encuentras una estrategia efectiva, porelamordedios, compártela. No importa lo sangrienta, despiadada o destructiva que sea. A mí se me han acabado las ideas.

Anniehall dijo...

Oh, vaya, esto me suena a venganza??

Juanjo ML dijo...

Gordi, no puedo hablar de estrategia, pero si de plantar cara y al primer indicio hostia en los morros. De todas formas olvídate de los trepas y disfruta de las vacaciones :)

Annie, no es venganza, son conclusiones, de todas formas mi trepa vive lejos de mi almacenamiento de gas y vaga cual alma en pena por los campos de girasoles, cuidadín!