sábado, 10 de abril de 2010

Una de romanos




Me fascinan los romanos, porque sí, no tengo que dar mayores explicaciones, aunque las voy a dar, por supuesto. También me gustan las pelis de beisbol (esto no es nada nuevo) y las morenas. Es lo que hay, aunque no sea un amor recíproco, ¡mierda! El súmmum sería una peli de beisbol con el pitcher vestido con toga, sujetándola con la mano izquierda y lanzando la pelota con la derecha, el cátcher vestido de gladiador tracio y el segunda base de gladiador reciario. Sería un bombazo. Y no, no me estoy volviendo gay, que lo estaréis pensando.

Pero los romanos me ponen porque tienen una dualidad que encaja perfectamente en el géminis chiflado que hay en mí. Porque los romanos eran serios y organizados, pero también unos golfos y unos puteros, eran capaces de andar tropecientos kilómetros en sandalias cargados como auténticas mulas y después hacerse en un periquete un campamento como Júpiter manda, las mismas fuerzas que usaban para beber si se terciaba como cerdos, jugar a los dados en una taberna o irse de putas a un burdel. Me encantan.

Para mí no ha existido, ni existirá, una civilización más cojonuda y con más visión política. Porque hay que tener mucha visión y ser muy buenos para montarse un imperio desde la península Ibérica a Siria, pasando por el norte de África y media Europa, en un tiempo en el que la información viajaba a lomos de caballo y podían pasar semanas hasta que te enterases de lo que había pasado en la otra punta del imperio. Pero para llegar a eso, antes has tenido que ponerte a hacer calzadas como un loco, porque, aunque le pese al espíritu de Machado, el camino no se hacía al andar, se hacía camino al empedrar. Es una cuestión de fe y de tener una voluntad de hierro, eso lo he visto en muy pocos, de los de ahora y de los de entonces.

En Roma, además de ser todo lo corrupto que se podría ser, porque seguro que a más de uno le regalaron una toga nueva o una clepsidra, las leyes se basaban en una cosa llamada el Mos maiorum, dicho en un derivado del latín es el orgullo de pertenecer a una colectividad y respetar las costumbres de tus antepasados, del orgullo de ser ciudadano (o cives), algo que puede sonar muy facha hoy en día, pero que a la larga se comprobó que funcionaba. La prueba es que Constantinopla cayó en el 1453 y para mí ellos siguen siendo tan romanos como los que más. Además su comportamiento debía estar regido por una cosa que ellos llamaban “Dignitas” y que no era exactamente la dignidad (por cierto no confundir con la Dignitas personae de la Congregación de la Doctrina de la Fe que comienza con un “A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona”, que tanto comparto, que tanto cacarean y que tan poquito aplican en algunos colegios y hospicios). La dignitas era algo a medio camino entre la reputación y la vergüenza torera y gracias a ella existieron tipos tan fascinantes como Marco Porcio Catón (padrino de este blog), Marco Tulio Cicerón, Lucio Cornelio Sila, Publio Cornelio Escipión, o Cayo Julio César, por citar a unos pocos de la época republicana, que por algo soy más de la República que del Imperio (incluyendo el que tiene su capital en Coruscant).

Y claro, la historia no la escriben los que acaban remando en galeras, ni los vendidos como esclavos, ni los que acabaron con una cuarta de gladius hundida entre las costillas, ellos dirían que los romanos eran unos redomados hijos de puta, pérfidos y traidores, con mucha razón, pero en este caso me da igual y mando a la mierda mis ideales progres y me vuelvo lésbico, no en el sentido de que me encanta acostarme con mujeres, que también, aunque sea de manera mono lésbica, soy lésbico en el sentido de que suscribo lo escrito por la buena de Safo, “Lo que es bello es bueno, y lo que es bueno no tardará en ser bello”, por tanto considero a los romanos muy bellos y muy buenos. Y eso sí que lo he podido ver con mis propios ojos. Porque, aunque eran bastante copiones de los griegos, su escultura y sobre todo su arquitectura me emocionan hasta las lágrimas. He llorado al ver el Coliseo, he sufrido un orgasmo al ver el Panteón, se me ha erizado el vello de la nuca delante de la Columna de Trajano y he sentido la felicidad que emana del placer paseando un día de sol por la Vía Apia.

En fin, yo soy de romanos, ya lo sabéis, pero, ¿a qué viene este ataque repentino de romanitis?, pues viene a que ayer dando un paseo por una librería descubrí que ya ha salido “El gladiador”, la novena entrega de las aventuras de Macro y Cato (unos centuriones al servicio del emperador Claudio y su general Vespasiano) escritas por Simon Scarrow. Como este blog no es de crítica literaria no voy a decir nada más que hace dos años me leí del tirón los siete primeros libros en poco más de un mes, que el año pasado el octavo me duró dos días y que ahora tengo el noveno envuelto en su plástico virginal esperando a ser devorado. Tengo tantas ganas de leerlo que me da pena empezarlo y quedarme sin él dentro de dos días, ¿qué hago?

16 comentarios:

Gordi dijo...

Pues a mí lo que más me gusta de los romanos es que sabían latín.

Luisa Tomás dijo...

a mí me chifla Roma. Y estaré eternamente agradecida de su "paso" por esta península que habitamos.
Creo que si no hubiera sido por ellos, aún andaríamos tirándonos piedras, organizados en tribus.
Los admiro profundamente. Y me encanta el latín, también sé un poquito.

Juanjo ML dijo...

Gordi, ¡y griego! Una de las cosas que más me llamó la atención cuando trabajé en Turquía es ver las construcciones romanas con inscripciones en griego. Muy curioso.

Juanjo ML dijo...

Luisa, ¡qué envidia!, yo solo llegué al latín de BUP, que ya ni creo que se da, pero alguien decidió equivocadamente que yo era de ciencias, a lo mejor algún día me pongo a ello :)

Bienvenida al blog.

almalaire dijo...

Los romanos patricios hablaban griego siempre, incluso en familia. La razón que daban era que el Griego era una lengua exquisita mucho más flexible, precisa, poética y perfecta que el latín. De hecho cada familia "pudiente" solía tener a sueldo, o como esclavo, un "gramaticus" griego encargado de la educación de sus hijos. La razón real es que no querían que sus esclavos( a quienes el aprendizaje del griego estaba rigurosamente prohibido, a menos que fueran griegos ellos, claro) entendieran lo que estaban diciendo ;)

Me has recordado una canción de Sabina espero que te guste. Saludos

Juanjo ML dijo...

almalaire, gracias por el apunte, da gusto leer estos comentarios, porque yo solo sé de milivoltios :)

Sabina me gusta a veces, esta canción es de las que sí, y además he visto al lado el enlace de Eva tomando el Sol, que es de las de sisisisisisisi

El niño desgraciaíto dijo...

Las Meditaciones de Marco Aurelio, un libro fantástico, están escritas en griego. Era un poco lo del nuevo rico, el saber griego daba caché.

Supongo que habrás visto las dos temporadas de Roma. Es una serie buenísima.

Sé que has puesto el panteón para fastidiarme. Me lo merezco.

Explorador dijo...

A mí también me fascinan, esa voluntad de hierro, esa mentalidad que oscilaba entre la búsqueda del lujo y el refinamiento y la austeridad más sobria, si hacía falta...bueno, creo que se supieron adaptar como nadie a lo que cada situación exigía, de ahí su triunfo en la historia.

Me ha gustado, no tenía ni idea de la colección de Scarrow, yo que tú lo leería...

El niño desgraciaíto dijo...

Acabo de hacerme con los 8 primeros

Juanjo ML dijo...

ND he puesto el panteón porque me gusta, no soy tan malvado!!!!

Por cierto antes de comprar ocho libros podrías haberte leído el primero a ver que tal, ahora siento una responsabilidad tremenda...

Juanjo ML dijo...

Explorador, eso y su falta de escrúpulos para pasar por encima de quienes no consideraban sus iguales, aunque estuviera firmado y sellado.

Pero me da lo mismo, siempre serán mis favoritos.

alpla dijo...

una panda d cabrones. yo soy más de iberos, cartagineses, habitantes de judea, egipcios, macedonios. que decepcion! ser de romanos es como ser del madrid.

ahora, eso sí. que todo el mundo sepa que las legiones no eran millones de uniformados en rojo. sino más bien en iban de blanco, que el coste de teñir el uniforme no merecía la pena. ya se lo teñian ellos solo a base de pilum y gladius.
en fin. siento importunar vuestra endogámica conversacion, pero: ROMANI ITE DOMUN!!!

Juanjo ML dijo...

alpla, déjame que por una vez en la vida que gane en algo :)

Además según cuentas los uniformes terminaban siendo rojiblancos, como debe ser!!!!

El niño desgraciaíto dijo...

Lo de comprar... digamos que los tengo

Anniehall dijo...

La verdad es que no sé mucho del tema pero comparto con alguien por ahí su agradecimiento a que se pasaran por aquí. En mi tierra hay muchos imbéciles orgullosos de que no les dejaran entrar. Por un lado es mentira y por otro una gilipollez, entonces era de lo mejorcito que te podía pasar. Así de cafres son ellos (los de mi tierruca, algunos)

Juanjo ML dijo...

Annie, todo el mundo necesita estar orgulloso de algo, aunque sea de ser campeón de lanzamiento de huesos de aceituna.