domingo, 2 de octubre de 2011

Gordo sí, pero con dignidad

Ser gordo no está reñido con tener dignidad, de hecho nada está reñido en si mismo con tener dignidad, especialmente si tienes dinero, porque el dinero es a la dignidad lo que la belleza a Belén Esteban, la inteligencia a Ana Rosa Quintana o la imparcialidad a Pedro J. Ramírez, un simulacro, un dime de lo que presumes y te diré desde cuál ventana te puedes tirar sin que a mí me importe.

Sin embargo, el gordo está sometido a situaciones de estrés desconocidas para el común de los humanos, empezando por las más evidentes, como por ejemplo la sudoración masiva en el momento más inoportuno que termina habitualmente con el ya conocido “entonces de follar ni hablamos”. Son también momentos clásicos el estallido de una cremallera o el vuelo de un botón sometido a excesiva tensión e incapaz de contener nuestra exuberante naturaleza, dejándonos con el culo al aire, estoy seguro de que esas cosas no sólo me han pasado a mí. Del tema de ir de compras se podría escribir un libro, lo mismo en el supermercado viendo como la gente reprueba o aprueba con ligeros movimientos de cabeza según eches en el carro un sobre de doscientos gramos de chicharrones fritos o un paquete de queso de burgos light, que en unos grandes almacenes en los que deambulas por los pasillos de las tallas especiales, eufemismo que significa sacos de patatas con orificios de inserción para cabeza y extremidades, mirando de reojo al género mientras que avezados vendedores ávidos de una presa sacan a afilar sus arpones.

La verdad es que yo de estas cosas de gordos puedo dar clases magistrales, me las sé todas y he pasado por casi todo, bueno, por casi todo menos un quirófano, que mis lorzas a mí no me las toca nadie y menos a oscuras, ni hablar. Y tampoco es que esté tan gordo, especialmente si me comparo con las ballenas, los hipopótamos y los elefantes africanos, a su lado soy una sílfide, una vergüenza para la teoría de cuanto más masa mejor se pasa. Más difícil es resistir la comparación con los leones marinos u otarinos, seres a los que por cierto admiro y envidio, principalmente por su inteligencia, ya que son capaces de sacarse una carrera, de hacerse su MIR e incluso llegar a jefe de área de un hospital de mala muerte, como el otarino que me operó a mí de la nariz, ejemplo de donosura y carnes blandas. Sin embargo el depredador natural del gordo no es el otarino, qué va, es el endocrino, ese manantial de sabiduría que es capaz de decirte sin inmutarse ni que se le caiga la cara de vergüenza que la panceta engorda.

Porque es de poca vergüenza atraer a tus presas con falsas promesas que no puedes cumplir. Si alguien piensa que el endocrino le va a decir que deje de comer ajo en la cena y conseguirá sin más su peso ideal que se olvide del tema, el mundo no funciona así. Salvo casos muy raros que a mí me suenan a ciencia ficción, lo normal es que te digan que tu cuerpo consume más calorías de las que puede quemar, el resto a la buchaca y si eres como yo, un mecherillo diésel, lo único que puedes hacer es llorar amargamente y joderte ante la injusticia del mundo, pero no es para tanto, otros nacen en Somalia y matarían por ser como tú. Sin embargo, a raíz de esto se crea un circo que vive a tu costa, te matan de hambre de manera inmisericorde pero te mandan a hacer analíticas para asegurarse de que no te mueras del todo, te recetan pastillas con complementos vitamínicos y te obligan a comer pescado, sí, todos los días, como si Adán y Eva se hubieran conocido en una cita a ciegas en el restaurante japonés Mochitsuki Yakitemato.

Pero lo último, la gota que colma el vaso, ha venido de la experiencia de un compañero de trabajo. El pobre, además de pasar por un endocrino, va a ir un paso más allá, va a acudir a un nutricionista, pero después de ir a unas charlas con otros gordos desconocidos, yo flipo. Y no es que me lo tome a coña, los trastornos de la alimentación son algo muy serio y de ello he hablado largo y tendido en el blog, pero porque te sobren unos kilos y te infles a comer risketos no puede ser motivo para que te manden a hacer terapia de grupo, ¿estamos gilipollas? Es que me lo imagino y se me abren las carnes. A mí, lo que me pediría el cuerpo si me encontrase en una situación así, sería sacar del zurrón un bocadillo de palmo y medio de chorizo de Pamplona, elevarlo al aire en actitud torera y decir con voz queda un “va por ustedes” y comérmelo entre vivas y mueras de dos dentelladas. Con un par. Porque lo que no me veo es diciendo eso de “Hola, me llamo Juanjo_ML y me gustan las magdalenas”, para que el grupo me coree “Hola Juanjo_ML, ¿las redondas o las valencianas?” Joder, las valencianas siempre, pero ese no es el tema.

El tema es que no sé por qué motivo lo empezamos a sacar todo de quicio, imagino que copiamos comportamientos y formas de actuar que vienen de otros lares, sitios en los que se comen las hamburguesas de cuatro en cuatro. Y el problema es ese, que comemos de pena, una puta mierda, cada vez peor y no hace falta escuchar a los demás gordos para entenderlo, es en casa donde nos deberían haber enseñado a comer sano. Desde luego que se tiene que ayudar al que lo necesita, pero no podemos hacer de la excepción regla y sobre todo, lo que a mí me parece lo más importante, en lo que deberíamos todos trabajar es en aprender a aceptarnos. Ser gordo es una putada pero no una tragedia, algunos lo somos y no lo podemos evitar y ya es bastante jodido estar siempre controlando para no petar el corazón como para ver estas gilipolleces y ser motivo continuo de escarnio.

17 comentarios:

Gordi dijo...

¿Aprender a aceptarnos? Uf...

Estoy tan en desacuerdo contigo en tantas cosas que me saldría un tomo de la Tuñón de Lara. Pero te quiero igual, no vayas a pensar :)

Bereni-C dijo...

Yo he ido a grupos de los que hablas (no sé si del mismo método o clínica, eso es lo de menos) lo que, según tu criterio, me convierte en gilipollas.

No son "hola, me llamo Acuario y estoy gorda" -"te queremos, acuario". En los grupos a los que yo fui no se habla de comida ni se siente pena de unos u otros. Ni siquiera hay que hablar si no se quiere. Y hay algo más que simple gula cuando alguien a quien su peso le afecta psicológica, médica, social, físicamente y no sé cuántas cosas más, sigue comiendo y luego sintiéndose mal por hacerlo. Lo siento: no puedo estar más en desacuerdo cuando generalizas este tipo de tratamientos que combinan dieta y terapia tratándolos de "gilipolleces".

Cuando, desesperada ya por años no de sobrepeso sino de obesidad, acudí a donde he conseguido librarme de esa carga, dije que no pensaba ir a esos grupos porque me parecían ridículos e ineficaces.
Te digo lo que me dijeron a mí: para hablar de algo, hay que conocerlo (y no sólo a través de sketches).

Ahora peso 35 kilos menos, sigo pesándolos 9 meses después, soy consciente de qué hacer para no volver a pesarlos. Pero no sólo tengo la información, la he aprehendido y la respiro. No canto aún victoria, pero aquí estoy. Por supuesto que no es gracias a los grupos pero éstos han supuesto una parte tan importante como la propia dieta.

Y te aseguro que es posible entrar en una tienda y que nadie te mire ni te haga caso. O, al menos, que no tengamos esa amargante sensación de que nos están mirando porque somos unos gordos que no sabemos tener control y por eso nos merecemos vestirnos como sacos.

¿Por qué hay que aceptar estar gordo? ¿porque crees que no tiene remedio? Pues lo tiene. Lo que hay que aceptar es que de una vez por todas hay que ponerse en movimiento y hacer algo por tener lo que queremos. ¿Por qué conformarse con menos? Para conseguir resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes.

Yo no quiero volver a ESTAR (no ser) gorda. Por supuesto que estar gordo no es una tragedia. Pero conformarse con estarlo por impotencia tampoco es precisamente para tirar cohetes.

Y ahora, puede que sigas pensando que soy una de esas gilipollas. O una sectaria o... En fin. Eso no voy a poder evitarlo ni controlarlo, pero comprenderás, ahora que te he contado estas cosas en este comentario, por qué no he sido capaz de callarme y dejarlo pasar. Y si más gente piensa que esto son gilipolleces, qué quieres que te diga, que lo piense. Yo he conseguido lo que quería y me siento bien. Lo demás, habla chucho.

Pero te entiendo, de verdad cómo te entiendo. Sólo que ya no comparto tu visión de este tema.

el chico de la consuelo dijo...

(Mano tapandome los ojos como en los reportajes para no ser reconocido)
Hola soy elchicodelaconsuelo y soy gordo...antes tuve una vida de jamón irresistible para las mujeres...ahora nadie me mira buahhhh!!!!

Ya sabes que soy un hipocondriaco, pero tras varias semanas viendo tres digitos en la báscula me ha dado un arrebato deportista!!!

el chico de la consuelo dijo...

Joder que mal momento para hacer el payaso!!! Discupas Bereni C no quería ser una guasa del tuyo!

Podía leer otros comentarios antes de largar mis chorradas!!

PS-.Aunque los de los tres digitos es rigurosamente cierto...bueno y alguna de las otras cosas también.

Explorador dijo...

Una cosa es la salud y otra el canon a aceptar por cojones. Habitualmente el gordo tiene un sentido del humor más genuino, de alguien que disfruta y sabe disfrutar la vida. Últimamente parece que ya no es tan así, y debe pedir perdón por ser diferente de una forma tan visible.

Así que no te pliegues, pero... cuídate ;) y sigue con sentido del humor, que eso sí que es imprescindible.

Un abrazo :)

Bereni-C dijo...

Madre mía, estoy releyendo y parece que estoy cabreada como una mona. Y nada más lejos que La Coruña (cuando aún no era "A" para todos) como decían los Martes y 13.
Jopordios, que me salen los radicalismos que ni Bin Laden.
Ofú, qué difícil es expresar lo que uno quiere decir tal como lo tiene en la cabeza.
Disculpas si mi tono suena radical, prepotente o yo qué sé.
Y, como he dicho ya en twitter: ñeñeñeñe.

Anusky66 dijo...

empecemos la terapia ,que esto de los kilos ,pero siempre con sentido del humor ,(aunque la alimentación es un tema muy serio )
"Hola soy Anusky y soy bocata adicta ,chocolate adicta y golosa sin arrepentimiento " ,...
pero algún día me pondré en serio con la dieta y mi medico de cabecera se quedara sin excusa recurrente ,para todos mis males de salud
Feliz lunes!!
Unbesazo

Di Vagando dijo...

Hola Juanjo... mira, no sé como tendrás el metabolismo pero con ese sentido del humor (empezando por uno pispo, como creo tiene q ser), les das tres vueltas a todos esos q "es q yo todo lo quemo" q se toman a sí mismos tan en serio.

En una nota personal -Txelos q ha escrito antes ya conoce mis desviaciones sexuales- a mí me gustan los gordos: échame uno de la selección de rugby en cualquier momento.

besos

di

Juanjo ML dijo...

Gordi, sabes que es mutuo, pero conmigo en una cena seguro que te reirías :P

Bere cómo voy yo a llamar gilipollas a alguien, no me hace falta, tengo espejos.
Yo siempre me tomo las cosas con sorna, a veces con demasiada y a veces para cosas que son importantes, soy así. La obesidad es un problema y muy serio, pero cuando existen otros problemas asociados que van más allá de la estética, e incluso a veces la incluyen si se cae en la falta de estima y en una necesidad de aceptación por los demás que no llega. Como los dos hemos pasado por ello, o eso creo entender de tu comentario, no necesito explicártelo.
Lo único que intentaba parodiar es que lo excepcional se confunda con lo normal. No entiendo que a alguien le manden a un tipo de terapia como este porque le sobren cinco o diez kilos, que es el caso, me parece una frivolidad de la que intentaba reírme, pero no debo haber sido muy gracioso. No sé cómo son esas reuniones porque nunca he ido, y la verdad es que no creo que vaya nunca, pero no porque crea que son inútiles, solo porque entiendo lo que me pasa y creo no necesitarlo, igual en esto me equivoco. Soy ingeniero, veo mi cuerpo como una máquina que realiza un balance de energía y no doy para más.
Yo he pesado 140 y me sentía una mierda, también mucha gente me hacía sentir una mierda, ir a comprarme unos pantalones era una experiencia traumática que prefiero no recordar, bajé a 84 y todo el mundo me daba palmaditas pero a mí tampoco me gustaba mucho el tema, mi Juanjo interior seguía siendo el mismo aunque casi nadie lo entendiera, ahora peso 105 y me acepto bien así, no me deprimo, no tengo sentimiento de culpa, en fin, que no me doy problemas y además, como premio, compro ropa de tallas grandes pero “no especiales”, que en el caso de los hombres son un puto horror, aunque es lo de menos.
Y gracias por el comentario, me hará pensar las cosas un poco diferentes de ahora en adelante, me viene bien para saber que el mundo funciona de forma distinta a como me creo yo, entre mis defectos está la prepotencia :)

Juanjo ML dijo...

ECDLC, es que vivir a base de minipimer tiene esas cosas, se engorda. Espero que tu propósito deportista no sea flor de un día y vuelvas a esa jamonicidad de la que nunca debiste salir. De todas formas gracias por un comentario tan a (des)tiempo, me he reído mucho viendo como te tirabas al barro.

Explorador, el humor de los gordos es una leyenda urbana, yo creo que es más un método de defensa que una realidad, si te sales del estereotipo caes echando leches en el apartado del gordo cabrón. Al final es una habilidad, puedo hacer que a la gente que me rodea se le caigan las lágrimas de risa un día que me estoy muriendo por dentro. y no te preocupes, que no me pliego, más bien me repliego. Un abrazo.

Juanjo ML dijo...

Anusky, sabes que tu médico tiene razón, pero vamos, mientras que no sea grave haz lo que te apetezca. A mí ya no me funciona porque con la edad mi cuerpo no se comporta como hace diez años, por ejemplo, y se empeña en cosas desagradables como ser hipertenso. Es en esos casos en los que hay que tener cuidado. Buen lunes parati también.

Di, yo me río de mi sombra, afortunadamente también de la ajena. Pero lo tuyo no es una desviación, es puro sentido común, una de las reglas incuestionables del universo es que cuanta más masa mejor se pasa, es así, no lo he inventado yo :)

Totoro dijo...

Creo que en parte has dado en el clavo. Si la salud no se resiente ni tampoco la autoestima de uno: VIVA LA GORDURA. Quiidicir que viendo a esperpentos escuchimizaos que te dan ganas de invitarles a un bocata boquerones segun les ves... dame a una mujer/hombre con sus lorzas chupis. Pero efectivamente si la salud se resiente (tanto la fisica como la mental) ahi hay que tomar cartas en el asunto. Ante todo y sobre todo por uno mismo (al resto que les/nos den).
Y efectivamente la vida ya es de por si muy perra como para no tomarsela a guasa.

No dijo...

Juanjis...no sabes como me ha gustado el primer párrafo jajaja
Si no te importa voy a aprenderme esta frase tuya para soltarla como as en momento tormenta: "un dime de lo que presumes y te diré desde cuál ventana te puedes tirar sin que a mí me importe". BRUTALLLL!!!!

Bueno...sobre este tema yo pienso, como en casi todos, que las soluciones se deben buscar en la raiz no en la patata de la mata (ya me entendeis..); si uno aprende a comer bien, come bien y come sano y cuando no lo hace, lo sabe y lo modifica sin demasiados traumas. A todos nos gusta lo bueno...pero la salud, es lo primero...mientras no te quiten el sexo, a lo demás uno se puede habituar más o menos (la mente es poderosisisisisisiismaaaaa ;)

Besis muchis

Gordi dijo...

Ya sé que me reiría.

BTW ¡HAMOR Y DEVOCIÓN ABSOLUTA A BERE!

Totoro, no te conozco, espero que no te lo tomes a mal, pero decir VIVA LA GORDURA es una aberración.

Totoro dijo...

Depende de como lo entiendas. No me refiero a la gordura tipo obesidad morvida ni a la gente con problemas (fisicos.., etc). Me refiero a esas lorzillas que campan a sus anchas, los muslos con relleno y ese tipo de cosas. Mi santa madre es un buena representante y la verdad da gusto verla disfrutar de los dulces y darla unos abrazos estupendos y grandes. Pero claro ella no tiene problemas de salud ni de autoestima... como he indicado.. a partir de ahi.. es otro asunto del que no puedo opinar.
E insisto prefiero a mi madre con sus lorzas que alguien excesivamente flaco. Quizas sea que es mas "gustoso" abrazar a alguien asi.
Pero insisto, no pretendo frivolizarlo ni mucho menos, el exceso de kilos es tan perjudicial como el defecto.
No se si me he explicado bien... no pretendo hacer una apologia de la gordura ni menospreciar el problema que ello conlleva.
Sorrys

Totoro dijo...

jooo perdon MORBIDA... me escuecen los ojos. Mil perdones again

Anónimo dijo...

Hola,

No he leído los comentarios, pero SÍ he leído tu post. Al margen de la seriedad del tema, solo quiero comentarte que hacía muchísimo tiempo que no me reía así! y repito no es por el tema que tratas, es la manera no solo de empezar el post sinó como lo continuas, lo siento pero lo tengo que decir: buenísimo lo del chorizo "va por ustedes" y lo de las madalenas ha sido brutal!... ¿Sabes lo que realmente importa? a mi, personalmente me has hecho reír, cosa que me hací falta. Y todo lo que escribes me parece no solo con toques divertídisimos sino que real como la vida misma. Sigue así y ánimo! una nueva admiradora ;)