viernes, 28 de octubre de 2011

La bronca que no te tocaba




La bronca que no te tocaba fastidia más que ninguna, además de por injusta por traicionera e inesperada.

Da igual lo que hayas hecho, da igual si realmente te merecías una bronca por ese motivo o por cualquier otro, el caso es que te acabas de llevar la del pulpo porque casualmente pasabas por allí. Y por eso mismo es un ataque demoledor, es como uno de esos documentales que pasan en la 2 de leones desmembrando gacelas.

Lo más gracioso, y esto es un eufemismo, es que eres una víctima colateral de una guerra que inició alguien que en ese momento seguro que está en casa, tocándose los genitales con ambas manos, mientras que tú estás como un gilipollas haciendo horas extras no remuneradas o desplazado en la Cochinchina (o más allá) cobrando 40 miserables euros de dieta, por cierto, deben llamarlas así porque en algunos sitios se adelgaza mucho con lo que te dan (desde aquí aprovecho para mandar un afectuoso saludo a todos mis colegas ingenieros que se dejaron las pestañas en su juventud estudiando para acabar firmando un contrato de semi esclavitud a cambio de un sueldo de subsistencia).

Este tipo de bronca tiene de bueno que si no entras al trapo, y consigues camuflarte como el “bichobola” que realmente eres, tal como viene se va, es como una ola en el mar, total, si a Bruce Lee le parecía bien eso de “be water my friend” a todos los demás seres mortales debería bastarnos. Si lo dejas pasar tarde o temprano el “abroncador” se olvidará de ti y volverá a concentrar su ira en la verdadera presa. Lo malo es tomárselo a la tremenda y ser víctima de un ataque de dignidad que te haga plantar cara. Es un error de principiantes, las puertas del INEM están llenas de despedidos con 20 días de indemnización y de pardillos que no supieron callarse a tiempo, es más, en muchos casos coinciden ambos atributos en la misma persona.

Si eres tan torpe de contestar airado que esa no es tu vaina, entonces has dejado de ser parte del decorado y pasas a formar parte del problema, te conviertes automáticamente en otro empleado díscolo con ganas de tocar los cojones sin venir a cuento, porque un jefe en pleno ataque de ira no es consciente de sus actos, el pobre. A partir de ahí te puedes llevar una retahíla de contestaciones entre las que se hayan:

  • Sois todos unos putos inútiles (a secas).
  • Al final tendré que hacerlo yo, no sé para qué os pago un sueldo si sois todos unos putos inútiles.
  • Eso se hace así porque me sale de los cojones, putos inútiles.
  • Sois todos una panda de rojos y putos inútiles, con Franco no pasaba esto.

Si en ese momento se te ocurre replicar que no tiene razón y que no eres un puto inútil ya puedes ser muy indispensable o eres hombre muerto.

Una vez superado el trance, dependiendo de la clase de mal bicho que sea tu jefe, se plantean varios escenarios. El más probable, afortunadamente, es que la cosa quede así, aunque ese año la cifra de tu subida rime con Zapatero. En algunos casos, los menos, lleva aparejada tarjeta roja y expulsión, aunque existe una variante de este plan a la que denominaré “ajuste de cuentas”, este consiste en que a la mínima oportunidad, en cuanto dejes de ser indispensable te darán una caja para que metas tus cosas dentro bajo la vigilancia de un guarda de seguridad.

Sin embargo, existe una especie de jefe en peligro de extinción que es el jefe blandito, un raro espécimen que, una vez pasado el calentón inicial, tiene remordimientos. Nadie sabe por qué los jefes blanditos llegan a ser jefes. Tener un jefe así es una suerte tan grande como encontrarte a Michelle Pfeiffer en una isla desierta (sí, ya se que si está ella no está desierta, pero me tomo mis licencias literarias, con Michelle me tomaría otras licencias, además de quitarle algo de ropa y veinte años). Un jefe con remordimientos es un chollo, en ese momento le puedes sacar cualquier cosa, sobre todo si manejas el noble arte de las sutiles indirectas. Con habilidad puedes conseguir unos bolígrafos de colores, tipex (de cinta), un par de horas de vacaciones por estrés, entrar en la lista de los que van a dar un vale descuento cuando compres desodorante sin alcohol o un boleto para la rifa de un perrito piloto, porque tampoco hay que abusar, que tu jefe sea blandito no significa que sea gilipollas.

Resumiendo, si te cae la bronca que no te tocaba mantente frío como una cobra, sonríe y sé profesional, déjate el orgullo y los principios en casa, y sobre todo no recurras a la violencia, que es, como dijo Asimov, el último recurso del incompetente.

Nota del autor: Todos los personajes de este post son de ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ningún empleado fue herido o despedido durante la redacción del mismo.

10 comentarios:

el chico de la consuelo dijo...

En mi curro la gente está muy preocupada, porque la última reunión sorpresa el jefe empezó por: "tranquilos que no pasa nada..." y termino por "sobre todo no esteis tristes..."
Casi hubieramos preferido bronca...

Mu guena entrada ma gutao muto!

Cris Ham dijo...

Vale,pero a mii no me ha quedado claro si tú eres el pringadillo que pasaba por allí y que hace de puto inútil,si eres el jefe que dice lo de los putos inútiles,o el jefe blandito con remordimientos.
Yo nunca he tenido un jefe que insultara y francamente me cuesta imaginarlo,que falta de respeto.

Juanjo ML dijo...

ECDLC, yo ya me preocupo solo por el hecho de que la mía me llame por teléfono, corren malos tiempos...

Cris, yo soy el puto inútil por supuesto. Tengo un trabajo en el que mandar, mandar, lo que se dice mandar, no mando nada. Y es por vocación personal, tuve uno en el que podía mandar y lo mandé a la porra, desde entonces vivo mejor. De todas formas existe algo peor que el jefe faltón, el cliente faltón, pero eso me daría para otro post :)

Explorador dijo...

Buen apunte final ;P a mí me gusta mantenerme callado durante esas broncas, sólo puede empeorar y le va a fastidiar más si sabe que no está hundiéndome. Una vez me echaron una bronca porque a mi jefa se le olvidó firmar un papel que tenía que mandar. Por lo visto, eso era tarea mía... xDDD

Un abrazo :)

Juanjo ML dijo...

Explorador, ¿no sabes falsificar firmas?, te advierto que así no vas a llegar a nada en la vida xD
Lo de callar es una buena táctica, lo de sonreír también, como dijo el filósofo "dientes que eso es lo que les jode"

No dijo...

Como dice SunSun que ahora hace Yoga y empieza a ser otra persona...."dar sera, pulir sera" jajajaja.

Mi consejo para todos aquellos que hemos sido (eso es lo que se creen los jefes...) los inútiles que pasaban por ahi y les ha caido la del pulpo...aprendan a ponerse un impermeable durante el chaparrón y a ser posible a pensar en lo que te falta en la nevera y tienes que comprar con urgencia...es decir...lo que vengo a decir...valga la redundancia es...que no solo NO hay que entrar al trapo, sino que ni siquiera hay que escuchar lo que te dicen.
Yo soy experta en la mirada fija interesante en los ojos del que me esta hablando, y pensar mientras tanto en las abutardas...tengo comprobado que lo hago de puta madre, nadie nota la diferencia ;).

Cris Ham, yo si tuve una jefa que además de insultar, humillaba y vejaba a mis compañeras...ahi si me hervia la sangre...y ahi si que me metia en camisas de once varas y es que...una no puede callarse cuando su jefa le manda a una auxiliar de clínica dental...limpiar las paredes de la clínica (con un borrador mágico de los chinos).
Cuanto hijo de puta hay suelta/o por el mundo...ahora...que terminaron por cargarsela claro...al final hay cosas que caen por si solas...por su propio peso.

Besi

Ro. dijo...

Yo soy de las que me echan broncas de las que no tengo culpa, pero gracias a Dios no me las echa mi jefa, sino los clientes. Y la mayoría de las veces, con educación, pero les contestó... y más de un corte se ha llevado alguno.
Ahora, si algún día me echa la bronca mi jefa, seguiré tu consejo.
Un saludo y te sigo.

Juanjo ML dijo...

No, la verdad es que yo predico poco con el ejemplo, porqu si la cosa es muy injusta me pierde el pronto y la lío parda, si es una tontería lo dejo pasar y hasta me río al recordarlo. Lo del yogamola, creo que habrá que irlo pensando, junto con mis pastillitas para la tensión hará de mí otra persona xD

Bienvenida Ro. gracias por el seguimiento :)
Los clientes son lo peor, y eso sí que lo sé por experiencia, creen o mejor dicho creemos, que todos somos en algún momento clientes, que con la compra va incluído los buenos modales y la educación. La verdad es que fastidia mucho, sobre todo cuando sabes que tu empresa es un desastre y que tienen razón, pero de algo hay que vivir...

No dijo...

Buenos días Juanjo!!

Piensa en serio lo del Yoga, yo y mi hermana eramos totalmente incredulas con el asunto y desde que mi hermana lo hace, ella misma está impresionada para bien. Dice que realmente sirve y te relaja, y además poco a poco con la experiencia puedes además ir practicándolo sola/o en casa.
Lo malo que es un pelín costoso...pero como el jefe de mi hermana es de los blandillos, ha conseguido que se lo pague la empresa, ya que es la causante de su strees y malos rollos.

Besis

CIRUGIA DE NARIZ dijo...

muy bueno tu post, todos somos humanos incluso los jefes, todos nos agarramos broncas con quien corresponde y con quien no.. por eso tu consejo final es el mejor, dejar de lado toda emoción y dejar pasar el momento.. que despues todo se acomoda solito.. igual de bronca la bronca que no te merecias!