martes, 1 de octubre de 2013

Como una novela

Este mes, los componentes del Club de Lectura 2.0 hemos leído "Como una novela" de Daniel Pennac, un ensayo ligero que trata sobre la propia lectura. Yo soy un gran admirador de Pennac porque he disfrutado de unas horas muy entretenidas leyendo las novelas de la saga de la familia Malaussène, las cuales recomiendo con mi fervor habitual, y no le conocía esta faceta de ensayista.
 
"Como una novela", como ya he avanzado, habla de la lectura, de cómo empezamos a leer, de la obligación que imponemos a nuestros hijos de leer, de lo contraproducente que es, de los derechos de los lectores cuando enfrentan un libro, derechos que, curiosamente, cuando somos adultos nos parecen fundamentales pero que son pura ciencia ficción si pensamos en nuestras obligaciones lectoras de la adolescencia. El inicio del libro ya es toda una declaración de intenciones:
 
"El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo «amar»..., el verbo «soñar»... Claro que siempre se puede intentar. Adelante: «¡Ámame!» «¡Sueña!» «¡Lee!» «¡Lee! ¡Pero lee de una vez, te ordeno que leas, caramba!» -¡Sube a tu cuarto y lee! ¿Resultado? Ninguno."
 
Leer es un fin en si mismo y no un medio. Nos exhorta a disfrutar de la lectura por el puro placer de leer y no por la búsqueda de un resultado, nos invita a leer en voz alta para dar vida a esas palabras, para animar una historia, un pensamiento, una idea, nos hace creer que leer es suficiente alimento para saciar nuestra necesidad de conocer, y sobre todo abunda en que hay que perder el miedo a la lectura, a no comprender lo que se lee, a dejar que el veneno de la lectura nos cale como lluvia fina, porque cuando estemos empapados no nos conformaremos con los sucedáneos que nos proporcionan medios como la televisión, que nos libran de esforzarnos pero que por eso mismo nos dejan un sentimiento hueco.
 
Pero siendo éste el tema principal del libro, Pennac toca muchos otros palos, y da algunos más, criticando una forma de enseñanza que se centra en buscar alumnos clónicos que repitan como un mantra lo que esperamos escuchar de ellos, criticando a una industria del libro que ha hecho de este un mero producto de consumo, en el que se juega con modas, temas y formatos, de manera que un libro se convierte en algo banal y efímero.
 
El libro termina enumerando los derechos de los lectores, algo que como he dicho parece más evidente según envejecemos, porque esa es otra reflexión de Pennac, que los libros tienen su momento en la vida, o incluso pueden no tenerlo jamás, porque los que envejecemos somos nosotros y no los libros.
 
En materia de lectura, nosotros, «lectores», nos permitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura:
  1. El derecho a no leer.
  2. El derecho a saltamos las páginas.
  3. El derecho a no terminar un libro.
  4. El derecho a releer.
  5. El derecho a leer cualquier cosa.
  6. El derecho al bovarismo.
  7. El derecho a leer en cualquier sitio.
  8. El derecho a hojear.
  9. El derecho a leer en voz alta.
  10. El derecho a callamos.
 
Y termino copiando el párrafo que más me ha gustado del libro, lleno de existencialismo:
 
"El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupo porque es gregario, pero lee porque se sabe solo. Esta lectura es para él una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra pero que ninguna otra compañía podría sustituir. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino pero teje una apretada red de connivencias que expresan la paradójica dicha de vivir a la vez que iluminan la absurdidad trágica de la vida. De manera que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir."
 
Porque se puede vivir sin leer pero no se puede leer sin estar vivo, sin sentirse vivo.
 
Podréis encontrar otras reseñas aquí: DesgraciaítoCarmenLivia, Bich sigue sin blog y publicará en el propio blog del club, no os las perdáis.

5 comentarios:

Carmen J. dijo...

Muy bien escogidas las citas. Es verdad que arranca muy bien el libro, y la otra es de las de pensar.

A mí me ha gustado mucho. Los otros que citas de Pennac, me los apunto.

Livia dijo...

El libro me ha parecido un poco fff, pero invitas con tan sana pasión a leerlo que estoy pensando que o bien no tengo alma o bien me he leído otra cosa.. ¿lo releo? XD

Livia dijo...

El libro me ha parecido un poco fff, pero invitas con tan sana pasión a leerlo que estoy pensando que o bien no tengo alma o bien me he leído otra cosa.. ¿lo releo? XD

El niño desgraciaíto dijo...

Me alegra que te haya gustado y te haya hecho pensar. A mí me ha gustado y también me ha hecho pensar. Creo que va un poco en la línea de Mal de Escuela y también en la línea de defensa de la lectura de Bayard.

Bichejo dijo...

Me muero de amor por la imagen del post!!!

A mí me ha hecho pensar para encabronarme, pero es bueno que las cosas te hagan pensar.