domingo, 27 de diciembre de 2009

ECC - La defensa de Castro


Año 2599. “Alcorcón 4-0” es ahora un barrio residencial de la colonia “Madripolis”, capital de los “Estados Confederados Castellanos” (ECC), pequeño estado mesetario que hace varios siglos formaba parte de un país llamado España. Hace siglos que desapareció cualquier tipo de referencia a todo aquello, vivimos años de ignorancia y barbarie tras la quema de bibliotecas, museos y universidades. Sin embargo un ebook que escapó de la inquisición esgaeliana ha ido pasando de padres a hijos para perpetuar nuestra historia, dice así:

Ibarretxe III ha retirado a su embajador y nos ha declarado la guerra. Estamos anonadados. Por lo visto la gota que ha colmado el vaso de la paciencia jetzale ha sido la limitación en la aduana de dos botellas de txacolí por cabeza. No es que no nos guste el txacolí, pero a ver, ya que nos ponemos a inventar fronteras habrá que hacer un poco de proteccionismo comercial, qué no somos gilipollas, el que quiera irse de tapas en Castro (porque se acabó el hablar de pintxos) que se tome un rueda verdejo, faltaría más.

Evidentemente ese no ha sido el motivo formal de la declaración de guerra, por supuesto, hablamos de maestros de la sutileza y del savoir-faire, Ibarretxe III ha reclamado Castro porque entre los años 1394 y 1471 Castro perteneció al señorío de Vizcaya. Efectivamente eso fue así pero se le ha olvidado decir, tal y como apunta nuestro ínclito ministro de exteriores Desatinos, que Castro decidió separarse de Vizcaya haciendo uso de su derecho a la autodeterminación. La respuesta de Ibarretxe III ha sido contundente: “Ahora que estamos autodeterminados nos pasamos el derecho de autodeterminación del pueblo de Castro por debajo del puente colgante”, por no decir otra cosa que también cuelga y rima con salchichones. Además dice tener pruebas de que el referéndum independentista en Castro se produjo bajo la presión de grupos armados con arcos y ballestas que amedrentaban a las buenas gentes del lugar, algo inadmisible y que en su opinión anula la legitimidad del resultado.

Visto que la guerra era inevitable, hemos tratado de recabar apoyos entre aquellos países vecinos que ilusamente pensamos que apoyarían nuestra causa. Hemos hablado con el presidente de la República Leonesa, el excelso Zetapé Jr., éste juntando las manos como si fuera a comenzar a rezar y levantando una ceja nos ha dicho : “Es firme la voluntad y el compromiso del pueblo leones por trabajar en soluciones pacíficas y democráticas que redunden en el entendimiento entre las diferentes naciones, propongo una alianza de civilizaciones entre los diferentes pueblos ibéricos para evitar en el futuro problemillas de esta naturaleza”, luego ha seguido divagando sobre la posibilidad de mezclar el txacolí con el rueda al cincuenta por ciento para rebajar tensiones y acompañarlo con una buena cecina leonesa.

Espantados ante tal falta de solidaridad hemos recurrido a los aragoneses pero no nos ha ido mejor. Estos han reclamado a cambio de su apoyo que Fontibre pasé a ser aragonesa para que así nunca jamás quede en entredicho que las aguas del Ebro les pertenecen. Total, que nos hemos dado cuenta de lo solos que estamos y hemos decidido afrontar la situación por nuestra cuenta. S.M. el rey Froilan II se ha dirigido a la población para transmitirles el siguiente mensaje: “Al dirigirme a todos los castellanos con brevedad y concisión, en las circunstancias extraordinarias que en estos momentos estamos viviendo, pido a todos la mayor serenidad y confianza etc. etc.”, increíblemente la moral de la población ha subido como la espuma, ¡qué injusto fue unos años después deportar al bueno de Froilan a Venezuela e instaurar la I República Castellana!

Afortunadamente las guerras entre los estados ibéricos han sido siempre incruentas. Aprovechando la debilidad de los “Estados Confederados Castellanos”, cincuenta mil vizcaínos cruzaron en tromba por lo que un día se llamó A8 y se lanzaron indiscriminadamente a beber txikitos y a ponerse ciegos de pintxos de txangurro y chatka. Berdea Martxa se llamó el acontecimiento, los castellanos todavía no hemos sido capaces de traducir dicha expresión. Tras la gran bacanal y en estado semicomatoso de embriaguez fueron a remojar sus blancos traseros en las playas de Ostende y Brazomar.

Esa era la señal que la inteligencia castellana estaba esperando para materializar su plan de reconquista. El astuto ministro de defensa Federico Trilerillo, que a pesar de tener ascendencia murciana nunca fue puesto en duda como castellano centralista de rancio abolengo, releyendo los manuales bélicos de su tatarabuelo, el Vizconde de Perejil, dio con la solución. Cuando el último vizcaíno puso un pié en el agua de forma simultanea miles de altavoces, con una sola voz y millones de megavatios, comenzaron a emitir fandangos y pasodobles a discreción.

Cuando sonó “España Cañí” los pobres vizcaínos huyeron a nado dando alaridos de terror, era tal su desazón que remontaron la ría a toda velocidad y se pasaron de largo Bilbao llegando hasta Basauri. Más tarde Trilerillo fue juzgado por crímenes contra la humanidad por usar armas psíquicas, pero en Castro tiene una estatua y un busto en bronce. Dicen que todavía cuando en el Festival de Ibervisión una concursante aparece vestida de faralaes alguno de los allí presentes aúlla a la luna mientras se retuerce víctima de tremendas convulsiones.

Pero esa ya es otra historia que contaré otro día.



Para Anniehall, mi seguidora número 1

2 comentarios:

Anniehall dijo...

Muchas gracias!! Y Feliz Navidad, aunque no te guste diciembre, que ya se está acabando.

Qué bueno, me encantan tus Crónicas Castellanas ECC.

Juanjo ML dijo...

Siiiiiiiiii, ya casi termina :)
Feliz año nuevo para ti, que eso si lo celebro, y no te preocupes que ECC v a dar mucha lata.