domingo, 20 de diciembre de 2009

Si eres ingeniero ¿qué haces leyendo un blog?

Si estás leyendo esto seguramente seas ingeniero, lo siento amig@, a mí tampoco me gusta pero es lo que nos tocó el día de la lotería de profesiones testicular. Aunque tradicionalmente se pensaba que la profesión de un individuo dependía del color de la ropa interior de la madre el día de la maduración del óvulo, estudios recientes, llevados a cabo por la profesora Vayalova han demostrado que los espermatozoides antes de ser declarados aptos para inseminar deben pasar por un sorteo en el cual se les prepara para poder afrontar el porvenir.

El sorteo es algo así parecido al de la lotería de navidad, pero en lugar de celebrarse un el salón de loterías abarrotado de frikis disfrazados con botones, se celebra en ambos testículos de modo simultáneo y en exclusiva, vía satélite, para todo el aparato reproductor. En un bombo pequeño se introducen los espermatozoides candidatos a ser enviados en la próxima eyaculación y en otro más grande todas las profesiones habidas y por haber. Fontanero, policía, mamporrero, hay de todo, un par de espermatozoides jóvenes van cantando el sorteo cuales niños de San Ildefonso germinales:

- “Porteroooooo de discoteca”
- “Qué le pooooongan un buen cuello”
- “Profesoooooor de secundaria”
- “Qué le deeeeeeeeen un par de huevos”
- “Modelooooooo de pasarela”
- “Largas pieeeeeeernas y un buen pecho”

El momento cumbre es cuando sale el gordo, aunque parezca mentira no es cuando sale el curro de rey o miembro de la casa real porque esos puestos ya están dados a dedo y el equipamiento viene de serie, sí, es un poco rollo Citroen, muchos extras pero justitos de motor. Cuando sale el gordo, que como ya sabemos le puede tocar a cualquiera, todo el mundo se pone muy nervioso y aplaude al ver a los gametos cantar:

- “Presideeeeeeente del gobierno”
- “Qué le quiiiiiiiiiiiiiiiiiiten el cerebro”
- “Presideeeeeeente del gobierno”
- “Qué le quiiiiiiiiiiiiiiiiiiten el cerebro”
- “Presideeeeeeente del gobierno”
- “Qué le quiiii teeeeen el ce reeeeeeeeeeeeeeeee broooo”

A esto se le llama democracia, pero volvamos al tema. Cuando sale la bola de ingeniero, el espermatozoide en cuestión se pone más contento que Belén Esteban delante de un bisturí, es un poco la misma sensación que cuando te toca por sorteo un de piso de protección oficial, al principio es cojonudo, pero luego te das cuenta de que los materiales son una mierda, que la cocina está sin amueblar y que te lo van a dar cuando tengas ya cuarenta años y estés pagando a la vez un alquiler y una hipoteca porque la constructora del ayuntamiento quebró tres veces.

Al espermatozoide ingeniero le hacen un trabajo fino de adaptación al medio en el que le va a tocar vivir. Para ser ingeniero lo primero que tratan de extirparte es la capacidad de imaginar, así no pensará que otro mundo es posible el día que viva en su mundo cuadriculado y gris. También tocarán otra zona de su cerebro donde reside cualquier tipo de vocación artística, los ingenieros de verdad no leen libros, no van a museos y no les gusta el cine, por supuesto les quedará grabado en el código genético que no son capaces de escribir, pintar o tocar un instrumento. Los ingenieros deben pensar que no existe nada más importante que aquellas tareas técnicas para las que fueron minuciosamente programados y que el resto de la humanidad es boba y simple y se enfrenta a problemas triviales y sin importancia, menos mal que ya están ellos para rescatar al mundo de su estupidez.

Conmigo no sé que pasó, la verdad es que hicieron un trabajo de mierda, sí, me cuadricularon y consiguieron que fuera capaz de conseguir el título y hasta de que lo firmara el rey, pero a la vez se les debió ir la mano y estropearon algo que no debían. A mí me encanta leer, me encanta escribir, aunque sea así de mal, me gusta el arte, la música, tengo un sentido del humor idiota y absurdo, pero sé que no soy el único, si eres como yo, y ya es una desgracia, unámonos para conquistar el mundo. Yo ya he empezado, si quieres te presto mi blog.

6 comentarios:

Anniehall dijo...

No estoy en absoluto de acuerdo contigo, a la mayoría de los ingenieros que conozco les gusta la música, el cine y leen un montón. Además no entran en crisis nerviosa (ahora se dirá que no les da un ataque de ansiedad) en una conversación sobre libros o pintura. Pregúntale a uno de letras por el 3% de 100 y verás. Tengo comprobado que los ingenieros en particular y la gente de ciencias en general nos interesamos mucho más por las 'letras' que al revés. Al menos no las despreciamos (¿y para qué quiero yo aprenderme las tablas de multiplicar o los porcentajes? ¿de qué me van a servir en la vida?).

Por lo demás, como siempre, tu entrada brillante. Los espermatozoides de san ildefonso me han 'matao' :)

Juanjo ML dijo...

Anniehall, presentame a tus amigos!!!! anda porfa :))
Imagino que como casi siempre no tengo razón, pero es otro más de mis fantasmas particulares.
Y después de los espermatozoides de Sal Ildefonso nunca veré un sorteo de la misma manera...

El niño desgraciaíto dijo...

Muy bueno el post. Cierto es que en nuestro mundo hay cada gañán que es para echarse p'atrás, pero es lo malo de generalizar. Hay mucho ingeniero 'bohemio' (yo conozco alguno) y hay algunos que incluso tienen sentido crítico, discuten y, lo que es peor, creen que llevan razón.
Un ingeniero (bueno, no generalicemos, algún ingeniero) se siente entre los libros y la música como un niño en un parque de atracciones. Va de flor en flor escogiendo las que más le gustan, mientras que 'los de letras', además de un poco intolerantes, están amargaos porque les ha tocado tragarse mucha basura en la carrera. Así que llegas tú y dices que te encanta Proust y sienten que les has robado algo. "Pero es que no te has leído a fulanito ni entiendes la simbología diacrítica que se esconde en la magdalena".

Juanjo ML dijo...

Sí, existen honrosas excepciones a la monotonía general de los ingenieros, e incluso alguno me regala su amistad y me machaca con sus ácidos comentarios, imagino que esos disfrutan mucho con lo que hacen. De todas formas nunca había pensado en la amargura de los de letras, para mí siempre han sido unos afortunados con acceso ilimitado a las fuentes del saber.
Pero no me bajo del burro y pienso que la inmensa mayoría de los ingenieros son muy planos y grises, aunque seguro que me dejo llevar por los prejuicios y por el resentimiento.

Gordi dijo...

Lamentablemente, estoy de acuerdo contigo. Pero, por otro lado, los de letras somos gilipollas y, probablemente, no estudiamos ciencias porque no aprendimos a multiplicar y porque sólo nos va un tercio del celebro. Yo decía mucho lo de "para qué coño sirve una raiz cuadrada". Ahora, todos los días, utilizo mis vastos conocimientos en semiótica estructural para acordarme elegantemente y con retintín de los muertos de la que se me cuela en Mercadona.

Me encanta haberte descubierto. Gracias por visitarme.

Juanjo ML dijo...

Mi corazón es de letras pero mis necesidades económicas son de ciencias, qué dura es la subsistencia!
Ah! y el placer del descubrimeinto es mutuo, en cuanto te leí me hice súper fan tuyo :)