martes, 25 de enero de 2011

Juanjo Bronkovich


Llevo unos días laboralmente cabreado, abrumado por esa sensación de dejadez que olisqueo en el ambiente, con el presentimiento de que me nos está cagando el palomo y a nadie le importa, ahora, porque cuando las cosas vengan mal dadas muchos se rajarán la camisa y llorarán más que mi abuela viendo el culebrón de la sobremesa. Lo sé, está escrito en los libros de la Sibila y no existe forma humana ni divina de salvarnos.

Lo que más me molesta es que cuando me cabreo saco fácilmente todo lo peor que llevo dentro, y es mucho, porque en el fondo sé que tengo un lado oscuro enorme, casi capaz de eclipsar toda mi rica vida interior, ese pozo de los deseos en el que los pensamientos se vuelven maldades. Y estoy cabreado sin saber aún mi futura subida de sueldo, que puede ser gloriosa y de la que nada espero, porque tal y como van las cosas tendré suerte si al salir de la ritual valoración no me han quitado la cartera, metafóricamente hablando, por supuesto. Da un poco de cosa escribir esto en plena crisis, pero alego en mi defensa que cuando me exprimen cual limón nadie se acuerda ni de mí ni de la que está cayendo.

Si la vida fuese justa, cada vez que me pongo de mala leche debería caer en una tremenda afonía y mis dedos se deberían convertir en garras con las que fuese imposible teclear, pero no, mi voz de graves se vuelve aún mas grave y más de ultratumba y mis dedos se vuelven rápidos como el viento para escribir cualquier respuesta no muy bien pensada y con muy malos modos. Gracias a ello he conseguido que me digan lindezas del tipo “Vos tenés un carácter de mierda” o “te estás creando una imagen que no te interesa”, lo primero puede ser verdad, pero lo segundo ni de coña, yo quiero ser un personaje de Tarantino y poder firmar en el correo como “Hijo de puta peligroso” o “Señor Lobo”, y poder decir en una reunión al empanado de turno eso de “que seas una persona no significa que tengas personalidad”, bueno, alguno dudo de que tenga ni latido ni constantes vitales pero no puedo comprobarlo porque tampoco me dejan pincharlos con un palo para ver si se mueven o si sienten algo.

Lo más cachondo es que luego, cuando llevo ya doce horas dando el callo, viene un iluminado y trata de calmarme y adoctrinarme diciéndome la tontería de que no me lo tome como algo personal. ¿Que no me lo tome como algo personal? Me cago en su puta calavera. Es justo en ese momento cuando se me ha venido a la mente la imagen de la Julia Roberts más bocazas, valga la redundancia, en Erin Brockovich y el infame y fácil juego de palabras. Vaya por delante que a mí Julia Roberts me chifla, al igual que la Verdú, otra maravillosa bocazas, las veo y solo me generan amor y, eufemísticamente, ganas de abrazarlas.

Me he visto en el pellejo de Julia, o Erin, y me han dado todas las ganas de gritarle al interfecto “¿qué consideras tú que es personal?, porque si dejarme la piel tropecientas horas al día en algo no es personal es para hacérselo mirar, entonces, ¿qué coño es personal?, ¿robarle todo ese tiempo a mi familia no es personal?, !claro que es personal¡, no poder jugar con mi hijo es personal, ¿no hacer las cosas que me gustan y tener que soportarte a ti no es personal?”. Posiblemente se me está pirando la cabeza y estoy perdiendo el norte, pero cada día soporto menos esas frases hechas multiusos que se dicen sentando cátedra. Si no me ganara la vida con mi trabajo me podría permitir el lujo de utilizarlas, pero mientras que pague la hipoteca y los recibos con mi sueldo, querido tonto el haba, las frasecitas de marras no aplican.

Sin embargo la frase que sí aplicaría es la que dijo el gran Marcellus Wallace después de tener aquel pequeño incidente rectal en un sótano, daría hasta el último céntimo de la nómina de este mes por poder responder tranquilamente: “Quiero que disequen a este colega empleando un soplete y un par de alicates. ¿Has apuntado lo que he dicho, maldito capullo? Aún no he acabado contigo. ¡Ni lo sueñes! Practicaremos el medievo con tu culo”

Desgraciadamente no puedo ser yo mismo, un despido sería algo demasiado personal para soportarlo.

11 comentarios:

Explorador dijo...

Yo tampoco entiendo esa frasecita, la verdad. Es una peliculería infame :D pero bueno, es hasta demasiado estúpida como para que pueda provocar que hagas algo de lo que te arrepientas. Es muy fácil decirlo, pero trata de olvidarlo y dirige tu mirada hacia todo lo que merece la pena.

Un abrazo, y mucho ánimo :)

Gordi dijo...

Yo soy hija de puta peligrosa de vez en cuando. No soluciona nada y, probablemente, empeore mi imagen pero se queda una como dios. Cuídate. Besos.

Sil dijo...

¿Has visto "Up in the air"? Lo de "No se lo tome como algo personal" aparece mucho en esa peli :P

Un besote. Y amén ;)

Juanjo ML dijo...

Explorador, es que es taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan difícil después de llevar 10 horas apagando fuegos!!!!

Gordi, sí, esa es la actitud, por lo menos se queda uno tan pancho

Sil, no la he visto, habrá que hacerlo, ¿verdad?

Por cierto, se me olvidó hablar de la parte en la que te dan un billete de avión sin fecha de vuelta, eso tampoco es personal...

Anniehall dijo...

Pues yo de mayor quiero ser como tú.

Juanjo ML dijo...

Aduladora :)

No sé, no creo que sea bueno para la salud, eso sí, a veces me quedo tan pancho.

De todas formas existen cosas de la personalidad que solo se adquieren habiendo crecido en un barrio marginal al otro lado de una vía.

Anniehall dijo...

Quédarselo dentro es peor

el chico de la consuelo dijo...

Diosssssss!!!!!!! esto es justamente lo que quería escribir y lo tenía pegado a la garganta como una espina de pescado y no sabía como sacarlo.
Tras la presidenta anijol, me pongo de vicepresidente de tu club de fans.

P.D-. Otra fracesita pa matarlos: te acaban de meter un marrón y te dicen: "Pero si a ti esto te encanta hombre y además se te da muy bien"

Juanjo ML dijo...

Bien, si alguien más se anima y tenemos tesorero y secretario montamos una asociación sin ánimo de lucro. Cómo sois :)

Niamh dijo...

Vaya bien que lo has explicado, vengo rebotada de otros blog y el estar en un momento relax cotilleando entre papeleo y facturas, (porque efectivamente es sabado por la tarde y estoy pringando como la que más en el curro pa lo mismo de siempre) y encontrarme tan bien reflejada ya es casualidad, si es que en ocasiones les arrancaria la piel a tiras, y saben que tengo un lado oscuro pero ni se imaginan la profundidad, creo que podria dar para unos cuantos guiones de terror...

Juanjo ML dijo...

Hola Niamh, bienvenida al blog!

Es curioso que cuando uno escribe la cosa más simple y obvia del mundo es cuando todos nos vemos reflejados, porque somos demasiados los que estamos hartos de seguir dando vueltas a la rueda como si fuesemos hamsters remunerados.

Entiendo que pasar un sábado rodeada de papeles es como para pensar en matar, pero calma, como mucho escríbelo que no tiene efectos secundarios, me refiero a llenarse de sangre y tal, que es desagradable y pringoso.

Espero que la tarde haya acabado bien :)