domingo, 1 de marzo de 2015

Por amor a la física

Este mes, los libertinos miembros del Club de Lectura 2.0, hemos malgastado el segundo mes del año leyendo “Por amor a la física”, de “Un señor que no voy a mencionar”, a propuesta de ND. He de decir que, cuando se decidió el reparto de libros, éste era uno de los que más me apetecía leer, porque, a pesar de lo mucho que tuve que sufrirla como estudiante de ingeniería, a mí la física me encanta y alguna vez todavía abro alguno de mis libros, ya un poco amarillentos, y me recreo leyendo algún capitulo con la despreocupación del que ya no se juega los cuartos.

Pero no podían ser las cosas tan sencillas en el club, ni siquiera con un libro que habla de algo tan inofensivo, a priori, como la física, por supuesto que no, así que, por arte de birlibirloque nos hemos visto envueltos de cierto mal rollo a causa de una denuncia por comportamiento sexual inapropiado contra el autor. Ahí es nada, ya os podéis imaginar los ríos de tinta que han corrido por nuestro grupo de WA para decidir si a “Un señor que no voy a mencionar” le hacíamos una reseña o no. Al final hemos decidido dar libertad a cada uno de los miembros para que publicase o no, somos muy de respetar las libertades de los demás, seguro que mucho más que el autor, y por mucho que sea inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

Yo voy a hacer uso de esa libertad para pasar de puntillas por el libro, que si os digo la verdad a mí no me ha entusiasmado, y es que de un libro de divulgación lo mínimo que se puede pedir es que te enganche al tema que cuenta, y éste es un quiero y no puedo, de tal manera que si la física ya te gustaba te quedarás como estabas, y si no te gustaba harás que no quieras tocarla ni con un palo, porque todo el entusiasmo que “Un señor que no voy a nombrar” intenta transmitir es vacuo y bastante decepcionante.

La editorial Debate nos vende la burra con estas buenas palabras: “Durante más de treinta años como profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), “Un señor que no voy a nombrar” perfeccionó su peculiar arte de enseñar y de hacer de la física algo accesible y divertido. En sus cursos, siempre prácticos, ha llegado a colocar su cabeza delante de un martillo demoledor o a aplicarse una sobrecarga de trescientos mil voltios para explicar conceptos básicos a sus estudiantes. En Por amor a la física, “Un señor que no voy a nombrar” responde a preguntas curiosas: ¿Es posible que seamos más bajos estando de pie que estando tumbados? ¿Por qué los colores del arcoíris siempre están ordenados del mismo modo? ¿Sería posible tocar alguno con la mano? “Un señor que no voy a nombrar” acompaña a los lectores en un viaje maravilloso abriendo nuestros ojos ante la increíble belleza y el poder con el que la física puede revelarnos los mecanismos ocultos del mundo que nos rodea. «Para mí», escribe “Un señor que no voy a nombrar”, «la física es una forma de ver lo espectacular y lo mundano, lo inmenso y lo diminuto, como un bonito y emocionante conjunto de interrelaciones», «sumerjo a las personas en su propio mundo, el mundo en el que viven y con el que están familiarizadas pero que todavía no abordan como físicos.» “

Preciosas palabras las de “Un señor que no voy a nombrar”, pero que lo hubieran sido más aún si no hubiese dedicado los años de su senectud a, presuntamente, acosar a sus alumnas del curso online pidiéndoles fotos con poca o ninguna ropa. Y es que, como las cabezas a veces se trastornan, “Un señor que no voy a nombrar”, astrofísico experimental, tal vez ha decidido cambiar su amor a la física por el amor a las físicas, algo muy lícito si no es delinquiendo, y tal vez también piense que se ha confundido de campo de estudio y esté ahora más interesado en otros tipos de sistemas binarios y agujeros negros. Todo el asco que me provocan ese tipo de comportamientos creo que me los voy a reservar para el podcast, que promete ser jugoso.


Como siempre, encontraréis otras opiniones en las reseñas de Desgraciaíto, Carmen, Paula y Bichejo, y esta vez prometo que no tengo ni idea de si vamos a salir por soleares, requiebros, tarantos o bulerías.

4 comentarios:

El niño desgraciaíto dijo...

Ha sido un libro fallido, sin duda. A ninguno nos ha entusiasmado y a alguno se le ha atravesado. Una pena. Esperaba bastante más. A mí me ha gustado, aunque no he sentido emoción en ningún momento. Lo del gafe del club es terrible...

Pau dijo...

Quiero y no puedo, exactamente... jo

Carmen J. dijo...

Es así. Si sabes, no tiene el menor interés salvo la vulgariración y si no sabes no te enteras de nada.

Un libro absurdo. Se debería haber quedado con sus vídeos, que eso es más facilito. Que le den morcilla.

Bichejo dijo...

Va de más a menos, según se va complicando nos va perdiendo como público.

El primer tercio sí me entretuvo, luego pasé, y ya la astrofísica me dio ganas de abandonar. Terminé porque me quedaba muy poco y porque cuento con abandonar en marzo XDDD