viernes, 3 de junio de 2011

Los sensacionales

Existe una cualidad de la que carezco y que admiro infinitamente cuando la detecto en los demás, no sé levantar expectación, no sé hacer que lo normal parezca fuera de lo común, no soy capaz de hacer que algo mío parezca bueno, mejor que lo de los demás, interesante, digno de envidia. Imagino que la culpa es mía porque no suelo dar importancia a nada, sobre todo si ese nada es algo material, no sé si me explico. A ver, por ejemplo, soy incapaz de cantar las bondades de un par de huevos fritos con patatas a pesar de que existen seres humanos que son capaces de hacerte sentir mal por no estar en ese preciso momento mojando en su yema, dale que te pego, tubérculo en mano. Para mí, una patata no deja de ser una raíz abultada y un huevo un conjunto de masa orgánica que una gallina expulsa por su ano, no hay poesía, no hay tema, por mucho que lo adornes, por muy bien que lo cuentes. Es, soy, así de triste.

Sin embargo existe una raza de seres a los que voy a llamar los sensacionales, capaces de elevar su huevo con patatas a la categoría de fetiche, de objeto de culto, de obsesión, de obra de arte. Son esa clase de seres humanos que te hacen sentir que el sol ha salido solo para ellos y que por mucho que te expongas a una quemadura de tercer grado lo que achicharra tu piel y te hace estornudar no es más que un sucedáneo de estrella, el puto astro rey destronado. Son personajes que si es necesario son capaces de elevar a la categoría de acontecimiento planetario hasta una amputación, te los encuentras y pueden perfectamente decirte “me ha pasado algo sensacional, me han contado un dedo del pié”, y cuando pones cara de alucinación pueden rematar la faena diciendo “es tan ideal que lo he embalsamado, ¿quieres verlo?” y joder, ¡lo consiguen!, por unos segundos matarías por ser tú el peatón deshuesado.

Es importante no confundir a los sensacionales con los que de verdad tienen motivos para la presunción, aunque no sea de inocencia. Para ser un sensacional tienes que conducir con aire de ferrarista un Xsara Picasso, pero si lo que tienes de verdad es un Ferrari y vacilas eres otra cosa muy diferente, eres un chuloputas, y un sensacional siempre será alguien entrañable y cotidiano. Diferenciarlos, así de buenas a primeras, es bastante fácil, si te cuentan algo y sientes la necesidad vital de soltar a tu interlocutor una buena hostia de autodefensa es que no es un sensacional, es un gilipollas, y los sensacionales no lo son. Un sensacional lo que te tiene que causar es estupor, generarte esa sensación de envidia y deseo seguida de un ¿me lo está diciendo en serio?, ¿qué hay más allá?, ¿qué no veo? Hasta que te das cuenta de que no hay ni maldad ni trampa ni cartón, simplemente su vida está pasada por el prisma de lo fantástico y de lo supremo.

Lo mejor de los sensacionales es que hacen del mundo un lugar mejor, porque por unos segundos te tragas su cuento y hasta compartes su optimismo alucinógeno, quieres conducir su Citroën que es tan patata como el tuyo, quieres ser el padre de sus hijos que suelen ser mucho más feos y zotes que los propios, hasta quieres tener a su perro y recoger sus heces bolsa en mano. Sufres porque no has ido al pueblo más cutre de la España más profunda, que puede ser el suyo o no, eso es lo de menos, lo importante es que haya estado, y te lo vende como si fuera el hijo del alcalde, con pasión no fingida hasta que consigue que vayas a verlo y te cagues en su calavera cuando lo único que te llama la atención es el campanario de la iglesia, y no por bonito, sino porque crees que sería un sitio apropiado para colgarlo. Y se lo perdonas, porque es un sensacional y cae bien, y te la cuela una y otra vez, hasta es capaz de crear tendencia y que todos seamos capaces de adorar a un banano.

Si alguien piensa que escribo llevado por la envidia la verdad es que acierta de pleno, pero si piensa que es una crítica destructiva se equivoca de cabo a rabo, porque yo a los sensacionales les rindo pleitesía, por eso aclaro que este post es más bien un homenaje a esa gente mucho más inteligente que yo, mucho más práctica, que sabe lo que quiere, que es feliz, que da buen rollo, que nos atrapa con sus cosas y temas cotidianos, iguales que los tuyos y los míos, pero que es capaz de transformarlos en una aventura de dragones, príncipes valientes y una princesa de pechos turgentes y lágrima fácil que compra toallitas desmaquilladoras en la sección de droguería de cualquier supermercado.


You!
I wanna be like you
I wanna talk like you
Walk like you, too
You'll see it's true
Someone like me
Can learn to be
Like someone like me
Can learn to be
Like someone like you
Can learn to be
Like someone like me!

7 comentarios:

Explorador dijo...

Me siento identificado con los "no-sensacionales" xDD y me he reído con lo de los sí sensacionales, aunque, curiosamente, ando con una opción de trabajo para el cual tengo que aparentar serlo, o parecerlo...que lío.

Y que oportuno y atinado tu post, con esa mala leche como mirando para otro lado...eso me mola :DD

Un abrazo ;)

El niño desgraciaíto dijo...

Pues un tipo que no acabo de identificar, aunque me he reído.

Anniehall dijo...

Tienes razón hay que admirarlos e intentar imitarlos. Para ellos tu propia vida sería mucho mejor que para ti y disfrutan mucho más de las cosas.

pseudosocióloga dijo...

Pues yo creo que es un problema de autoestima, el tuyo por envidiarlos y el de ellos por necesitar exagerar todo lo suyo.
A mi me gustan los que aparentemente pasan desapercibidos pero tienen una vida interior rica.
Otra cosa sería si estuvieramos hablando de pesimistas y optimistas, pero ¿no es eso, no?

molinos dijo...

A mi me flipa El libro de la selva.

Juanjo ML dijo...

Explorador llevo una semana que soy solo maldad, a ver como empiezo ésta... tú ya eres sensacional pero en un sentido mucho más amplio, si tienes que rebajar el listón por un trabajo hazlo, total todos sabemos que el trabajo solo es una obra de teatro.

ND, no me lo puedo creer, aunque a lo mejor es porque eres bastante mejor persona que yo, tú fijate y pregúntale a Annie si lo son o no, porque ella entiende perfectamente de qué estoy hablando :)

pseudosocióloga, no, no es un tema de optimismo y pesimismo, es como dices un problema de autoestima, algunos se creen demasiado estupendos y otros nos sentimos como unas setas. Pero bueno, eso ya lo expliqué hace 225 posts :)

molinos, verdad que es de lo mejor? de las que son en 2D El libro de la selva y Aladdin son mis favoritas

Gordi dijo...

A mí me pareces sensacional.