miércoles, 3 de agosto de 2011

¿Zombi o fantasma?

Volviendo al tema de la muerte, sí, ya sé que estoy un poco pesadito, pero las experiencias traumáticas es lo que tienen, hay que exorcizarlas. Pues eso, que estaba yo pensando que si por alguna extraña circunstancia algún día me tengo que morir no me gustaría dejar las cosas tal cual, quiero decir, ¿me muero y catapum chinpum, o me busco las mañas para volver a dar por saco a los que me sobrevivan? Total, ¿qué hace un tío tan simpático como yo esparcido en cenizas o dando de comer a los gusanos si puedo volver a este mundo para ajustar cuentas y, de paso, descojonarme un rato?

Eso sí, no se puede volver de cualquier manera, hasta en esto de volver del más allá tiene que haber clases, por ejemplo, nada de mediums ni de ouija, ¡por favor!, que para conversaciones en las que nadie se entera una mierda y se acaba inventando la mitad ya he tenido suficiente con mi abuela, y problemas de falta de cobertura ya he tenido suficientes con Movistar, el menda por ahí no pasa ni muerto, menudo canteo. Además, ya me estoy imaginando a los cachondos que me invoquen tomándome el pelo, si desea manifestarse indignado mueva el vaso al uno, si desea manifestarse calmado mueva el vaso al dos, vamos que ouija ni de coña. Tampoco me iría eso de aparecerme representado en una pared, porque aunque da un miedo de la leche, con la suerte que gasto el día de la impresión salgo con la mismita cara de atún rojo que tengo en el carné de conducir, y bastante vergüenza voy a pasar los próximos diez años delante de cualquier agente de la benemérita como para inmortalizarme así en un trozo de cemento mientras que la peña me mira saltándoseles las lágrimas, nanay, además, con lo gilipollas que nos estamos volviendo igual hacen allí mismo un museo y salgo en un sello. Esto incluye cualquier tipo de representación como por ejemplo aparecerse representado en una tostada, es cutre, ni de coña.

Por eso me debato entre convertirme en un zombi o en un fantasma. Lo de zombi a simple vista la verdad es que es un poco mierda, mucho nombre que acojona, ¡uy, soy un zombi, cómo me las gasto!, pero a la hora de la verdad eres un piltrafilla. Si te lo montas por tu cuenta igual está bien, pero lo normal es que si eres zombi, que por cierto es una de las cosas más normales de la vida, es que acabes enrolado en un ejército de seres lentos y estúpidos, con menos cerebro que la calavera de Hamlet para ser destrozado como carne de cañón. Si yo me convierto en zombi, estoy seguro de que según salgo de la tumba el jefe de los zombis me manda de extra al Resident Evil y acabo despedazado por cualquier crío de quince años pajillero y lleno de granos. A pesar de ello, ser zombi no lo descarto del todo, me pone, si la resurrección me respeta la poca inteligencia que me queda, y parte de la mala leche, creo que podría llegar a ser un zombi estupendo, sobre todo porque con esta cara no necesitaré mucho atrezzo para ir acojonando. Yo de zombi debo hacer llorar a los leones del congreso, a la bruja mala del oeste, ¡hasta a los Mossos d'esquadra!

Si zombi ya tiene caché fantasma debe ser lo máximo, puedes hacer lo que te salga de las pelotas, aparecer, desaparecer, atravesar puertas y paredes, hablar en inglés con Whoopi Goldberg con acento de Manhattan, conseguir un crédito de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, ¡eres el puto amo!, el mundo, por muy etéreo que te parezca, está en tus manos, salvo porque no te puedes comer un bocata de tortilla de patata, pero claro ¿qué es eso comparado con hablarle en la oreja a Whoopy? Como fantasma puedes jugar con la impresión de los primeros encuentros, y yo lo sé porque he visto uno, y rematar dando la brasa sin piedad a tu víctima, a fin de cuentas tienes mucho tiempo libre y pocas preocupaciones, puedes pasarte horas dando la tabarra a quien te apetezca sin que el pringado de turno pueda hacer nada por librarse de ti, eso sí, un consejo voy a darle al futuro espectro, nunca, pero nunca jamás, hay que aparecérsele a la suegra, ella es una profesional y tú estás empezando, y, además, es fácil que por mala pécora acabe penando como tú, con la diferencia de que ella ya sabe que estás esperándola, uf, lo pienso y me da un mal rollo total porque entonces ya no vale pedirse zombi para despedazarla.

Para terminar voy a poner unos ejemplos didácticos, basados en alguna de las experiencias amorosas más traumáticas de mi juventud, para decidir cuando merece la pena ser zombi y cuando fantasma: Caso 1, amor platónico de tu vida que cuando le pides salir te dice con lágrimas en los ojos que no está preparada para una relación pero que sorprendentemente comienza a salir con el más mamón del barrio pasada una semana, ¿zombi o fantasma?, pues está clarísimo que fantasma, para que cada vez que te vea sienta el mismo horror que le corroe por dentro cuando se levanta junto al hijoputa de su marido todas las mañanas. Caso 2, rollete al que vas a visitar cuando está de erasmus en Germania y que según bajas del avión te cuenta que tiene un novio alemán y que has ido para nada, ¿zombi o fantasma?, pues clarísimo también, ni una cosa ni otra, que tuvo el detalle de colocarme en el piso de sus amigas macicísimas y resaladas, puedo prometer y prometo que al pisar Barajas su deuda estaba saldada. Caso 3, bicho infecto que aprovechando que me voy de vacaciones se va con mi mejor amigo a la playa y no precisamente para jugar a las palas, ¿zombi o fantasma?, pues de manual, rifle Remington 7400 en vida para mi amigo y para ella zombi, pero zombi armado con una motosierra y una máquina de hacer carne picada, para perseguirla por tierra mar y aire hasta Salou y allí mismo escabecharla.

Muahahahahahahahaha

5 comentarios:

Gordi dijo...

A mí lo de la muerte me encanta pero yo no quiero volver en forma de nada. ya es bastante putada tener que estar aquí así, sin pedirlo ni nada, como para estar sin pintar un pimiento.

Nah, yo ni zombie ni fantasma. Sólo recuerdo.

No dijo...

jajjajajajjajaja que entrada más genial!!!! me ha encantado Juanjo.

Esta claro...fantasma, si o si, tiene más cache, más posibilidades lo mires por donde lo mires y no huele mal.
¿No has leido mi entrada sobre Morti en mi blog? mi fantasma si que vivia de puta madre (supongo que lo seguirá haciendo...).

Yo quiero volver, pero para hacer todo aquello que no me haya dado tiempo y para ver en directo como siguen viviendo los que más quiero, para ayudarles; y a los que no quiero para chincharles con sustos jejejejjeejeje
Me lo voy a pasar teta como me convierta en fantasma....(ya me estoy frotando las manos ;)

Besi

Anónimo dijo...

Alpla:
mejor volver reencarnado en Consejero de urbanismo. sumas el caché de ser un fantasma y el ansia devoradora de un zombi.
y de paso te ahorras el ser despedazado por un pajillero en su televisor.

Explorador dijo...

Fantasama, no doubt. Son aristocráticos y decadentes, no como esas masas de zombies que parecen chusma :DD

Peter dijo...

Yo lo de zombi no lo veo, así en plan vídeo de Thriller , ya es uno feo en vida como para ser más feo aún de muerto.

Me mola el plan fantasma que no se cosaca de Sexto Sentido o mejor aún el de Ghost que hasta se lo sigue montando mientras la parienta moldea arcilla