lunes, 14 de marzo de 2011

Juanjo busca su sitio

Este es un post que lleva mucho tiempo dando vueltas en mi carpeta de borradores, a medio escribir, esperando un día de defensas bajas para salir de su madriguera. Hoy es ese día, la culpa es de molinos que me ha dejado tocado.

Hace mucho tiempo, cuando esto de internet estaba en pañales yo escribía cartas, cartas a gente que conocía a través de chats alocados en conexiones por telnet, era la pera. Por supuesto que el fin último de aquello era ligar, bueno era el fin único, y milagrosamente funcionaba, pero ese es otro tema que hoy no viene a cuento. El caso es que conversación tras conversación, carta a carta, llegué a hacer amistades a las que contaba mis cosas como ahora las cuento en este blog, era estupendo, sobre todo la sensación de recibir una carta de verdad llena de palabras de verdad, escritas por personas que no eran de mi mundo, ni geográfica ni emocionalmente, con puntos de vista totalmente diferentes, con historias alucinantes que lo mismo me hablaban de Jacques Brel, con cancionero incluido, que de musicales de Broadway, con algún CD también de regalo. Hoy encuentro algo de ello en este blog, afortunadamente, con un delicioso bollo clandestino de canela para recordármelo.

Cuento esta historia porque he recordado una de aquellas cartas, una carta de varias hojas que partió llena de angustia vital camino de Barcelona, una carta que me marcó durante bastante tiempo en la que contaba lo perdido que me encontraba al darme cuenta de que el paraguas de mis padres ya no me tapaba. Ahora que soy padre, soy consciente de que en parte no tenía razón, y que además era bastante injusto, pero me encontraba bajo los efectos de shock que me producía ver que la infalibilidad de mis padres era bastante más dudosa que la del Papa. Imagino que a todo el mundo le sucedería, pero ser consciente de que mis padres tenían problemas que no sabían bien cómo solucionar, incluyéndome a mí, que era una oveja descarriada, me cambió el chip, ver que eran de carne y hueso, con defectos y virtudes como los de cualquiera no entraba en mis planes y me costó mucho aceptarlo.

Ahora me doy perfectamente cuenta de lo iluso que era, y de lo buenos que ellos habían sido haciendo su labor de padres, consiguiendo hacerme creer durante veinte años que en realidad sabían lo que se traían entre manos, que tomaban siempre la mejor decisión en aras de un interés superior que a veces entraba en conflicto con mis intereses particulares a corto plazo, pero ni eso lo dudaba, por mucho que me fastidiaran. Habían hecho de ello un arte, y ahora que me toca a mí tomar su papel me doy cuenta de que no sé ni por dónde empezar, me encuentro tan perdido a la hora de ser padre como delante de una página en blanco. Al final me veo improvisando y trato de hacerlo lo mejor que puedo, pero intuyo que mis mejores intenciones se estrellan contra una pared invisible que es la ignorancia, y me veo cometiendo los mismos errores que cometieron mis padres, y muchos más, a pesar de haberme jurado millones de veces que nunca actuaría como ellos. Hay días en los que me siento un padre horrible y desnaturalizado.

Porque ser padre no te da superpoderes, como mucho te vuelve más precavido y responsable, pero ni de eso estoy seguro. Además, o por lo menos a mi me ha pasado, no se llega en un día al clímax del amor paternal, sería demasiado bonito. Al principio crees que es lo mejor que te ha podido pasar en la vida, pero realmente ves a tu hijo como un ente extraño, le quieres pero no es ni una caricatura de lo que le vas a querer, te preocupas pero no es ni un ápice de lo que te vas a ir preocupando, cada vez más, superando etapas a la velocidad del rayo con la duda de si lo estarás haciendo bien, tomando decisiones que crees a vida o muerte y que son un juego de niños comparadas con las que te quedan por tomar, sabiendo además que tu papel consiste en ser una especie de respiración asistida hasta el día que pueda hacerlo por él mismo, arriesgándote a meter la pata y que un día te lo eche en cara, uf, qué agobio, prefiero no pensarlo.

Me encuentro como sumergido en un capítulo de Juanjo busca su sitio, haciendo malabarismos para equilibrar su espacio y el mío, aprendiendo a ser más calmado y más paciente, más travieso también, tratando de volver a ser el niño que fui cuando estoy a su lado. Porque en esos momentos solo está él, con su inocencia no fingida, con su inquietud y con su alegría, con su bendita inconsciencia que ha de perder, y se me parte el alma al pensarlo. Él, que no sabe todavía cómo es su padre ni cuales son sus miedos y sus miserias, que me recuerda sin quererlo que es en este mundo donde debo estar, como un ancla que me fija a la vida, para que no me escape de la atmósfera como si fuera un globo de helio que el viento se va llevando.

14 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Uf.

A veces me alegro mucho más de lo normal de no haberme reproducido...

Juanjo ML dijo...

Teresa, pues si piensas eso después de leerme es que me he debido explicar muy mal.

molinos dijo...

a ver..mañana tendre que escribir algo que den buen rollo.

La parte buena de todo este proceso es que entiendes mejor a tus padres. Y coincido contigo que el momento ese en el que descubres que tus padres no son infalibles...en el que les ves defectos...da mucho miedo...da vertigo y marca un hito.

molinos dijo...

ssssssseguimientooooo

Teresa, la de la ventana dijo...

Al contrario, Juanjo, te has explicado de maravilla. Porque es así, con sus luces y sus sombras. Pero hay que ser muy valiente para hablar de las sombras, asumirlas y tirar para delante.

El niño desgraciaíto dijo...

Coincido con molinos que al ser padre entiendes mucho mejor a tus padres. Yo creo que ahora los quiero más, incluso.

Para ser padre no hay manual, como no lo hay para nada en la vida, el problema es que tus acciones afectan a otro, pero no hay otra manera.

Supongo que cuando empiecen a andar solos por la vida lo pasaremos muy mal, pero cuando veamos que toman sus decisiones y que no les va mal nos sentiremos muy orgullosos de ellos.

Juanjo ML dijo...

moli, hoy ya es mañana, me debes una sonrisa. Del resto, pues qué te voy yo a decir que no sepas :)

teresa, no es cuestión ni de ser valiente ni de nada, has decidido tener un hijo sin saber qué es tener un hijo, ya no te queda más remedio que tirar para delante de la mejor manera posible porque ya no va a desaparecer nunca de tu vida, y es genial que así sea. No hay más, no los descambian :)

ND coincido completamente, en lo de los padres y en el futuro orgullo que espero sentir. Pero siempre desde la perspectiva de que el niño que hoy tenemos no nos pertenece, que tendrá derecho a hacer su propia vida y a tomar sus propias decisiones que seguro muchas veces no nos van a gustar. Y no lo digo por ti, que conste, pero me horripila toda esa gente que habla de sus hijos como una propiedad más y que no soportan que les hagan un arañazo de la misma form qe se enfadan cuando les rayan el coche.

Anniehall dijo...

Yo creo que lo más difícil es justo encontrar ese equilibrio entre darles la libertad de ser ellos mismos y equivocarse, solo darles las herramientas para elegir y hacerse el menor daño posible en el proceso en lugar de obligarles a ir de tu mano por el camino que tú has elegido para ellos pensando que era el mejor. Hay veces en que la frontera es muy difusa.

molinos dijo...

Ja. Me parto.

Ayer no había visto la foto desde el movil..¡¡estás igual!!

Juanjo ML dijo...

Uf, Annie, eso es dificilísimo, y eso pensando en que sea uno solo quien tome las decisiones, tomarlas en pareja y atinar ya es titánico :)

Gracias moli, con este comentario a partir de ahora tendré el mismo interes que una larva xD

Teresa, la de la ventana dijo...

Por cierto, eras monísimo...

Explorador dijo...

:)

Cuando era pequeño, también pensaba que "los mayores" (y los padres estaban incluídos en esa categoría fuera cual fuese su edad) siempre eran maduros, responsables, serios, etc...y lo veía como una especie de protección frente a la locura del mundo que aparecía por todos los lados. cuando crecí, me dí cuenta de que eso era ligeramente distinto :D

Pero también creo que ser padre es lo más difícil que hay, y que hay que tener alguna de esas virtudes de "los mayores" , y creo que tú cumples muchas. Estoy seguro de que, a pesar de las dudas, lo haces muy bien, y eres muy feliz junto a tu niño. De lo que me alegro mucho :)

Un saludo.

Sabática dijo...

Yo tendría algunas cosas que "echarles en cara", y eso no hace que les quiera menos, y sí que les entienda más.

(Me ha quedado como una sentencia, pero es que es así)

Lo del globo de helio maencantao.

:)

Juanjo ML dijo...

Gracias por el voto de confianza Explorador, espero que mi hijo algún día llegue a sentir por mí lo que yo siento por mis padres. No sé si lo hago bien solo lo intento, por muy tópico que suene decirlo, bueno a fin de cuentas no es tan dramático, es como montar en bici, solo hay que pedalear para no caerse :)

Sabática, sí, suena como una sentencia :) pero cosas que echar en cara se tienen con casi todo el mundo y casi ninguno de ellos ha hecho por nosotros absolutamente nada. Cuanto más les entiendo más les perdono.