domingo, 6 de marzo de 2011

Vivir al día (crónica del desengaño)

Me pregunto cómo será vivir siendo un descerebrado, siendo un despreocupado total de todo lo que pasa a tu alrededor, no lo sé y nunca lo sabré. Sin embargo existen diferentes niveles de preocupación, el más habitual es saber que las cosas no son maravillosas y vivir con ello, imagino que es el punto en el que todos más o menos vivimos, porque pararse a pensar es un ejercicio a veces agotador, más cuando es en vano. Además, es algo que no cura la experiencia, se es así o no se es y si lo eres te fastidias, punto pelota. Por eso admiro tanto a los que pasan siempre de puntillas, a los que no se mojan jamás y son capaces de caminar sobre las aguas, los que pueden dormir a pierna suelta por mucho que escuchen las bombas explotar a su alrededor, son mis ídolos, no son humanos, son conceptualmente lo que más puedo asimilar a los dioses.

Siempre digo que cada persona es libre de poner el listón de lo que le hace sufrir, habrá a quien le provoque un ataque de ansiedad perder su coche oficial, igual es hasta parecido a la ansiedad de no poder pagar la hipoteca, aunque evidentemente a los ojos de los demás no lo sea. Por eso, y porque somos estupendos, somos capaces de sentir asco, comprensión o lástima, por eso unos son capaces de tomar un fusil para defender sus ideales y otros nos morimos de miedo solo con pensarlo, por eso unos ponen sin pensárselo el cazo y otros resignadamente lo pagamos, la naturaleza humana es así de variopinta. Pero me voy por las ramas, porque esta nueva pedalada lo que trata de contar es que llevo unos días completamente desubicado, preocupado, a merced de los elementos, y no tiene que ver con los problemas del último año, que, centímetro a centímetro, como en la primera guerra mundial, vamos venciendo.

Creo que todo viene de los despidos salvajes en mi empresa, no por los despidos en sí, que los podría llegar a entender, y remarco lo de podría, sino por las malas maneras, me han dejado el mal sabor de boca de una relación rota, porque yo creía que las cosas allí se hacían de otra manera. Alguno pensará que vivo en otro mundo, pues sí, vivo en otro mundo, porque la sensación de pánico porque algo va muy mal me llega ahora cuando el campo de batalla está lleno de cadáveres descuartizados. Me veo vulnerable, desprotegido, sin capacidad de poner una barrera que defienda lo que ahora es mi vida y a los míos, al capricho de lo que los números y las filias y las fobias quieran, y lo que más me molesta es que yo no he hecho nada diferente a lo que he hecho siempre, currar como un león y pagar mis impuestos sin rechistar, será el peaje por vivir en el lado amable de este mundo tan injusto.

Porque creo que algo está cambiando en el mundo a un ritmo tan rápido que no nos estamos dando ni cuenta dentro de nuestras apesebradas mentes occidentales, y lo vamos a pagar caro, sobre todo los que hemos vivido siempre al día y ni hemos hecho los deberes ni hemos guardado nada para mañana. El colmo es que hemos creído que las cosas estaban bien así, comprando petróleo barato, ropa de saldo y productos electrónicos que traemos de Taiwán por menos de lo que cuesta transportarlo, nos jactamos de que así sea pero en el fondo es una inmoralidad que algún día pagaremos, y no voy a aceptar el argumento de que para eso está el mercado, de eso nada, la miseria es miseria y el abuso y la explotación a su costa es moralmente repugnante. Además, una de las cosas que me ha dado viajar es saber que encima de cada chabola, favela o casa de mala muerte hay una enorme antena parabólica, ahora existe internet, vamos, que nos estamos meando encima de ellos y se lo estamos enseñando.

Lo cotidiano me supera, lo doy por hecho y no le presto importancia, a lo mejor por eso este blog es un rollo que casi nunca entra en el día a día, pero sin embargo creo que voy a darle mucha más importancia a partir de ahora porque seguramente lo que yo considero trivial mañana será una quimera, porque me merezco un poco disfrutar de lo que tengo, que es mucho, porque hoy es domingo, luce el sol y quiero aprovecharlo.

3 comentarios:

Explorador dijo...

Olé por el último párrafo. La situación actual es...pues como dices, estamos entre aquellos que nos rigen y los que no tienen nada, y supongo que el miedo a perder lo que tenemos nos puede más que el ansia de justicia. Pero en fin, aquí también luce el sol, así que lo compartiré un poco contigo :)

P.D: "Cría Bancos y te sacrán las pensiones" leí ayer en una pintada...ay.

Un abrazo :)

Anniehall dijo...

Cuando unos explotan a otros no es libre mercado.

Juanjo ML dijo...

Explorador, es una frase genial, no hay nada como la sabiduría popular!!! y ese es el tema, el miedo a perder lo poco que uno tiene, por mucho que otros no tengan nada. En fin, creo que es la definición de volverse conservador.

Annie, está claro, pero cuando la parte anterior a cómo ha llegado esto a mí no existe ni importa podemos equivocarnos. Es parecido a decr que las cosas eléctricas no contaminan, pues no en nuestro enchufe, desde luego, pero pocos se paran a pensar en cómo se genera la electricidad al otro lado del cable.