domingo, 1 de diciembre de 2013

Las lunas de Júpiter


Este mes en el Club de Lectura 2.0 hemos leído “Las lunas de Júpiter” de Alice Munro, flamante ganadora del premio Nobel. La verdad es que esta buena mujer escribir, lo que se dice escribir, escribe muy bien, pero que muy bonito, otra cosa es que esta serie de relatos cortos no cuente nada, pero qué bonitos oye. Y prometo por la mano incorrupta de John Irving que yo he puesto de mi parte, que hasta me he leído algunos de ellos dos veces, pero nada, mi cerebro ha retenido menos que la vejiga de Concha Velasco, ¿y por qué? os preguntaréis, pues porque este libro no cuenta absolutamente nada interesante, está más hueco que un buñuelo de viento, es tan vano y tan vacío pero tan bello que se ha ganado por unanimidad el primer premio del Certamen de Literatura Sofía Mazagatos.

Dicho todo esto, y es bastante más que lo que el libro merece, debería despedirme y terminar el post aquí, pero claro, no estaría a la altura de lo que este glorioso club espera de mí, así que tendré que contar algunas cosas más. La primera es que el libro nos habla de la vida de varias mujeres en Canadá, un país maravilloso en el que debe hacer un frío de mil demonios, tal vez por eso esta mujer y sus protagonistas son tan planas, porque se les ha escarchado la sangre en las venas, y mira que Alice se empeña en que parezca que sus vidas son chungas de la muerte, pero “nasti de plasti”, dan pena pero más por pavas que por otra cosa, sus tribulaciones son tan interesantes como detenerse a mirar como crecen los pelos del pecho y la acción tan trepidante como ver saltar a la comba a las dos neuronas que habitan en el cerebro de Ana Botella.

Pero no todo es malo, por lo menos es un libro corto, solo doscientas y pico páginas que me han ayudado a comprender ciertos conceptos de la relatividad, del espacio y del tiempo. Está claro que si Einstein hubiera tenido a mano este libro, hubiera demostrado en medio segundo que el concepto de espacio y tiempo no puede entenderse como algo plano, porque leerlo acorta la vida y estira el tiempo; además, los cabezazos que he pegado durante su lectura explican de manera empírica la teoría de la relatividad especial que trata de la física del movimiento de los cuerpos en ausencia de fuerzas gravitatorias. Si no tengo una almohada a mano juro que me hubiese desnucado y nunca nadie os habría contado esto. Por cierto, ¿os he hablado ya de Canadá? Está lleno de castores, son unos animalitos muy simpáticos.

Volviendo al libro, hay que dar a Alice, que es una escritora estupenda, el mérito que tiene, porque ha conseguido vivir del cuento, algo que yo nunca conseguiré, tal vez porque Alcorcón no es Ontario y yo no he nacido en una granja en la que aprender a relatar historias de gente atrapada en el tiempo, de perdedores absolutos a los que se les escapa la vida a base de consumir monotonía, algo que para Alice debe ser un drama vital jodidísimo que no sabe transmitir al sufrido lector que, si tiene dos dedos de frente, pasará de sus personajes y acabará los relatos con la única esperanza de ver si se tiran desde la torre más alta de Toronto, esa desde la que se ve Toronto entero. Porque ese es el mayor problema de este género, que se queda en nada, que no te da tiempo ni a engancharte a una historia ni a tomar simpatía por los personajes, por mucho empeño que pongas.

Por eso, os recomiendo la lectura de cualquier otra cosa que no sean los relatos de esta buena mujer, me agradeceréis el consejo. Pero como para gustos los colores, y de eso sabemos mucho en este sufrido club, os recomiendo que leáis las reseñas de DesgraciaítoCarmenLivia y Bichejo, a lo mejor ellos, con su verbo fácil, son capaces de arrastraros por el camino que va de Winnipeg a Júpiter pasando por la perdición.

5 comentarios:

El niño desgraciaíto dijo...

Jajajá. Ay, qué risa! A mí me ha parecido lo mismo que a ti. Eso de mirar crecer el pelo viene que ni pintado. Es aburrido y coincido contigo en que no cuenta nada, no hay más historia que la que el lector quiera imaginarse, pero de lo que los angloparlantes llaman 'gist' ni rastro.

Carmen J. dijo...

Se ve que no te ha gustado, no...
Pero de ahí al premio Sofía Mazagatos, igual te has pasado un poco! XDD

Bichejo dijo...

A mí tampoco me ha gustado, pero creo que eres excesivamente destructivo en tu reseña.

Se nota que tú no estabas todavía cuando "La vida entera"...aquí se ha venido a sufrir.

Newland23 dijo...

¿Excesivamente destructivo? Ni mucho menos, me he censurado muchísimo!!!

Y el premio Sofía Mazagatos debería ser anual en nuestro club, aunque Carmen se oponga, habrá que recurrir a la democracia y votar si se instaura :)))

loquemeahorro dijo...

¿Lo de "consumir monotonía" es tuyo? Porque es francamente bueno.

No creo que el problema sea el género, yo he leído muchos cuentos que sí me han enganchado. El problema sospecho (sin haberlo leído pero después de leer tres de vuestras reseñas) está en lo que tú has dicho: un gran estilo, y mucha vacuidad.

Me recuerda a otros autores, que después de un relato (o lo que es peor, una novela) cierras el libro y piensas "Bueno ¿y?"