orgullo.
(Del cat. orgull).
- m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.
Nunca me he sentido muy orgulloso de mi mismo, eso
es así, y me moriré con la sensación de no haber hecho nunca nada
del otro mundo. A ver, no quiero decir que no haya cosas de las que
me sienta orgulloso, que no hay tampoco que pecar de falsa modestia,
pero sé que no pasaré a la historia por nada relevante. Hay una
canción de Bénabar, un cantautor francés que me gusta mucho, sobre
todo por lo irónico de sus letras (no ésta precisamente que es pura melancolía), que me
recuerda mucho a lo que siento ahora:
Moi qui frôle les quarante ans
J'ai pas fait progresser la science
J' découvrirai pas de continent
Faut voir les choses en face
Al borde de los cuarenta ni he hecho progresar la ciencia ni descubriré un continente, las cosas como son. Os la enlazo al final del post.
Es algo que asumo, sobre todo en estos tiempos de
vacas flacas emocionales que me van limando las aristas a palos,
hasta hacerme blandito, ¡quién me ha visto y quién me ve! En estos
tiempos en los que junto con mi pelo veo desaparecer buena parte de
mi rabia juvenil, siento cosas que antes me parecían secundarias y
una de las principales, y que además me llama mucho la atención, es
la exaltación de la amistad, y donde escribo amistad quiero decir
realmente del cariño. Si me hubierais conocido con veinte años,
cuando era arisco como un gato, entenderíais mejor la importancia
que tiene para mí ahora al tema.
Lo disfruto como un niño.
Mucha culpa de ello, la tiene alguna de la gente que
pasa por aquí, y que espero que no haya sucumbido todavía a la
tentación de dejar de leer este rollo repollo, gente que empezó
haciéndose un huequito muy pequeño en mi vida y que ahora me
resulta necesaria, que me hace la vida divertida y que,
afortunadamente, me regala parte de su tiempo y me hace feliz con su
compañía. Pero, y a eso es lo que iba en el post, es gente
absolutamente brillante, por mucho que intenten aparentar cualquier
otra cosa, en el mundo 2.0, por mucho que vayan de rubias, o de
cualquier otro color, por la vida de los unos y los ceros.
Por eso, cuando veo que sacan al mundo su lado más
talentoso, y las leo por esos blogs del mundo escribiendo cosas
realmente fantásticas, cambiando de registro y estilo con la
facilidad que lo han hecho, noto como una ola de orgullo me recorre
el cuerpo, y me gustaría tenerlas delante para comérmelas a besos y
decir a todo el mundo sacando mucho pecho que son mis amigas. Y es
que, claro, si volvemos al principio del post y hacemos caso de la
definición de orgullo que nos proporciona el diccionario, y vamos a
eso de la estimación propia, solo me cabe pensar que me siento
orgulloso de lo que ellas hacen porque las considero ya algo mío,
forman parte de mi vida 1.0.
Pero nunca hablaré de estas cosas con ellas, ni las
haré un post bonito que las haga llorar, a no ser que sea de risa,
porque ellas y yo sabemos que, en el fondo, estas cosas sentimentales son una pérdida
de tiempo.



