martes, 10 de noviembre de 2009

Experiencias turcas (I)



Los que me conocéis bien sabéis que adoro Turquía y a los turcos, allí fui feliz cada uno de los días que pasé durante mis tres viajes de ¿trabajo? Admito que fueron las vacaciones mejor pagadas de mi vida y además de propina me encontré con unos compañeros a los que ahora puedo llamar sin excepción amigos. La vida a veces te sonríe, Chok teşekkür ederim!!!!!!!!!!!

Podría contar anécdotas de todos los tipos, imagino que si este blog sigue para delante las iré contando, pero hoy me toca hablar de mis experiencias en la peluquería y en el baño turco, ambas inolvidables, ambas memorables. Dejaré para otra ocasión la historia de cómo por un malentendido acabamos en un puticlub en el Kurdistán, otra historia para no dormir, de momento adelantaré que salimos tal y como entramos, y ya es mucho.

Comencemos por la peluquería. Una cosa inevitable que te pasa cuando estás lejos de casa es que te crece el pelo, te guste o no, si no quieres acabar pareciéndote a Alf tienes que pelarte. Así que allí me vi, en Trabzon, ciudad de lo más peculiar a las orillas del mar negro. Para ser una ciudad de rudos marineros la peluquería a la que me llevaron era súper fashion, nada que objetar, una pinta cojonuda. Y quién lo iba a decir cuando la noche de antes el único sitio que encontramos para tomar una cerveza fue un tugurio del puerto lleno de fornidos turcos y ucranianos con unos bigotes más tupidos que los de una morsa bailando agarrados por los brazos al ritmo de un casiotone. Jamás se me olvidará el puñetazo que le dio una de las tres meretrices que allí había a uno de ellos que se atrevió a tocarla el culo, imagino que por hacerlo sin pagar, claro. ¡Qué glamour se respiraba en el ambiente¡

Pero volvamos a la peluquería. Tras el típico té de bienvenida comenzó lo interesante, si normalmente hacer que tu peluquero de toda la vida te entienda y no te corte el pelo como le de a él la gana es complicado imaginaos la misma situación sin que te entiendan una palabra. Total, que un poco de mímica y al final el peluquero te dice Tamam, que es una palabra mágica que en turco significa “lo he pillado”. También es verdad que con los cuatro pelos que me quedan era difícil pensar que quería unas rastas, aunque nunca se sabe.

Total que el corte de pelo bien, un artista el tío, pero justo en ese momento comenzó el espectáculo. De repente el peluquero llamó a un chaval para que me lavase la cabeza, se presenta un crío de 14 o 15 años que sin mediar palabra me empuja la cabeza y me la mete en un lavabo lleno de agua que siempre había tenido delante de mí pero en el que no me había fijado. No repuesto de la sorpresa inicial cuando intento sacar la cabeza para tomar aire noto una firme presión en la nuca para mantenerla sumergida y de repente dos dedos se enroscan en mis oídos y cual sacacorchos entran en ellos enroscándose hasta una profundidad indeterminada e inquietante. ¡Qué chungo ser auxiliar de peluquería en Trabzon! Cuando el mozo tras unos segundos de angustia vital los sacó fue como si me descorcharan el cerebro.

Mientras trataba de reponerme del susto el chaval me secaba la cabeza con esmero, al terminar le vuelve a pasar los trastos de matar al peluquero. Si creéis que los turcos no son coquetos os equivocáis, lo son y mucho. Llega la parte de la depilación, un poco los pelos de la nariz y yo dejándome hacer, no es que me entusiasmara pero bueno. Es entonces cuando sin mediar palabra el tipo saca un Zippo del bolsillo, ¿para qué coño puede querer un peluquero un Zippo?, me pregunto, ¡pues muy fácil! De repente lo acerca a uno de mis oídos y con toques cortos pero precisos comienza a chamuscarme la oreja como si después fuese a cortármela y echársela como guarnición a unas judías pintas.

En ese momento descubrí que es cierto que te puedes quedar paralizado de terror, o tal vez de sorpresa, allí estaba yo, más quieto que una figurita del belén y teniendo la desagradable sensación de oler mi propio cuerpo chamuscado, un olor que nunca olvidaré, un olor a cerdo quemado que me inundó la pituitaria. Lo único que se me ocurrió pensar fue en no moverme y dejarme hacer por si era peor, total al hombre se le veía la maestría y decisión del que lo hace todos los días. Una vez asumido mi rol de cochinillo me dio por reírme de la situación para sorpresa del personal, ¡ah! y las orejas quedaron impecables, creo que hay sitios en los que nunca ha vuelto a nacer el pelo.

Por último y para rematar la faena intentó hacerme las cejas, pero ahí me salio toda la dignidad contenida y le dejé claro que podía profanar mis pabellones auditivos pero que las cejas no me las tocaba ni la madre que me parió, ¡faltaría más!

Vaya, se me ha hecho tarde, creo que tendremos que dejar el baño turco para otro día, ya veremos si antes o después del puticlub del Kurdistán, se admiten propuestas.

domingo, 8 de noviembre de 2009

I have a dream



I have a dream (Con permiso de Martin Luther King Jr., qué seguro habría sido colchonero)

Yo tengo un sueño, que un día este equipo se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que no es imposible ganar al Madrid.

Yo tengo un sueño, que un día en las rojiblancas colinas de San Isidro los hijos de los atléticos y los hijos de los madridistas serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño, que un día incluso el estadio del Manzanares, un estadio desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño, que mis hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por ser del Atleti sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño, que un día, allá en Chamartín, con sus vikingos despiadados, con unos aficionados cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Chamartín pequeños niños atléticos y pequeñas niñas atléticas serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño, que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la meta de Casillas será perforada, y toda la grada gritará al unísono.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al Calderón. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra afición en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de animar juntos, de luchar juntos, de ir a Neptuno juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día ganaremos al Madrid.

Este será el día, este será el día en que todos los niños atléticos serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi estadio, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres sufrieron, tierra del orgullo del colchonero, desde cada grada, dejen resonar la libertad". Y si el Atlético de Madrid va a convertirse en un gran equipo, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Peñalara. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas del Siete Picos. Dejen resonar la libertad desde los túneles de Somosierra. Dejen resonar la libertad desde los picos nevados del Monte Abantos. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de Navacerrada. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de La Pedriza. Dejen resonar la libertad de la montaña de la Bola del Mundo. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Madrid, desde cada ladera, ¡dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada fondo y cada graderío, desde cada estadio y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los colchoneros, hombres buenos y hombres santos, jóvenes y mayores, de la capital y de la periferia, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual atlético: "¡Por fin hemos ganado al Madrid! ¡Por fin hemos ganado al Madrid! Gracias al Kun todopoderoso, ¡por fin hemos ganado al Madrid!"

sábado, 7 de noviembre de 2009

Grandes inventos de la humanidad: El matasuegras



Quiero comenzar mi serie de grandes inventos de la humanidad con el matasuegras, pero no precisamente por su gran utilidad, nada de eso, injustamente un artefacto con un nombre tan impresionante es un puto coñazo que no sirve más que para tocar los cojones. Yo reivindico al matasuegras por su significado subyacente, como homenaje a todos los yernos y nueras que sufren en silencio pero no encuentran un “yernoal” (o “nueroal forte”) que alivie sintomáticamente el escozor, la hinchazón y dolor provocados por los comentarios y actitudes de la madre de sus respectivos. Dónde se tendría que aplicar el “yernoal” no hace falta que lo diga, lo sabemos todos, el “nueroal forte” ni idea, admito sugerencias.

He leído que originalmente el matasuegras fue un invento de los soviéticos para eliminar adversarios políticos de manera discreta en las fiestas, vamos que se usaba en plan cerbatana con mucho tiento mientras que la pobre víctima se ponía gocha de caviar y chuza de vodka. Un pequeño dardo envenenado en el cuello y al condenado a muerte no le daba tiempo ni a decir Perestroika antes de dar con sus huesos en el suelo. La autopsia practicada por los forenses del partido siempre daba los mismos resultados: intoxicación etílica combinada con el consumo de Pirozki en mal estado. ¡A quién se le ocurre!

Curiosamente el matasuegras se llama precisamente así porque el inventor del artilugio en una de esas fiestas acertó en el gaznate a su suegra y la dejó tiesa, dicen que por error (o por lo menos eso alegó él en su defensa mientras que se tomaba su tercer Absolut Caipiroska al grito de “в полностью шеи!!!!”, en todo el pescuezo!!!!). En mi opinión eso no es más que un cuento con final feliz, puestos a elegir e inventar yo habría llamado matasuegras a un rifle de cazar elefantes con un cañón de 50 milímetros de diámetro y un metro de retroceso al disparar. Hubiera sido mucho más creíble la historia si en lugar de una fiesta moscovita el escenario hubiera sido un safari por Kenia y por desgracia la hubiese metido un escopetazo con una bala del tamaño de una pelota de golf al confundirla con un hipopótamo o un gorila, lo mismo da.

Desafortunadamente el matasuegras fue perdiendo su funcionalidad, principalmente porque las Ekatherinas, Svetlanas y Anastasias comenzaron a ir a las fiestas con alzacuellos de medio palmo de ancho sin quitar ripio al hijo político, así no había forma de cobrar una herencia. Por eso, ahora el matasuegras no deja de ser ese artículo bochornoso con el que algún borracho nos puede saltar un ojo en la fiesta de fin de año o con el que un niño nos puede hacer perder los nervios en el cumpleaños de nuestro sobrino. No lo neguéis seguro que alguna vez todos habéis pensado en hacérselo tragar con guarnición de confeti y serpentinas.

Yo propongo, para volver a dignificar al matasuegras, que todos tengamos uno en casa en un lugar principal de la misma, por ejemplo al lado del mando a distancia. No pretendo que su uso sea violento y acabe en un derramamiento de sangre, no os confundáis, solo propongo utilizarlo como arma de defensa propia contra nuestras suegras. Cada vez que nuestra suegra insinúe que hubiera deseado algo mejor para su hij@ se lo sonáis en las narices una vez, cuando nos cuente el trabajo tan maravilloso que tiene el marido o mujer de fulanit@ daremos dos toques cortos pero sentidos y si critica lo sucia que está la casa o lo mal vestidos que van los niños entonces barra libre de fanfarria. Si como es de esperar no se da por aludida siempre podéis contarla la historia del hipopótamo y el gorila.

Nota del autor: Quiero aclarar que no subscribo ni una sola palabra de todo lo que he escrito en este post, es un ejercicio surrealista de libertad de imaginación. Cualquier parecido entre lo aquí escrito y mi vida cotidiana es simple y llana coincidencia :-)

viernes, 6 de noviembre de 2009

Enmienda Beckham



Pobre Ronaldo, cómo debería estar sufriendo la pobre criatura estos días, y su jefe Florentimo aun más, y no me refiero a que un brujo le haya echado una maldición para que esté siempre lesionado, eso a mí me la refanfinfla (pero, ¡joder con el brujo!, da miedito) No, yo me refiero a otro asunto, a los impuestos de los futbolistas, ardo de justa indignación.

Yo no sabía que si eres deportista extranjero y ganas más de 600.000 eurazos del ala no pagas más del 24% de impuestos, ¡coño!, pero si eso lo pago yo y no cobro ni un diferencial de los sueldos de esta gente. A eso se le llama enmienda Beckham. Alguien dirá que la cantidad neta que pagan ellos es muy superior, pues claro lumbrera, se nota que tienes estudios, el truco está en que cuando yo compro el pan o voy al cine pago los mismos impuestos que ellos, en ese momento nadie me pide la nómina. Hablo del pan y del cine porque otros lujos no me los puedo permitir aunque a ellos les salgan gratis.

Bueno, al tema, resulta que como ahora en el nombre de la crisis todo vale para metérnosla doblada y además nos toman por gilipollas (lo seremos), la sanguijuela de economía y hacienda, perdón, quise decir ministra, después de sus tropelías con la subida del IVA (imaginad que os toca comprar el año que viene un piso, menuda gracia) cual calamar acorralado ha lanzado su chorro de tinta para despistar al personal. La buena nueva a la que me refiero es que los futbolistas extranjeros que jueguen en España pagarán un 43% de impuestos, eso sí, sin carácter retroactivo. Por eso escribí antes en condicional el sufrimiento ronaldoniano, se ha escapado vivo y se lo ha llevado crudo.

Vaya por delante que yo soy un defensor de pagar impuestos, es lo que hay, otra cosa es que defienda pagar unos impuestos justos y bien gestionados. A mí no me molesta pagar lo que pago, me molesta que se malgaste, me molesta el choriceo, me molestan los que hacen todas las estratagemas del mundo para no pagar y me molesta que las rentas del trabajo paguen más que las rentas del capital, ¡es de pelotas!. Total, que cuando uno piensa que existen cosas que son de justicia y no admiten interpretaciones, de repente comienza el circo, pero un circo de tres pistas como Dios manda, con su presentador estrambótico, sus malabaristas y sus payasos.

Que Florentimo y el Pelucas (también conocido como Cerezo) pongan el grito en el cielo lo entiendo, total la compraventa de peloteros es su negocio, pero no por el bien de sus equipos sino por las comisiones que se meten en el bolsillo y los negocios que cierran en los palcos. Es cojonudo quejarse por eso y que no se te mueva ni una ceja cuando pagas 90 kilos por el embrujado teniendo ya cientos de millones de deuda, mucha de ella con hacienda y con la seguridad social. Y además los pagas con créditos a interés de risa concedidos por una entidad que tiene orden de hacerte hasta un tacto rectal si tú, pobre currante, les pides suelto para un coche que devolverás con intereses de usura. Si yo fuese el oso de Cajamadrid me ahorcaba en el madroño, a eso le llamo yo obra social…

Total que los clubes amenazan con paralizar la liga. ¡Uy qué miedo, cómo se las gastan! A ver si es verdad y no la reanudan hasta la primavera y me ahorro de pasar frío en el Manzanares este invierno. Ya os digo yo que va a ser que no, pero el éxito de una obra de teatro depende muchas veces más de una buena escenificación que de un buen guión. Lo que me deja pasmado es que los voceros del todo vale si yo gano un voto se pongan delante de un atril para proclamar su rechazo a la medida con el único argumento de defender la competitividad de los equipos españoles ante los extranjeros, ¡qué poca vergüenza!, yo me paso la competitividad de los equipos españoles por el arco del triunfo, lo mismo que hacen los suizos, los suecos y los luxemburgueses con sus equipos. Claro que hablamos de países serios. Nuestros próceres hacen el caldo gordo a los sinvergüenzas de las comisiones, nos ofrecen pan y circo y todos contentos. Tenemos lo que nos merecemos. ¡Qué asco de país de pandereta!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El día de la marmota


Todos los días, cuando sin piedad el despertador me levanta a las seis en punto, tengo la misma sensación, el tiempo no avanza, vivo en el puto día de la marmota. ¿Recordáis la película “Atrapado en el tiempo”? Sí, aquella en la que el insoportable de Bill Murray se ve condenado a vivir repitiendo el mismo día en un pueblecillo llamado Punxstawnwey tirándole los tejos a la repelente y empalagosa de Andie McDowell, ahora sí, ¿verdad? Pues eso me pasa a mí de lunes a viernes. Por acierto, quiero aclarar que nadie se merece un castigo así, ni siquiera la que no debe ser nombrada y añado que es justo decir que la película está bastante bien, a pesar de sus actores.

Existen algunas diferencias claras entre la película y mi vida, además de las evidentes, como por ejemplo que yo soy mucho más atractivo que Bill Murray. La primera es que yo no tengo un radio reloj que me despierte con el “I got you babe” de Sonny & Cher, una pena, a mí me despierta el “I fuck you babe” de Nokia, un sonido tan penetrante y desagradable como la llamada de apareamiento de la ballena franca austral. La segunda es que yo no voy aprendiendo con el tiempo, yo soy un auténtico membrillo condenado a repetir sistemáticamente mis errores, así me va. La tercera es que yo no voy a redimirme para librarme de semejante condena, la pobreza es una enfermedad crónica, con suerte, y si no me da un jamacuco antes que me mande a criar lirios, me libraré de ella a base de años de esclavitud remunerada, y no sé si para cuando los años corten mis grilletes la mejor opción que me quede sea meterme en el árbol con la marmota para pasar mi invierno particular.

La rutina es la asesina de la imaginación y de la consciencia. En la hora y cuarto que va desde que me levanto hasta que aparco en el trabajo soy como un muerto viviente, mi cerebro se niega a tomar el mando de mi cuerpo y sobrevivo porque al despertarme mi sistema operativo tira de un disco de arranque que tiene grabadas secuencialmente todas las actividades básicas de supervivencia y activa además el sistema de respiración asistida.

Es siempre lo mismo, la cara desencajada y los pelos de punta al mirarme en el espejo, abrir el grifo del agua caliente y buscar la espuma de afeitar, quemarme la cara con el agua caliente y abrir un poco la fría, aplicar la espuma, observar al Papa Noel que me devuelve la mirada desde el espejo, quitar la espuma que me tapa la boca para que el Papa Noel me devuelva una sonrisa, afeitarme milagrosamente sin rebanarme los lunares, desvestirme, ducharme, salir muerto de frío, tiritar, secarme, vestirme, peinarme, mirar la colección de pelos en el lavabo que ya nunca volverán, desayunar. Sé que el tiempo pasa porque el número de galletas que queda en el paquete disminuye y aumenta cíclicamente.

Luego llamo a mi perro, me mira con cara de incredulidad pero no se niega a salir de paseo, nunca hay que desperdiciar una oportunidad de ir al baño, es una regla de oro para perros y para humanos. Abro la puerta, es de noche, no hay nadie en la calle, al minuto mi vecina baja a su perra y el mío la mira platónicamente, lo suyo es imposible. En el portal de al lado una mujer deja a su hija a su abuelo, como todos los días, pobre niña, pobre madre, la niña va envuelta en una manta, debe haber regresado el invierno. Antes de salir para el trabajo hago recuento, llevo el portátil, llevo la comida, llevo subida la cremallera, estoy listo.

Y es cuando llega el momento más milagroso del día, ¡la teletransportación existe! No sé como ha podido pasar pero estoy aparcando en el trabajo, no existe la carretera, ni el tráfico, ni los radares. Mi coche ha tomado vida propia y él solo se ha incorporado a la autopista, ha cambiado de carril las veces necesarias, se ha parado y arrancado de nuevo y ha llegado a nuestro destino. ¡Buen chico! Espero que esto le haya pasado a más gente, la sensación de ser consciente de tu propia existencia después de un vacío espacio temporal, si es así por favor decídmelo, me sentiré aliviado.

Al bajar del coche vuelvo a la realidad, y es triste. Recojo mi tarjeta en el casillero y miro a las caras del resto de mis compañeros de empresa sonriendo desde las suyas, miro mi propia foto y también sonríe, no sé de qué, si esto es gracioso debe ser una broma macabra. Ficho, 07:15, lo he vuelto a conseguir, me dirijo resignadamente a mi sitio. La oficina está vacía, saludo a la máquina del café, en un rato nos vemos, no me contesta. ¡Bienvenido al día de la marmota!

lunes, 2 de noviembre de 2009

Calabazas



Cómo funciona mi cerebro daría para escribir un libro, las relaciones que puede llegar a hacer me sorprenden hasta a mí, de repente no hay nada y de repente aparece una idea como salida de la chistera de un mago, lo admito, no le controlo, el muy granuja va absolutamente por libre y claro en cuanto me despisto me la lía. Ahora no es el caso, de momento le tengo bajo control, pero os preguntaréis a qué viene esto, pues viene a que ayer viendo las calabazas de Halloween de repente pensé que a mi me las habían dado de todos los colores.

Que te den calabazas es siempre una experiencia traumática, sobre todo las primeras veces, luego con el tiempo te lo vas tomando con más deportividad y resignación y aunque nunca deja de joder lo sobrellevas. Ha llovido mucho desde la última vez que me rechazaron, pero aun me estremezco al recordar las frases de rechazo, las hay de todos los tipos, compasivas, solidarias, evasivas pero sobre todo las hay condescendientes y engañosas. Cuando alguien te rechaza no debería tratar de no herir tus sentimientos, debería ir al grano y decirte “antes me enrollo con Quasimodo maldito troll”. Como homenaje a todas las mujeres que me han rechazado en mi juventud (con razón) ahí va un ranking con las 10 frases que más me han impactado.

10 - El mar está lleno de peces: (Y yo pesco con marea negra). Esta frase es de las que intenta animar al despechado pero que precisamente en ese momento no se debe decir. Solo piensas en que por muchos peces que haya en el mar ninguno va a ser para ti.

09 - Sé que ahora te duele, pero en el futuro me lo agradecerás: (Córtame en pedazos y cómete mi corazón). Decir esto es de una crueldad sin límites, no solo admites el daño que voluntaria o involuntariamente estás causando, encima vas de buena persona, pero no lo eres.

08 - Espero que seas feliz y encuentres alguien mejor que yo: (Si, seguramente no sea muy difícil encontrar a alguien más ñoño y más simple). Es de las pocas frases que encierran una verdad absoluta, has perdido todo el atractivo justo al terminar de pronunciarla, gracias.

07 - Esto me duele más a mí que a ti: (Ojala que ardas en el infierno por toda la eternidad). Encima que me rechazas me quieres hacer sentir culpable e ir de victima. No quiero ni pensar que hubieras sido capaz de decir en el juicio de nuestro divorcio.

06 - Creo que no estoy preparad@ para llevar una relación: (¡Y un huevo de pato!). No estás preparad@ para llevar una relación conmigo.

05 - No te merezco: (No lo dudes). Otro clásico que pretende no dañar tu estima a la vez que arroja una negativa más firme que unos pechos de silicona. El esfuerzo es loable pero creo que no ha funcionado nunca.

04 - No es culpa tuya es mía: (No, es mía). Por haberle dicho te quiero a alguien con tan pocos sentimientos y a la vez tan falso, si querías ir de buena persona mejor podías haber ofrecido sexo por compasión.

03 - Te quiero como amigo: (La amistad no existe, seamos prácticos). ¿Es que nadie ha visto “Cuando Harry encontró a Sally”? Pues aquí queda esto: Harry: "Ningún hombre puede ser amigo de una mujer a la que encuentre atractiva". Sally: "¿y de una mujer a la que no encuentre atractiva?". Harry: "da igual, tarde o temprano también querrá acostarse con ella". Amén.

02 - No me gustas de esa manera: (Mejor párteme una pierna y dame un tiro para que no sufra). Esto es casi lo peor que te pueden decir. Significa que literalmente apestas y que no existes para el sexo opuesto. Es un buen momento para pensar en ingresar en un monasterio o un convento para flagelarte.

01 - Pienso en ti como en mi hermano: (Pues consumemos el incesto). Dentro de todo lo que te puedan decir esto es lo peor, si alguien te lo dice es que tus posibilidades de ligar son menores que las de encontrar inteligencia en un consejo de ministros, lo mejor es que te la cortes y vivas el resto de tus días con tu dignidad de eunuco.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Alcorcón



Esta semana se ha puesto de moda Alcorcón, desafortunadamente no ha sido por tener la tasa de desarrollo más alta de España, ni siquiera de la Comunidad de Madrid, ni por tener el hospital con la lista de espera más pequeña, no, eso hubiera sido de buten pero no. Afortunadamente por lo menos no ha sido por un asesinato con arma blanca, que ya llevamos unos cuantos, o porque el botellón en las fiestas fue más pacífico que el de Pozuelo, lo cual no era muy difícil porque a los de la zona sur la policía siempre nos ha zumbado más fuerte que a los pijos del oeste y a base de porrazos se nos ha ido grabando en el código genético cierto respeto por los representantes de la autoridad.

Hasta hoy cuando uno decía que era de Alcorcón ni el tato sabía donde ponerlo en un mapa, e imagino que seguirá pasando lo mismo a pesar de todo, nuestros referentes culturales eran la inefable Terremoto de Alcorcón y el tarugo de Mariano Mariano. Como guinda de la cutrez Rodolfo Chikilicuatre decidió que debíamos bailar el Chiki Chiki emulando a los ciudadanos de la china comunista. ¡Yo te maldigo Soraya!, uy, perdón, ¡Yo te maldigo Chikilicuatre! En que estaría yo pensando.

Pero hoy somos famosos porque el equipo de fútbol que luce el nombre de la ciudad ha ganado a todo un Real Madrid, bueno, no solo le ha ganado, le ha chorreado, expresión que no entiendo muy bien pero que me permito la licencia de utilizar porque parece ser un término de uso futbolístico. Como alcorconero y atlético de pro no puedo evitar una sonrisa burlona cuando pienso en ello, pero a la vez me sorprende (y me toca las pelotas) que se nos trate como si en lugar de ser una ciudad de casi doscientas mil personas fuéramos un pueblo de la España profunda, con todos los respetos. Solo nos debe faltar un puticlub en las afueras para cumplir con las expectativas creadas. La realidad es que Alcorcón tiene el título de “Gran ciudad de la Comunidad de Madrid” y es mayor que la mitad de las capitales de provincia de España. Admito que también tiene su puticlub, La whiskería “El conejo”, pero no está en las afueras, está en pleno centro.

Y es que hace mucho tiempo que muchos de los que vivimos en Alcorcón hemos dejado de ver nuestra ciudad como una ciudad dormitorio y vemos a Madrid como algo extraño y externo. Es más si por mí fuera pediría la completa independencia de Alcorcón del resto de la comunidad y me proclamaría estado libre asociado a la república portuguesa. Así de un plumazo me libraría de la casa real, de EsPPe (lideresa con sabor a cocido y olor a gallinejas) y de la retahíla de alcaldes ineptos, populistas y serviles que hemos tenido los últimos veinte años. Aprovecho para reclamar que los pisos de protección oficial que nuestro alcalde vendió en las últimas elecciones a bombo y platillo se terminen antes de que a otra generación se le pase el arroz para formar una familia.

El Alcorcón actual es una amalgama curiosa. Un centro de la ciudad que no tiene nada que envidiarle a Lavapiés, multirracial y multicultural, lleno además de viejecitos que viven en un tercero sin ascensor porque a estas alturas de su vida no tienen a dónde ir, pero que flipan leyendo los letreros de la tiendas escritos en chino, árabe y algo que supongo que será ruso. Las barriadas populares siguen llenas de currelas de los de toda la vida y la periferia se ha poblado de urbanizaciones cerradas con piscina donde habitan familias con dos sueldos algo más que mileuristas y que no salen de la misma si no es para ir a trabajar o a hacer la compra en un centro comercial. Porque de eso si que vamos bien servidos, de centros comerciales, los tenemos de todos los colores, lástima que las calles y carreteras sean las mismas de hace dos décadas y andar o conducir por Alcorcón de literalmente asco. Ir a los centros comerciales es de locos o de suicidas.

A pesar de estos defectos y de muchos más que podría contar yo quiero a Alcorcón y además mucho. Aquí crecí y estudié, hice a mis amigos y también a algunos perdí, me enamoré en sus bares y me rompieron el corazón en sus cafeterías, me emborraché en sus parques y vomité en sus aceras, perdí la virginidad y me casé, vi tropezar por primera vez a mi hijo y le vi aprender a levantarse. Creo que son motivos suficientes para reivindicar que Alcorcón es algo más que un partido ganado cuatro a cero.