domingo, 14 de marzo de 2010

Cosas que me gustan (Y no deberían)


Tengo olvidada en mi carpeta de entradas pendientes una dedicada a las cosas que más me gustan en el mundo, un clásico en el mundo de los blogs y al que no pienso renunciar, pero siempre que pienso en volver a ella me da muchísima pereza, sin embargo hoy he pensado que existen cosas que me encantan y que son objetivamente malas, malas en sí mismas o malas para mí. Vamos con la lista:

Las películas de beisbol: Bueno, en general debería hablar de las de deportes en general, pero las de beisbol son un subgénero en sí mismas y además son mi debilidad, pese a haber crecido en Alcorcón, no tener ni idea de cómo se juega y no haber visto un partido en mi vida. Pero lo mismo da que sea Gary Cooper, Robert Redford, Kevin Costner o la mismísima Madonna la que le atiza a la pelota, es verla surcar los aires a cámara lenta camino de la grada llevada en volandas por los vítores de los aficionados, y se me saltan las lágrimas. Sí, de verdad, las lágrimas, porque las pelis de beisbol no son nunca de beisbol, son de superación personal y eso me mola.

El Atlético de Madrid: Sí, otro de mis amores no correspondidos, porque desde un punto objetivo es un asco y me quita mucho más de lo que me da. Me quita tiempo que seguramente invertiría mejor en criar gorrinos, me quita horas de sueño los días que juega tarde, en invierno paso un frío de mil demonios en ese graderío con ventilación natural directa del Manzanares, me gasto un dinero en los abonos que amortizado en cañas bien fresquitas acompañadas de gambas sería mucho más provechoso, la gente se burla de mí casi todos los lunes.... Y sin embargo sé que no voy a dejarlo, debe ser lo mismo que el que no deja la bebida a pesar de que lo está matando, no tiene sentido, ¡otro trago!

Escribir un blog: En general es estupendo, he podido liberar algunos diablos que me daban la lata y que ahora se encuentran, como genios sin lámpara, atrapados en páginas virtuales de las que no saben cómo escapar. Pero he encontrado otros que no me apetecía encontrar y que ni siquiera sabía que habitaban dentro de mí. Poco a poco me he ido creando una necesidad de ponerme delante del teclado que no me gusta, un blog engancha y la recompensa es muy pequeña. Porque yo pensaba que escribía para mí y ahora no se por qué o para qué escribo. Y cuando escribes por escribir cada vez lo haces peor y eres menos interesante, me lo tengo que mirar.

Canciones cantadas en francés por dulces voces femeninas: Y si por lo menos estuviera hablando de la maravillosa Francoise Hardy o de Jane Birkin tendría una disculpa, pero no, estoy hablando de la primera francesa (o francófona) de mirada lánguida y voz aniñada que dispare a mis pabellones auditivos. Porque siempre me queda la duda de si son así de pavisosas o esconden un fuego interior capaz de quemarme hasta los tuétanos. Siempre he presumido que musicalmente le pego a todo, pero creo que si esto no es el límite debe de estar muy cercano. Como ejemplo un botón
http://www.youtube.com/watch?v=PaUI6Tvd1sA, o dos http://www.youtube.com/watch?v=Dqzv3nVEkeI

La comida: Siempre la comida, la relación de amor odio que más ha marcado mi vida. ¡Me gusta tanto comer! Y sin embargo es la línea más recta que conozco entre el sofá desde donde escribo y el tanatorio municipal. Por eso mi vida es una perpetua montaña rusa por la que subo y bajo al son de mi fuerza de voluntad para darme cuenta de que la disciplina es hija del miedo y no de la voluntad, a la que pone los cuernos con el deseo. Y la ecuación es tan compleja que no tiene solución ni en el mundo de los números reales ni en el de los imaginarios, me toca joderme.

El Facebook: Es políticamente incorrecto, un invento de los de la CIA para controlarnos, pero a mí me la repampinfla, porque si los de la CIA son tan gilipollas de espiar mi vida bastante castigo tienen, se van a aburrir como ostras. Por tanto, sí, tengo perfil de Facebook, hasta este blog tiene su grupo en Facebook, y me sirve para tener fichados a mis amigos, los cercanos y los lejanos, un cotilleo mutuo consentido al que habrá que acostumbrarse. Porque como decía Don Hilarión “hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad, que es una frivolidad”.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Una de colores


Desde que tengo un blog conducir se ha hecho una tarea mucho más amena. Antes me pasaba los 38,2 Km de trayecto pensando en qué carril me debía situar, en defender a capa y espada mi plaza en el atasco y en insultar mentalmente a toda la fauna motorizada que me rodeaba. Ahora todo ha cambiado, ahora voy ensimismado pensando en el tema de mi próximo post, voy descartando montones de temas por insípidos o por insustanciales hasta que de repente me surge una idea de la que me apetece escribir, que sirve de válvula de escape a mi depresión cotidiana, algo realmente interesante como por ejemplo los colores.

Porque los colores son importantes, envuelven nuestra vida como la música y tienen connotaciones adquiridas a lo largo del tiempo que cuando somos niños no podemos ni imaginar. La vida tiene que ser de colores y el blanco y negro tiene que quedar solo para las buenas películas que terminan con una pareja jugando a las cartas.

Blanco: El blanco es el color de lo que está por empezar, de las promesas y de lo desconocido. El blanco es una hoja por escribir o un lienzo sin pintar, es la medida de lo potencialmente posible, es el lugar donde cualquier cosa puede pasar pero que en una décima de segundo termina por ser una realidad inalcanzable. Porque el blanco es tan perfecto que no admite matices, una vez que le has mancillado no existe vuelta atrás, es el color de una virginidad de un solo uso que no da una segunda oportunidad.

Rojo: El rojo es el color de la ira y de la pasión, de la guerra y de la sangre. Es el color de lo prohibido, del no pasarás, el punto límite intransitable que separa la vida de la muerte. El rojo es el color del pecado, de los labios furtivos que no hay que besar, es el fuego abrasador que terminará con todos nosotros y que nos hará arder en un infierno de rojos diablos sin alma y sin compasión. El rojo es el color de los revolucionarios, de los que piensan como yo creyendo que lo imposible debería ser posible y que nada es en verdad justo y necesario.

Verde: El verde es un color que promete esperanza y devuelve desilusión, porque el verde es el color de lo efímero, de lo que no puede perdurar y acabará marchitando. Y es mejor que sea así porque el verde al principio es encantador, es bello y agradable a los sentidos, pero no está hecho para perdurar porque acabas empachándote de él. Es como esa manzana que al primer mordisco es tierna y jugosa y acaba siendo como madera, insufrible y aburrida. Porque el verde es el color de la naturaleza pero también de la envidia, no es ni bueno ni malo, ni carne ni pescado.

Amarillo: El amarillo es la medida de lo insoportable, es una señal de alerta diciéndote no me toques. El amarillo satura mi cerebro con mensajes de rechazo y repulsa hasta aborrecerlo. El amarillo da mal rollo y mala suerte, la única prenda de vestir amarilla que me pondría es un chaleco reflectante, y si lo llevo es señal clara de que algo malo está pasando. El amarillo, es ácido, es agrio y es sensacionalista, no puedo con él, mueran los limones.

Naranja: El naranja es la alegría y el buen rollo. Es la llegada de la primavera aunque las frutas naranjas sean de invierno. El naranja es cálido pero no abrasador, es como unas vacaciones en el trópico a la sombra de unas palmeras, es el sol reflejado en nuestra cara despertando los sentidos. El naranja es energía en estado puro que entra por los ojos, la bombea el corazón y se expulsa por los poros.

Negro: El negro es el color de lo eterno e infinito. Es la promesa de un mundo mejor que afortunadamente no vamos a ver porque simplemente no seremos. El negro es la paz y es el descanso, es el refugio inmediato que encontramos con solo cerrar los ojos. Por eso es el color del duelo y del luto para gente ignorante que no ve en la muerte la culminación del haber sido, sino el final del camino.

Azul: El azul es el color de la pureza más absoluta. Es el descanso del guerrero que puede fijar su vista en esa línea difuminada en la que se juntan cielo y mar. El azul representa la nostalgia y la melancolía que me arrastra por una espiral sin fin. Es el oriente perdido. Ya lo decían los maravillosos Tahúres Zurdos: “Mi voz es azul y mis ojos también son azules, la tristeza forma parte de la parte azul de mis ojos, mi cerebro es azul y el sonido es azul cuando late en mis sienes, he pintado mi ropa y mi vida en un cuadro azul” El delirio es azul, la locura es azul, mi vida es un blues.

domingo, 7 de marzo de 2010

De cómo terminé casado (III, El desenlace)


Alcorcón, día D, siete de la mañana, una pareja duerme en su dormitorio pre conyugal, suena el despertador:

- Ella: Vístete deprisa que en media hora tenemos cita en la peluquería.
- Él: ¿Qué? ¿Cómo? ¿A estas horas? Vete tú y luego me paso a recogerte.
- Ella: ¿Qué parte del “tenemos” no has comprendido? ¡Tú también vas a cortarte el pelo!
- Él: ¿Yo?, ¿qué le pasa a mi pelo?, yo lo veo impecable.
- Ella: Sí, impecable para ir a zulo ese donde trabajas, hazme el favor de vestirte y vámonos a la peluquería, al final llegaremos tarde (qué paciencia hay que tener por Dios).
- Él: Tenemos que ser los primeros novios que van juntos a la peluquería…
- Ella: O te das prisa o vamos a terminar en los juzgados, pero en los de lo criminal.

Alcorcón, día D, nueve y media de la mañana, una pareja impecablemente peinada entra en su casa:

- Ella: ¿Ves? No costaba nada de trabajo.
- Él: Esa tía no tenía ni puta idea de cortar el pelo a un hombre.
- Ella: Yo te veo monísimo (no, si va a tener razón, pobre, le han dejado como a Chucky), mucho mejor que antes.
- Él: Bueno, voy a irme vistiendo.
- Ella: No, no, tienes que ayudarme a ponerme el vestido a mí primero.
- Él: ¿Qué te vista yo? ¿No se supone que hoy no tenía que verte? ¿Dónde está tu madre? (para una vez que tiene que estar…)
- Ella: No te preocupes que más mala suerte que casarme con un gañán como tú no voy a tener. Mi madre ha ido a por las flores, por cierto después del banquete tenemos que ir a llevarle el ramo a mi padre.
- Él: ¿Qué?, ¿cómo quieres que conduzca después del banquete?, ¿no podemos ir mañana antes de ir al aeropuerto?
- Ella: De eso nada, quiero que mi padre me vea vestida de novia.
- Él: Vale, el día de mi boda y me veo pidiendo una jarra de agua.
- Ella: No te va a pasar nada, debes de tener aún alcohol en vena del fin de semana.

Alcorcón, día D, hora H, juzgados:

- Ella: Vengo helada, ¿a quién se le ocurre casarse un 4 de marzo?, nunca sabes qué tiempo va a hacer.
- Él: A ti, la fecha la elegiste tú. Menos mal que además del vestido te has comprado esa especie de abrigo carísimo a juego que no vas a volver a utilizar.
- Ella: Sí, ha sido todo un acierto, ya buscaré cuando ponérmelo (imagina por dónde me paso yo tu ironía).
- Él: (Espero que nos inviten a la ceremonia de los Oscar para rentabilizarlo)
- Sra. Juez: Estamos aquí para celebrar el matrimonio de estos dos descerebrados que no saben dónde se están metiendo. Ahora la secretaria judicial pasa a leeros vuestros derechos.
- Secretaria judicial: A partir de ahora todo lo que hacíais porque os apetecía pasa a ser una obligación que penderá sobre vuestras cabezas hasta la muerte o el divorcio. Lo dicen los artículos X, X+1 y X+2 del código civil.
- Ella: (Desde luego qué profesionales son estas mujeres, han explicado todo clarísimo)
- Él: (Menudas víboras, si me dejaran a solas con ellas seguro que me arrancarían hasta el corazón)
- Sra. Juez: Pues si está todo claro y habéis traído algún anillo que intercambiar es el momento de hacerlo, si no los contrayentes y los testigos que firmen la condena.
- Ella: Por supuesto que hay anillos, el ayudó a elegirlos.
- Él: (Y un huevo de pato)
- Ella: (Pues nada, una firmita más y soy una mujer casada, voy a mirarle a los ojos para que sepa cuanto significa para mí)
- Él: (¿Qué ha sido esa mirada?, lo he visto clarísimo, es la mirada “a partir de ahora tu vida me pertenece”)
- Ella: (Estás neurótico)
- Él: (Va a ser que sí)

Alcorcón, día D, noche, una pareja de recién casados entra en su casa directamente desde un cementerio, él lleva en sus manos un jarrón de IKEA:

- Ella: Ha sido un día fenomenal, lo que no sé es que vamos a hacer con ese jarrón, no pega con nada.
- Él: Cosas de mi tía, como no aceptábamos regalos ni dinero le daba cosa venir sin nada.
- Ella: (No aceptabas regalos tú, que eres más tonto que pichote) Bueno, ya veremos que hago con él, por cierto, tu padre iba cocido como un piojo.
- Él: (Suerte que ha tenido él) ¡Coño! ¡Tengo diez llamadas perdidas en el móvil! Son de la oficina, ni mi jefe puede ser tan gilipollas de llamarme diez veces el día de mi boda. Además nos ha regalado el crucero.
- Ella: ¡Anda que no!, es capaz de eso y más, y ese viaje lo has pagado tú antes con sangre, pero llámale si quieres.
- Él: Voy a llamar a la secretaria a ver si ella sabe algo. Hola M, sí, la boda estupenda, tengo diez llamadas perdidas vuestras, ¿pasa algo?
- M: Sabes que no te molestaría el día de tu boda (salvo que nuestro tirano común me lo ordenase), pero tengo muy malas noticias.
- Él: ¡Ha ardido la máquina de Chequia!
- M: Peor, han llamado de la agencia de viajes, dicen que hoy han cancelado el crucero.
- Él: (Mierda, esto va a ser mi primera crisis matrimonial) ¿Cómo que han cancelado el crucero? Pero si salimos en una semana, ¿y qué alternativas han dado?
- M: Pues tienen un crucero alternativo a Túnez en bote de remos o un todo incluido en la Riviera Maya.
- Él: ¿Túnez? ¿Qué tiene que ver Túnez con las islas griegas?, en fin, el lunes te llamo desde Londres a ver qué se puede hacer… Cariño, tengo una mala noticia.
- Ella: Y yo otra, me acaba de bajar la regla.

Y no hubo noche de boda, ni crucero por el Egeo, pero lo pasamos genial en la Riviera Maya. Eso sí, este blog debería llamarse Delenda est Pullmantour (Pullmantour debe ser destruida).

viernes, 5 de marzo de 2010

De cómo terminé casado (II, La trama)


Alcorcón, seis meses antes del día D, una pareja acompañada de su madre/suegra y abuela/suegra mayor, juzgados:

- Ella: Menos mal que has llegado, casi se nos pasa el turno.
- Él: Es que he tenido que matar a un dragón para poder escaparme de la oficina.
- Ella: Siempre igual…
- Esforzado funcionario de la administración de justicia: ¿Entonces dan ustedes fe de que esta pareja de inconscientes viene a este antro de perdición por voluntad propia?
- Madre: (Con cara de responsabilidad y circunstancias) Claro por supuesto (señoría).
- Abuela: (Más sorda que una tapia) ¿Qué ha dicho?
- Madre: ¡Qué si los chicos se casan porque quieren!
- Él: (Joder, manda cojones que la única mayor de edad que no trabaja en el horario de la administración sea la abuela)
- Abuela: ¡Pues claro!, ¿cómo no van a querer casarse? No les voy a traer yo a la fuerza.
- Él: (Lógica aplastante abuela, menudo equipo de secuestradores me habría buscado, esto es el rapto de las sabinas versión Monty Python)
- Esforzado funcionario de la administración de justicia: Entonces firmen ustedes aquí, aquí y aquí.
- Abuela: ¿Qué dice joven?
- Madre: ¡Qué firme usted aquí madre! (porque mi madre pertenece a esa generación que aún habla de usted a sus padres)
- Abuela: ¿Qué firme?, ¿para qué?, ¿han hecho algo los chicos?
- Él: (¡Qué bochorno!, puta banda sonora de la carretera)
- Ella: (Menudo panorama, pero… me caso, me caso, me caso…)

Hopkinsville, Kentucky, cuatro meses antes del día D, él llama desde la habitación de un hotel:

- Ella: Hola cariño, buenos días.
- Él: Para mí buenas tardes.
- Ella: Me da igual, ¿vuelves ya?, no hemos encargado los anillos, no te has comprado el traje y no hemos elegido el restaurante.
- Él: ¡Si vamos a ser quince!, en cualquier sitio entraremos.
- Ella: Sí, claro, cualquier cosa te vale, al final será una mierda, mi amiga E ya ha probado hasta el menú.
- Él: Y dale con tu amiga E, me tenía que haber casado con ella…
- Ella: Ya lo intentaste, pero te recuerdo que te dio calabazas.
- Él: (Y encima tengo que ir a su megaboda, porca miseria) Bueno, que esto se retrasa y no volveré este mes.
- Ella: Parezco la mujer del Capitán Pescanova, nunca estás en casa. A saber qué estarás haciendo por allí que no quieres volver.
- Él: Lo que me faltaba, esto se llama Condado Cristiano, sería más fácil tirotear un colegio que correrme una juerga. (Si es que no me comprende…)
- Ella: Eso dices tú, ya te habrás buscado algo que hacer, siempre acabas donde no debes.
- Él: Bueno, que puedes ir mirando tú los anillos y el restaurante. (Si al final va a ser lo que tú digas).
- Ella: Claro, y también me pruebo tu traje, es que no se puede contigo. No, espero a que vuelvas, ¡si vamos a ser quince!, es súper importante mirarlo juntos. (Aunque va a ser lo que yo diga, por supuesto)

Guanajuato, México, un mes antes del día D, él llama desde el móvil en una fábrica de automoción:

- Ella: Hola cariño, buenos días.
- Él: Para mí buenas tardes.
- Ella: Me da igual, ¿vuelves ya?, no hemos encargado los anillos, no te has comprado el traje y al final me ha tocado a mí sola buscar el restaurante.
- Él: Me tengo que quedar una semana más, el ahorita mismo me está matando, no vamos a terminar en la vida.
- Ella: Si no apareces para la boda te mataré con mis propias manos.
- Él: Llegaré a tiempo, no te preocupes, por cierto ya tengo los billetes para Londres y me han confirmado lo del crucero, ¿mejor que el viaje a Tenerife de tu amiga E, no?
- Ella: Pseee, pero a ella la van a cantar una Salve Rociera en la iglesia.
- Él: (A eso le llamo yo buen gusto) Pídele al alguacil que cante una.
- Ella: No tienes gracia, más te vale estar aquí la semana que viene.

Alcorcón, dos semanas antes del día D, una pareja compra unos anillos en una joyería:

- Ella: No lo quiero ni muy simple ni muy ostentoso, con dos tipos de oro, pero que no sea blanco. ¿Te gusta éste?
- Él: (Por el amor de Dios que termine esto pronto): Sí, es muy bonito.
- Ella: ¡Si es muy simple!, no tienes nada de gusto, ¿y éste?
- Él: (Ya estamos con las preguntas trampa) ¿Y a ti?
- Ella: He preguntado yo primero, ¿te gusta o no?
- Él: Sí, y tiene dos tipos de oro. (a ver si acierto…)
- Ella: ¿Ves?, no era tan difícil, es justo el que tengo fichado desde hace meses.
- Él: (Si ya lo sabía yo, era imprescindible mirarlo juntos) Pues entonces demos gracias por esta casual coincidencia, que me midan el dedo y vamos a comprar mi traje.
- Ella: Vale, he visto uno en XXX que no va a hacer falta casi ni tocarlo (Es como quitarle un caramelo a un niño J)

San Fernando de Henares, noche, nueve horas antes de la hora H del día D, él llama desde el trabajo con su móvil, tiene la voz entrecortada.

- Ella: Esto es el no va más, son las dos de la mañana y te recuerdo que nos casamos a las once…
- Él: Cariño, si ya casi he terminado, sabes que tengo que dejar esta máquina terminada para que se la lleven a Chequia. No te enfades que pasado mañana estamos en Londres.
- Ella: Por mí como si se la llevan a Marte, tienes una hora para aparecer por casa.
- Él: No te preocupes en media hora salgo para allá.
- Ella: ¿Qué no me preocupe?, me caso en nueve horas y mi futuro marido me dice que está trabajando, ¡a saber qué estarás haciendo!, ¿es éste el futuro que me espera?
- Él: Qué no, esta vida se va a terminar pronto, te lo prometo. Y no sé cómo puedes dudar de que estoy trabajando, encima que me mato por sacar esta familia adelante…
- Ella: Bueno, te espero acostada, no tardes.

San Fernando de Henares, un minuto más tarde, suena el teléfono fijo de su mesa.

- Ella: Hola, soy yo.
- Él: Ya sé que eres tú, ¿pasa algo?
- Ella: No, solo quería decirte que te quiero. (Pues es verdad que está en la oficina)
- Él: Y yo a ti, ¿no me estarás controlando?
- Ella: No, no, de verdad, que te quiero. (Cuando vuelva mejor me hago la dormida)

Y llegué a tiempo, hace de eso cinco años y un día, puede parecer una condena, que conste que yo no lo he dicho.(Continuará…)

jueves, 4 de marzo de 2010

De cómo terminé casado (I, La decisión)


Alcorcón, muchos años antes del día D, una pareja toma unos batidos en una terraza de verano:

- Ella: Quiero casarme de blanco y por la iglesia.
- Él: Estupendo, ya conocerás a alguien que te dará el capricho.
- Ella: Me refería a ti.
- Él: Vamos ni de coña, yo casarme, no me hagas reír y por la iglesia, si me negué hasta a hacer la comunión.
- Ella: Cómo eres (Ya veremos)
- Él: (¿A qué hora será mañana el amistoso del Atleti?)
- Ella: (Tiene cara de estárselo pensando, se lo tengo que contar a mis amigas)

Alcorcón, tres años antes del día D, la misma pareja, una vivienda a medio amueblar:

- Ella: Como ya paso más tiempo aquí que en mi casa, voy a traerme el resto de la ropa y me mudo a vivir contigo.
- Él: Vale, como quieras (¡cielos!, tiene más ropa, pero, ¿no vivía aquí ya?)
- Ella: Es que como te acostumbres a vivir solo después no voy a poder contigo.
- Él: No seas exagerada (si no me ha dejado solo ni un día…)
- Ella: Yo nunca exagero, los hombres sois así, en cuanto os dejan solos os volvéis unos salvajes, mejor que esté por aquí.

Carretera de Burgos, un año antes del día D, lunes, seis de la mañana, él conduce solo por un punto kilometro indeterminado en la provincia de Segovia:

- (Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (sonido de la banda del arcén de la carretera)) ¡Mierda qué es esto!, ¡me he quedado dormido!, cualquier día me mato, no puedo seguir así, ¡qué asco de empresa patera!, además ni una miserable pensión voy a dejar a E, creo que deberíamos casarnos, sí, está decidido, nos casamos.

Burgos, esa misma mañana, él llama por el móvil:

- Ella: ¿Has llegado ya?, ¿estás bien?
- Él: Sí. He decidido que nos casamos.
- Ella: ¿Sí?, ¿y eso?, ¡qué ilusión!
- Él: Porque te quiero mucho y no quiero que te veas perjudicada por nuestra relación basada en la mutua confianza a espaldas de las instituciones del estado.
- Ella: Fenomenal, pero yo quiero casarme de blanco y por la iglesia.
- Él: No tientes tanto tu suerte, yo había pensado ir un día al juzgado en vaqueros y tomar luego unas cervezas.
- Ella: Eres un cutre y un cafre, mi amiga E se va a casar por la iglesia, de blanco y con 300 invitados, nuestra boda va a ser una mierda.
- Él: Cásate entonces con el novio de tu amiga E.
- Ella: Mejor me iría que contigo que no tienes sensibilidad.

(Suena el graznido del cliente a espaldas de él “tú, si sigues hablando por el móvil no vamos a acabar la obra en la puta vida”, el se da la vuelta, no dice nada aunque un pensamiento cruza su mente “qué te folle un pez hijo de la gran puta”)

- Ella: ¿Sigues ahí?
- Él: Si, tengo que dejarte, me reclaman mis carceleros.
- Ella: Vale, cuídate, ya hablamos de esto cuando vuelvas.

Alcorcón, viernes de esa misma semana:

- Ella: ¿Sigue en pie lo de la boda?, ya debió ser gordo el susto del coche para que tú digas de casarte.
- Él: Por supuesto, pero de iglesia nada y de multitudes menos.
- Ella: Vale de iglesia nada, pero tú iras de traje y yo de blanco.
- Él: Eso va a costarnos una pasta, sabes que soy un antisocial, quiero algo íntimo.
- Ella: Ya he hablado con tus padres y estamos de acuerdo. Dice tu padre que como no te compres un traje para la boda te va a dar hostias hasta en el cielo de la boca.
- Él: (Ha hablado ya con mis padres, ¡la madre que la parió!) Bueno, me compro un traje pero que sea algo íntimo.
- Ella: Sí, además ya me he probado un traje monísimo que solo cuesta XXXX €.
- Él: (¡Ya tiene hasta el traje!, cómo me empiezo a arrepentir de mi momento de debilidad) Perdona, ¿no vas un poco deprisa?
- Ella: ¡Pero si ha sido todo idea tuya!, encima que te apoyo y voy arreglando temas, por cierto tenemos cita dentro de un mes para ir preparando los papeles y elegir fecha para la boda.
- Él: (Claro, es idea mía, cómo puedo ser tan pardillo, bueno a lo hecho pecho) Allí estaré, pediré permiso a mis carceleros ese día.
- Ella: Dilo ya, que capaz eres de que se te olvide (me caso, me caso, me caso…)

Y fuimos al juzgado, mi madre y mi abuela dieron fe de que íbamos allí por propia voluntad (existen formalismos que me acojonan), y escogimos el día D, un 4 de marzo, como hoy, han pasado varios años pero ella sigue teniendo la primera y última frase de las conversaciones. (Continuará…)

miércoles, 3 de marzo de 2010

DLG



Si digo que la primera vez que vi a DLG me impresionó mentiría como un bellaco, es más, me pareció un poco el repelente niño Vicente, pero pronto me demostró lo contrario. Creo que no tardó ni una semana cuando con ardor guerrero se recorrió medio polígono de Azuqueca de nave en nave preguntando por unos enanos, que evidentemente no eran unos señores bajitos, los tenía bien puestos. Curiosamente el día que le conocí estábamos en Alcalá, cosas de la vida, él que es más alcalaíno que los Santos Niños y que ha conseguido que a todos los que nos consideramos amigos suyos nos guste Alcalá, porque es bonita pero también porque él es de allí.

Cuando nos conocimos éramos un par de pipiolos que tuvieron la mala suerte de caer en las garras del malvado JAN, algo que sin saberlo iba a comprometer nuestro futuro cercano y, aunque no lo podíamos imaginar entonces, también el lejano. Y así es como comenzaron nuestras penurias compartidas, los viajes a Valencia en el 205 que amenazaba ruina, los portes y mudanzas en furgonetas de alquiler, las broncas y amenazas de los clientes, esas cosas del inframundo que tanto unen a los que las comparten. Éramos jóvenes y tontos, nos dejábamos llevar por el entusiasmo del que hace algo que le gusta, aunque en los ratos que nos quedaban, en un hostal al que llamábamos “casa”, nos lamentábamos de que así no iba a haber forma ni de tener vida social ni de echarnos novia. Nos equivocábamos, al final hay tiempo para casi todo.

Como buenos titiriteros que éramos nos tocó peregrinar de obra en obra, de ciudad en ciudad y también de país en país. Siempre puteados y siempre con problemas, durmiendo mal y con el estómago a punto de decir basta, pero siempre cumpliendo y siempre sacándonos las castañas del fuego, reflexiva y recíprocamente. Y eso no quiere decir que nuestra convivencia laboral haya sido idílica, porque más de una vez poco nos debe haber faltado para terminar a tortazos, pero nunca llegó la sangre al río, al contrario, nuestra relación siempre ha salido reforzada. Porque DLG es una de esas personas que tienen sentido de la responsabilidad y yo estaba convencido de que nunca me dejaría con el culo al aire y no me he equivocado.

Esa rutina duró unos años, hasta que él no aguantó más y se largó. Yo me alegré infinitamente, porque se merecía algo mucho mejor de lo que tenía, pero me quedé huérfano y llorando por las esquinas. A él le sentó fenomenal, fue justo en esa época cuando conoció a su princesa, a la que tanto había buscado y a la que tanto sigue queriendo. Comenzaron sus años hidráulicos en los que dejó el listón bien alto porque él le pone pasión a todo lo que hace, puede parecer si no le conoces un poco trepa pero es un error de bulto, le gusta lo que hace y no se anda con remilgos, seguirle el ritmo es jodido pero por lo menos no te llena la cabeza de zarandajas y de política, lo que hay que hacer se hace, punto pelota.

Su aventura acuática después me vino muy bien a mí, cosas de la vida, porque cuando yo tampoco pude ya más en la empresa patera allí estaba él para lanzarme un cabo que tenía el otro extremo en Turquía, me agarré tan fuerte a ese cabo que me cambió la vida y yo, que soy un chico agradecido, no lo olvido. Recuerdo las palabras de nuestro nuevo jefe común: “con que seas la mitad de bueno de lo que dice DLG o con que seas la mitad de bueno que él a mi me basta”, ni me hizo la entrevista, por teléfono lo arreglamos todo. Y aún nos iríamos juntos una vez más con la música a otra parte para que el muy mamón pueda darse el gusto de tocarme las pelotas diciéndome que le persigo.

Porque él es así, un chinche y un tocapelotas, le encanta, no lo puede evitar, además pone una cara de niño travieso digna de su nombre, pero se le perdona porque con una sonrisa te desarma y sabes que en el fondo es buena persona y tiene buen corazón, en el sentido metafórico, porque a su corazón físico debería cuidarle más para ahorrarnos disgustos y preocupaciones. DLG es un buen amigo de sus amigos, le gusta rodearse de ellos y hacer mil planes, lo mismo te implica en un concurso de tortillas que en un viaje a la Patagonia, del que por supuesto traerá unas fotos perfectas que serán la envidia del personal.

DLG y yo tenemos muchas cosas en común, a los dos nos encanta lo que hacemos aunque muchas veces juremos en arameo, los dos somos unos rojos de mierda como alguien nos llamó una vez y los dos somos del Atleti aunque él no lo sepa y se crea merengue. No sé si podría decirle muchas de estas cosas a la cara sin que nos descojonáramos antes de la risa, pero para algo tengo un blog, DLG eres un tío estupendo, me alegro de haberte conocido, ¡feliz cumpleaños!

lunes, 1 de marzo de 2010

Ser pequeño


Yo, que tan grande soy, que a menudo siento que no tengo límites físicos, que pienso en mí como un conjunto de materia y mente imposible de contener en mi envoltorio de cartón piedra, que tiendo a ser un ente esférico y en expansión, como un gas perfecto. Yo, que a veces me he sentido invencible, hoy, sin embargo, me he sentido muy pequeño.

Hoy soy pequeño como el planeta del principito, pero no soy tierra fértil donde puedan crecer baobabs que acaben con mi mundo, hoy solo pueden crecer en mí ideas estériles, tristes y sin sentido. Ideas que tienen raíces profundas y podridas que van perforando dolorosamente mi cerebro y que se enroscan por él eliminando la alegría y habitando donde antes lo hacía el consuelo.

Hoy me siento más pequeño que la cabeza de un alfiler en las manos de un sastre diminuto que hace un traje para un señor microscópico que vive en un átomo de helio. Hoy me siento una hoja que zarandea el viento de otoño, inservible, molesta, que no sabe dónde marchitará. Hoy soy una barca con la pintura desconchada a punto de zozobrar en un mar de olas gigantescas de desesperanza y desilusión provocadas por un maremoto de desprecio.

Hoy siento que nada merece la pena, que por mucho que me esfuerce seguiré fracasando, que por mucho que de lo mejor de mí siempre me voy a estrellar contra el muro de la incomprensión y el desengaño. Hoy no me siento querido y no me importa confesarlo, porque hoy soy vulnerable, he perdido mi coraza y mi corazón ha quedado al descubierto a merced de quien quiera darle patadas sin importarle si me hace daño o de qué siento.

Hoy he aprendido que las pequeñas cosas son importantes y que pueden desencadenar dentro de mí una reacción en cadena capaz de desintegrar mi razón y muchos de mis buenos recuerdos. Hoy he comprendido que la medida de la infelicidad habita dentro de nosotros mismos y que cada cual tiene derecho a dosificar su llanto. Hoy me he sentido como un gigante con pies de barro abatido, indefenso y abandonado.

Hoy no soy yo, hoy no quiero ser nada, hoy solo quiero apagar la luz y despertar mañana.